“Manifiestaciones” y “violencias”: postales de la movilización

Publicado por Juan Pablo Paredes el Viernes, 31 de agosto de 2012 en Columnas.

Juan Pablo Paredes

Es importante hablar de violencias en plural, políticas, sociales, ofensivas, defensivas y los discursos, por parte de la televisión o por el Gobierno, no ayudan al posicionar a la violencia siempre desde el lado de la movilización, sin considerar las relaciones sociales que ella configura. Se requiere poner a estos discursos unilaterales públicamente en cuestión.

Martes 28 de Agosto, 21 horas y me apresto a ver los noticiarios de televisión abierta para seguir el tratamiento de la jornada de movilización. Tres noticiarios comienzan con el momento “violento” de la jornada, acompañándole del titular “incidentes  al cierre de la marcha estudiantil”, para en la nota siguiente especificar que la jornada fue masiva, pacífica en general y solo se vivieron hechos aislados de“violencia”.

La reacción del Gobierno, vía el Ministro Chadwick, es correlativa aunque inversa al efectuarse “en vivo y directo”, inicialmente destacando lo masivo y pacífico de la jornada, para posteriormente remarcar la “violencia” con que finaliza movilización, sin dejar de señalar que tales actos serán tratados con todo el rigor de la ley.

Mi interés por ver los noticiarios, se da  porque hoy durante la movilización- participo desde el año anterior por ser parte del trabajo de investigación de mis estudios de postgrado– me concentré en observar el “tema de la violencia” en la marcha. Lo que sigue es la narración de una serie de postales observadas, que se relacionan con el problema de la “violencia” durante la movilización.

Primera postal: poco más de las 10:30 fuera de la USACH, mientras se congregaban los/as participantes de la marcha,  un grupo de muchachos –no más de 10– se suben a un paradero y comienzan a producir“destrozos”. Este grupo no logra impactar en la constitución de la marcha y rápidamente son controlados por la propia orgánica de la movilización.

Pasadas las 11:00, en la intersección entre Exposición y la Alameda, otro grupo – unas 20 personas– las arremete contra la prensa y fotógrafos ubicados en un balcón del segundo piso de un negocio. Nuevamente quienes se alejan de los fines de la movilización propuestos por los convocantes, son controlados por los/as manifestantes. Después de estos dos sucesos la marcha fue una “manifiestación” total, con tambores, bailes, cantos y lienzos hasta llegar al escenario emplazado en Molina con Blanco Encalada.

Segunda postal: pasadas las 13:00 horas, en la intersección de República con Blanco Encalada, al otro extremo donde se ubicaba el escenario, surgen las primeras barricadas y se producen  enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas policiales. Mientras en el escenario el show sigue en completa normalidad, el operar de carabineros comienza la dispersión de todo manifestante- no solo donde se focalizaban las barricadas- vía la intervención de fuerzas especiales y por supuesto la escena que viene con ellas, los zorrillos, los guanacos y las lacrimógenas, la multitud corriendo y los atisbos del “desorden”.

Tercera postal: la “manifiestación”, debido a lo que sucedía en Blanco Encalada con República, se concentra en Av. España. Una multitud de participantes, varias batucadas, bailarinas y grupos de danzas, creatividad, canticos y aplausos. Todo fiesta y protesta sin “violencia”, hasta la irrupción de fuerzas especiales con todo su arsenal por Av. España, ya sea viniendo desde la Alameda o desde Blanco Encalada. Encerronas, la multitud corriendo, calles mojadas, gas lacrimógeno, carros policiales, grupos de motociclistas para empujar a quienes se manifiestan públicamente hacia la Alameda. Por supuesto, también las respuestas de quienes se manifestaban, ya sea desde los colegios ubicados en el sector o quienes se ven vulnerados/as en su derecho a manifestarse.

Cuarta postal: la intervención de carabineros dirige el conflicto hacia la Alameda y lo distribuye a lo largo de ella, desde la USACH hasta el metro Los Héroes. Los focos de enfrentamientos se dispersan y se extienden, haciéndose visible en la principal arteria de ciudad la forma “violenta” de la protesta, aumentando el número de participantes en los enfrentamientos y alcanzando a aquellos/as ciudadanos/as no participes de la movilización. A las 13:30, se veían los enfrentamientos a lo largo de la Alameda, escalando en magnitud e intensidad. El foco ya se había trasladado desde la “manifiestación” a los enfrentamientos, coincidentemente se trasladaba desde Av. España a la Alameda. Lo que sigue es cuento conocido.

Epílogo. Ya pasadas las 14:00 horas, Santiago centro estaba sitiado, se sentía el humo de las lacrimógenas en el aire, el sonido de las balizas de los carros policiales resonaba, los motociclistas y los vehículos de carabineros limpiaban las calles. Por su parte la gente, joven en su mayoría, corría buscando refugio o bien se enfrentaban a carabineros a cara cubierta y descubierta.

El juicio generalizado sobre la movilización de ayer fue su carácter masivo y pacífico, no obstante los noticiarios y el Gobierno mismo remarcaron en los hechos de “violencia” de la jornada. Sin embargo, el relato  acá trazado permite preguntar: ¿cuál es la estrategia de carabineros frente a las jornadas de la movilización, si su accionar parece no dirigirse hacia los “hechos de violencia” sino a la manifestación en general? Específicamente, ¿cuál es la responsabilidad que les cabe a ellos en la masificación y el fomento de tales hechos? Lo escrito hasta acá, también permite preguntar por la política de gestión del conflicto del Gobierno y su responsabilidad en el fomento de tales situaciones.

El texto aquí presentado no es formulado de manera analítica o reflexiva sobre las situaciones de“violencia” de la jornada de movilización de ayer. Por tal razón, hemos puesto entre comillas durante todo el escrito la palabra violencia y otras. Considero muy necesario presentar reflexiones serias sobre la violencia en las movilizaciones, qué se entiende por ella, quiénes las ejercen, cómo lo hacen, sus formas de legitimación y las relaciones que se constituyen a través de ella, creo lo escrito ayuda a plantear el problema en ese sentido.

No me parece adecuado reducir el tema de la “violencia” a la sola expresión de los/as manifestantes, tampoco me parece adecuada la desconsideración de sus formas estructurales que la mayoría de la población, en una sociedad tan desigual como la nuestra, vive cotidianamente. Es importante hablar de violencias en plural, políticas, sociales, ofensivas, defensivas y los discursos, por parte de la televisión o por el Gobierno, no ayudan al posicionar a la violencia siempre desde el lado de la movilización, sin considerar las relaciones sociales que ella configura. Se requiere poner a estos discursos unilaterales públicamente en cuestión.

Por último y en base a lo anterior, la intensión final del escrito es hacer justicia a todo/a quien, varios/as de ellos/as mis estudiantes y amigos/as, veo en cada marcha con la alegría de movilizarse por la democratización de nuestra sociedad, o simplemente por hacerla más justa e igualitaria, y que son tildados, ya sea desde la ignorancia o por un mezquino interés, como antisociales o criminales.

 

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