Columnas

21 de marzo de 2016

Aborto paterno

Por Alejandra Ramm
Alejandra Ramm, Directora del Observatorio de Desigualdades

Alejandra Ramm, Directora del Observatorio de Desigualdades

Al escuchar las coloridas e incendiarias arengas de algunos diputados en contra del aborto, me pregunto ¿dónde estaban estos paladines de los niños de Chile cuando nuestro Código Civil dejó a una porción sustantiva de ellos sin padre? En el siglo XIX el Código Civil y la ley de Matrimonio Civil prohibieron la investigación de paternidad. Gracias a esto, los hombres tuvieron por más de 100 años, hasta que se dictó la Ley de Filiación en 1998, la posibilidad de desentenderse de los hijos que procrearan fuera del matrimonio. Se calcula que a fines del siglo XIX uno de cada tres niños estaba en esta situación. En ese entonces la elite gobernante –exclusivamente masculina- legisló para restringir significativamente la paternidad. Estableció el aborto paterno. Todos los niños que nacían fuera del matrimonio tenían un padre, un padre de carne y hueso. Sin embargo, nuestra legislación amparaba la decisión de cualquier hombre a no ser padre de tales hijos. Los legisladores del siglo XIX argumentaban que buscaban proteger el honor del padre. Ciertamente no legislaban a favor del más débil ni de la parte más necesitada, sino en función de favorecerse a sí mismos (quienes estaban en el poder).

Al parecer la llegada del siglo XX no alteró mayormente este proceder, y solo ya casi entrando en el siglo XXI, y luego de años de debate en el congreso se logró aprobar la Ley de Filiación, que restituyó el derecho de los niños de este país a tener un padre.

Me imagino que en ese debate los que hoy atacan el aborto, defendieron enérgicamente la obligación que todo padre tiene para con todos sus hijos. Sin embargo, no recuerdo haber escuchado a ninguno. Entonces yo me pregunto ¿a favor de quién están legislando quienes se oponen a la despenalización del aborto en tres causales? Ellos dicen hacerlo en pos de defender la vida. Yo me pregunto: ¿la vida de quién?

Ver carta aquí

En Portada

cerrar