Columnas

29 de septiembre de 2016

Analistas extienden certificado de defunción a opción presidencial de MEO

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Por Claudio Fuentes
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

Expertos consideran que solicitud de la Fiscalía para formalizar al líder del PRO en una de las aristas del caso SQM, supone una lápida a su tercer intento por llegar a La Moneda.

“Cuesta arriba”, “inviable”, y “sepultada”, son algunas de las expresiones que utilizaron tres analistas políticos consultados por El Muro para describir la desmedrada posición en que queda la candidatura presidencial de Marco Enríquez Ominamiluego de conocerse que el persecutor Pablo Gómez solicitó audiencia para formalizarlo, en una de las aristas del caso Soquimich.

Escenario que ya era complejo para el representante del PRO, debido a la pronunciada caída que mostró en la última encuesta CEP, y también en sondeos previos, principalmente por los cuestionamientos que surgieron a la forma en que financió un jet privado para trasladarse durante la campaña presidencial de 2013, hecho que el dirigente político nunca ha esclarecido de manera fehaciente.

Para el académico de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, la situación en la que se encontraba Marco Enríquez antes de este episodio era sumamente difícil, considerando la caída del respaldo ciudadano que ha exhibido su figura en el último tiempo.

Con una formalización ad portas, el investigador le coloca una lápida a la opción presidencial de MEO. “Son varios los factores que hoy tienen a Enríquez Ominami y su candidatura en mal pie, y por más que él mantenga la voluntad de continuar adelante, pienso que su aspiración está sepultada”.

Entre los factores que menciona Fuentes está no solo el menor apoyo en los sondeos, sino que también un escenario político adverso, donde a su juicio, la debilitada candidatura del líder del PRO aleja cualquier posibilidad de que éste logre algún acuerdo con la Nueva Mayoría para competir en una primaria.

Según el académico, en la actualidad no hay incentivos para que el oficialismo busque un acercamiento con MEO y el PRO. Al contrario, asegura que todas estas situaciones provocan una separación aún mayor entre ambos sectores.

Además, Fuentes agrega que el ex diputado enfrenta en la actualidad un panorama muy distinto al de 2013 y 2009, afirmando “que hace rato  MEO dejó de ser novedoso como candidato y en sus propuestas, y que ahora la Nueva Mayoría cuenta con varios candidatos presidenciales bastante más perfilados que el líder del PRO”.

La irrupción del senador Alejandro Guillier en el cuadro presidencial es otro fenómeno que según el académico UDP perjudica las opciones de Enríquez Ominami. “MEO es un candidato que se posicionó nítidamente a la izquierda, mientras que Guillier aparece como una candidatura más transversal, que concita apoyos de distintos sectores”.

El analista añade que a su vez existen candidatos con proyectos y propuestas más establecidas, como Ricardo Lagos e Isabel Allende. “No olvidemos que la votación que obtuvo MEO en 2009 se debió en gran medida a que enfrentó a un candidato débil como Eduardo Frei Ruiz Tagle”.

Para Fuentes, la pérdida de credibilidad de MEO ante la opinión pública hace inconducente su estrategia mediática de victimizarse acusando que detrás de este pedido de formalización hay una maniobra política en su contra.

José Miguel Izquierdo, analista cercano a Renovación Nacional, plantea que la candidatura de Enríquez Ominami dejó de ser viable desde hace tiempo. “El efecto en la opinión pública de sus vínculos con SQM ya se vio en la última encuesta CEP, al pasar del cuadro superior como una figura política bien evaluada, al cuadro inferior, con un importante aumento en el nivel de rechazo y credibilidad”.

Izquierdo, al igual que Claudio Fuentes, manifiesta que MEO nunca fue muy relevante en la escena política nacional, menos ahora, ya que a su juicio, el líder del PRO pasó a formar parte de la vieja política.

“El daño a la opción presidencial de Marco Enríquez Ominami me parece que es irreversible, que no hay vuelta atrás, pero no solo por la eventual formalización, sino que por todas las situaciones anteriores que se han conocido, y que finalmente fueron mermando su credibilidad”, apunta el cientista político.

El investigador también piensa que se cerraron todas las puertas para que MEO pueda llegar a acuerdos con la Nueva Mayoría, siendo el factor Guillier una cortapisa importante, porque para Izquierdo, el senador tiene un amplio espacio para crecer en las encuestas, a diferencia del líder del PRO.

“Son dos liderazgos muy distintos. Mientras Guillier es una figura asociada a la televisión, que genera simpatía, y que se instala de abajo hacia arriba, MEO representa a la política tradicional, con un liderazgo que surge desde arriba hacia abajo”, afirma el analista político.

Izquierdo piensa que MEO es una figura muy encasillada a la izquierda, al punto que ha terminado vinculándose con sectores de la izquierda extra parlamentaria debido al rechazo que provoca en la Nueva Mayoría.

“Si bien hay mucho espacio para crecer en el actual escenario, dado que un gran número de personas no tiene domicilio ideológico, es improbable que MEO tenga la capacidad de llenar ese espacio, porque es un liderazgo dañado, lo que repercute directamente en su campaña”, concluye el analista cercano a RN.

Sin margen

La directora ejecutiva de la Fundación Chile 21, Gloria De la Fuente, también opina que la opción presidencial de Enríquez Ominami resulta fuertemente afectada a partir de la solicitud de formalización.

“No me imagino a un candidato presidencial que en la mañana tenga que estar desfilando en los tribunales, y por la tarde se dedique a hacer campaña. Eso se vería muy raro, y aunque Marco ha señalado que está dispuesto a seguir adelante, me parece que se le pone todo cuesta arriba”.

La investigadora, eso sí, marca un punto, en cuanto a que la situación de MEO, y de otros liderazgos tradicionales que tienen hoy una escasa valoración ciudadana, comenzaron a caer, según su opinión, luego de las movilizaciones del 2011, cuando hubo un cambio en las demandas de la población y en sus expectativas.

Para la analista, MEO se provocó un gran daño al no enfrentar de manera directa los cuestionamientos a su figura en el tema del financiamiento irregular de campañas. “La experiencia chilena ha demostrado en varios casos, que cuando una autoridad reconoce sus errores abiertamente, y hace un mea culpa asumiendo su responsabilidad, como fue el caso de Iván Moreira, la ciudadanía valora esos gestos”.

“Por eso pienso que esta postura defensiva de decir que detrás de este pedido de formalización existe una conspiración no le va a dar resultados, porque aunque fuera cierto, las personas tienden a no creer en ese tipo de cosas”, afirma De la Fuente.

Como coinciden los analistas, es muy probable que el caso judicial que involucra a Enríquez Ominami esté activo gran parte del 2017, transformándose en un verdadero estigma para el candidato.

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