Columnas

7 de noviembre de 2018

Arturo Merino Benítez: nacionalista, allendista y precursor del aire

Por Gabriel Cid

El nombre del primer comandante en jefe de la Fach surgió en medio de la polémica por la denominación del aeropuerto. ¿Cuál fue su rol histórico?

“Gracias a él, los chilenos podemos viajar hoy a cualquier parte del país. Fue un visionario y un arquitecto de la aviación”. Así se expresaba, en diciembre de 2015, el general Arturo Merino Núñez, cuando tomó el mando del Estado Mayor Conjunto de la Defensa (Emco). ¿El destino de sus alabanzas? Un pariente muy cercano: su padre, el comodoro Arturo Merino Benítez, la figura cuyo nombre lleva el aeropuerto de Santiago.

Pasó el tiempo y pasaron cosas. Ayer, Arturo Merino Núñez emuló a su progenitor -quien lo tuvo a los 74 años-, y tal como el comodoro en la década de los años 30, asumió la Comandancia en Jefe de la Fach. Una ironía del destino quiso que casi al mismo tiempo, la Comisión de Cultura le bajara el dedo a su mítico progenitor y levantara el de Pablo Neruda como nombre propio de la terminal aérea.

“Nosotros nos oponemos al cambio; no es solo un nombre, es un legado, un símbolo”, apuntó el comandante en jefe saliente de la Fach, general (R) Jorge Robles Mella.

Visionario

Merino nació en Chillán el 17 de mayo de 1888, y se le considera el padre de la aeronáutica chilena. Desde siempre cargó con el mote de “rebelde”. De hecho, ingresó a la Escuela Militar y egresó en 1908 como teniente de artillería. Y ya en 1917, en la Academia de Guerra, dictó una conferencia con la que se ganó varias miradas de reproche, cuando resaltó “la superioridad de la aviación sobre la caballería en la exploración a larga distancia

Y en el combate mismo”. En marzo de 1930 asumió, con el título de subsecretario de Aviación, el mando de la Fuerza Aérea Nacional. Se convirtió así en su primer comandante en jefe, aunque ese cargo se comenzó a llamar de esa forma recién a partir de 1932, cuando se creó el Ministerio de Defensa.

Cuenta la leyenda que el Presidente Carlos Ibáñez le dijo alguna vez que no había cómo comunicar a todo el país. Merino le respondió: “Yo tengo un camino construido: ¡El de los cielos de Chile!”.

Otra de sus características fue su marcado nacionalismo. Siempre se opuso a que el tráfico aéreo en Chile fuera servido por líneas extranjeras. Golpeó puertas hasta crear la Línea Aérea Nacional (Lan) -la actual Latam en 1932.

Pero su nacionalismo no era a secas. A él mismo le gustaba ser considerado un “nacionalista de izquierda”. Tanto, que organizó en 1964, durante la elección presidencial, una concentración en el Teatro Baquedano (actual Teatro de la Universidad de Chile) para apoyar la candidatura presidencial de Salvador Allende. “La familia militar junto a Allende”, fue su lema.

Para Gabriel Cid, historiador del programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile, de la U. Diego Portales, la figura de Arturo Merino es “sumamente paradójica”.

“Políticamente era una persona con ideas de izquierda, que coqueteó con la República Socialista de los años 30, que apoyó decididamente a Allende en 1958 y 1964, y que, irónicamente, fue reconocido por la Junta Militar, en 1980”, explica.

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