Columnas

23 de mayo de 2018

“Boicot alimentará sentido nacionalista de Venezuela y ayudaría a Maduro internamente”

Por Claudio Fuentes

Falta información. Esa es la premisa con la que parte el analista y académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, al analizar el proceso eleccionario en Venezuela que dejó a Nicolás Maduro en el poder hasta el año 2025. “Hay un contexto político-institucional en Venezuela con varios años de cuestionamientos dada la concentración de poder en el Ejecutivo, y en el Presidente en particular, con irregularidades respecto a la libertad de expresión y la represión a la oposición. O sea, un contexto político institucional no favorable al pleno ejercicio de la democracia”, advierte.

– ¿Qué le pareció el proceso en sí?

– Todavía no conozco informes que avalen con credibilidad o que sean independientes que demuestren que sí hubo fraude electoral en este ciclo. Y hasta que no se conozca eso, es muy dificil hablar de un masivo fraude electoral, salvo las imágenes de acarreo de gente o puntos donde habría habido irregularidades. Pero más allá de eso, que es circunstancial, no hay un estudio, por ejemplo, de hasta dónde se manipularon bases de datos para favorecer a un candidato, dado que el sistema es electrónico, o hasta qué punto se estaba pagando para ir a votar. Para todo ese tipo de cosas se requiere un análisis en profundidad que permita dimensionar el proceso electoral.

– ¿Qué tan significativos son los observadores del proceso que señalaron que sí estaban las condiciones para que no hubiera fraude?

– Creo que las misiones de observación son relevantes cuando están planificadas, cuando se selecciona a un grupo de gente que aleatoriamente se distribuye en el país. Pero cuando son invitados a mirar el proceso, no sirven de mucho. Un invitado lo único que hace es ir a observar uno, dos, tres o cinco locales, pero lo que hay que hacer es un análisis pormenorizado de todo el sistema, de cómo se montó, ir unos dos meses antes, hacer un análisis de la base de datos, hablar con la oposición, con el gobierno, tener una visión mucho más integral. Un proceso de observación son mínimo tres meses dos meses antes y un mes después- y creo que es aún muy temprano para mirar qué tipo de observación fue. Por lo tanto, que una persona me diga fui y estaba todo limpio, no sirve de nada. Y claro, aparentemente puede estar todo en orden e ir la gente a votar o marcar la maquinita, pero si la maquinita está arreglada no lo va a saber. Entonces, ahí hay un tema porque no es sólo ir el día de la elección invitado a mirar, sino que el acto electoral tiene muchas otras dimensiones.

– Los invitados fueron, en general, simpatizantes de Maduro.

– Bueno, eso es lo otro. Se necesitan observadores independientes. Si eres partisano y te gusta el régimen y vas y dices “el proceso fue impecable”, tampoco sirve de mucho. Hay una respuesta preconcebida y con todo eso lo que hace falta es más información. Estamos operando en base a pura información que es circunstancial y se requiere muchísima información con más profundidad para establecer si efectivamente ocurrió un fraude masivo.

– ¿Qué tan sesgada puede ser la información que llega tanto desde Venezuela como de los paises que se oponen a Maduro?

– Si lee la información que es pro Maduro, todo es la legitimidad del régimen y que el proceso fue impecable; y lee los diarios anti-Maduro y es lo opuesto. Entonces, tenemos dos visiones sobre el mismo proceso y esas dos visones no nos permiten hacernos una idea fidedigna, autónoma e independiente respecto de cómo se desenvolvió el proceso.

– Tomando en cuenta que EE.UU. y otros países ya empiezan a haceranunciosde que hubo fraude y de que esto debe frenarse, ¿qué le espera a Maduro?

– Lo primero es hasta qué punto con esto Maduro va a reforzar su aparato político-militar, va a seguir concentrando poder a través del Tribunal Constitucional, del Servicio Electoral, para mantener su proyecto político. La otra dimensión que ha sido poco analizada tiene que ver con la oposición. En circunstancias así, lo mínimo es una mesa de acuerdo de las fuerzas de oposición para enfrentar un gobierno como el de Chávez y ahora Maduro. Y la oposición, en el caso venezolano, fue al inicio del gobierno de Chávez golpista y cuando se integran al proceso democrático, casi le ganan a Maduro en el 2013 con Capriles, pero después viene una fragmentación de la oposición.

– ¿Por qué?

– La oposición no ha logrado convertirse en una alternativa de poder seria. Está dividida. Hay fuerzas que están en una posición de no ir a votar y otras que sí van a votar. No ha surgido un liderazgo o una mesa de acuerdo que le permita a la oposición convertirse en una alternativa seria y viable. O sea, me pregunto: ¿Dónde están los 7 millones 300 mil votos que Capriles obtuvo en el 2013? En esta última elección la oposición sacó dos millones 800 mil votos. ¿Y por qué paso eso?, ¿por qué el abstencionismo?, ¿por qué no lograron aumentar su caudal electoral si tenemos a un Maduro con una crisis económica como no se recordaba hace años, con un gobierno deslegitimado, perdiendo votos -han perdido más de un millón de votos desde el 2013 a la fecha? Pero así y todo vemos que la oposición no logra capitalizar la crisis institucional venezolana. Y ahí hay una reflexión que hacer sobre qué rol cumple la oposición.

– ¿A qué atribuye la abstención que marcó tanto a la oposición como al oficialismo?

– Bueno, si te fijas en las noticias -y volvemos a la mirada de los medios-, hay un segmento que dice que fue de un 80%, otros que hablan de que fue de un 46%. Tenemos divergencia en cuánta gente fue a votar y eso ya es un problema. En segundo lugar la pregunta es: ¿Todos lo que no fueron a votar es porque son contrarios al régimen? O hay abstención, como en Chile, donde hay gente que no va a votar porque no les interesa, porque cree que las cosas no van a cambiar, o sea, ¿es una abstención politizada? La oposición dice que sí, pero no lo sabemos. Adicionalmente, hay un segmento de la oposición que sí fue a votar. Yo pensaba que, dada la situación de Venezuela, muchísima más gente no iba a votar, pero parece ser que hay un segmento muy importante de la población venezolana que sí está dispuesta. Un 46% no es un porcentaje tan bajo, no es catastrófico a nivel latinoamericano, es casi al nivel de Chile. Por lo tanto, llama a la reflexión hasta qué punto la estrategia de parte de la oposición de boicotear la elección no fue productiva y todavía Maduro tiene capacidad de movilización de gente.

-¿Qué tan complejo ve el panorama de Venezuela?

– Vivimos una región mucho más polarizada, quebró Una-sur, tenemos a un EE.UU. mucho más agresivo en temas de política internacional y, por lo tanto, Venezuela va a sufrir más. Y, generalmente, todos los bloqueos que se producen siempre terminan afectando más a la población que a las elites. Ese es el problema de los bloqueos. Ese va a ser un dilema muy fuerte. Creo que los boicots internacionales van a alimentar el sentido nacionalista de Venezuela y, eventualmente, ayudar a Maduro internamente.

Leer en el Mercurio de Valparaíso

En Portada

cerrar