Columnas

13 de diciembre de 2017

Chile entre los países en los que más se distorsiona la realidad

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Por Cristián Doña

Cristian DonaEncuesta Ipsos destaca cuán equivocado está el público en 38 países sobre problemas globales y las características de la población en su país.

De cada cien personas que están en la cárcel, ¿cuántas son extranjeras? Los chilenos responden 21, pero las cifras muestran que sólo son 3,4.

La mayoría de los países sobreestima la proporción de prisioneros extranjeros. En Noruega dicen que son 51, pero son 19,1. Y en Francia la respuesta es 49 personas, y la cifra es 21.

Diferencias entre percepción y realidad que refleja la Encuesta Internacional Ipsos Mori Perils of Perception 2017, que con 29.133 entrevistas en 38 países conformó un ranking de los países que más a menos se distorsiona la realidad.

Según este clasificador, Chile está en el puesto 13, es decir, está entre los países con más brecha entre percepción y realidad. Una posición menos favorable logran otras naciones de América Latina, como Brasil, el segundo país más “impreciso” del mundo, Perú está en el cuarto lugar, Colombia en el séptimo y México en el octavo.

Existe una brecha entre percepción y realidad, dice el estudio. Por ejemplo, al consultar por cada cuantas 100 mujeres entre 15 y 19 años están embarazadas, en Chile la respuesta es 35, cuando en realidad es 4,8. En Brasil es 48 versus 6,7.

Sobre cuántas de cada 100 personas de 20 y 79 años tienen diabetes, en todos los países se tiende a sobreestimar. En Brasil dicen que es 47, pero el porcentaje es 10. En Chile la percepción habla de 43, pero la cifra real es 10.

Consultados sobre si es cierto que las vacunas causen autismo, India y Montenegro son los países con niveles más altos de acuerdo (44%). En Chile, quienes dicen que la relación entre vacunas y autismo es real, es el 16%, 31% dice no saber y 53% señala que eso es falso.

Construir percepción

Sergio González, antropólogo y psicólogo social de U. de Santiago, explica que la percepción es un aspecto multivariado, pero cada persona la construye según lo que percibe directamente. “Por eso, personas que han sufrido episodios de delincuencia tienden a sobrevalorar la prevalencia del fenómeno”, aclara.

Para Cristián Doña, sociólogo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la U. Diego Portales, los medios de comunicación y los grupos de pares también influyen en el desarrollo de percepciones.

La “realidad” es difícil de acceder, dice Doña. “Es más fácil creerle a una mamá cuyo hijo desarrolló una enfermedad grave después de vacunarse, que a un científico que desarrolla una investigación y que demuestra científicamente que no hay relación entre ambas. La mamá es mucho más cercana”.

En los temas relacionados a delincuencia e inseguridad “es donde se produce siempre una diferencia enorme entre la percepción y lo que indican las cifras oficiales”, dice Catalina Ortúzar, coordinadora de proyectos del Programa de Estudios Sociales del Delito de la U. Católica. “Si bien no hay sólo una respuesta que pueda explicar por qué las personas sienten que aumenta la delincuencia, cuando no es así, es importante considerar que efectivamente la inseguridad responde a una sensación y no a un hecho en sí mismo”.

Las personas buscan construir certezas validadas por un líder de opinión, en el ámbito de los amigos o la familia, independiente de lo que señale tenga asidero, agrega González. “Las personas tendemos a pensar de acuerdo a lo que piensa nuestro grupo de pertenencia. Si las personas que piensan como yo creen que hay más índice de embarazo adolescente, porque han visto dos casos en un colegio, se tiende a dar como una situación de prevalencia, pese a lo que dicen los datos”.

Estudios previos, dice el informe Ipsos Mori, explican que se suele sobreestimar lo que nos preocupa: “Cuanto más veamos la cobertura de un problema, más prevaleciente creemos que es, especialmente si esa cobertura es aterradora. Nuestros cerebros procesan la información negativa de manera diferente: se queda con nosotros y afecta la forma en que vemos las realidades”.
¿Socialmente es cómodo creer lo que todos creen? “Claro, en el grupo están la seguridad y el apoyo. La construcción de mitos y de teorías conspirativas genera cohesión social”, dice Doña.
Para disminuir la brecha entre percepción y realidad, la información es clave. “Buscar información verídica y validada y no quedarse con lo que dicen los medios, las demás personas o lo que me gustaría creer a mí”, dice Ortúzar.

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