Columnas

17 de octubre de 2016

Claudio Fuentes en la antesala de la municipal: “Ir a votar no depende de la cantidad de papeles y palomas que pongas en la calle”

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Por Entrevista a Claudio Fuentes
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

El director de la Escuela de Ciencia Política UDP descarta que la posible abstención electoral se deba a la ausencia de propaganda en las veredas: “En Chile no hay franja radial y esa fue una de las propuestas de la Comisión Engel, que no pasó al Congreso, porque hay muchos intereses en no dar una acceso igualitario a los medios de comunicación”. Agrega que en otros países, sin la papelería en los espacios públicos, la gente sí acude a las urnas: “Tiene que ver con una cultura cívica, con la valoración del voto, con el tipo de campaña que hacen los actores políticos”.

A una semana de las elecciones municipales, algunos políticos –como el ex presidente socialista Osvaldo Andrade y el ex ministro de Sebastián Piñera, Cristián Larroulet– acusan “falta de clima electoral”, en referencia a la poca presencia de propaganda política en las calles. Incluso la Presidenta transmitió su inquietud por una posible abstención masiva, señalando que “ojalá la gente sepa que hay elecciones”.

Frente a este escenario, Claudio Fuentes descarta de plano el diagnóstico “simplista” de echarle la culpa a la falta de carteles y señala como factores relevantes los fracasos de las propuestas de la Comisión Engel, como también el hecho de que el 85% de los candidatos a alcaldes va a la reelección, “de modo que la oferta política no ha cambiado”.

-¿Qué significa que cambiaran las reglas del juego?
-Significa no solo un cambio paradigmático en la forma de hacer campaña, cuya demostración más obvia es la ausencia de publicidad en las calles –que nos invadía–, y también una percepción social que cree que hay poco clima electoral. Pero, a mi juicio, el ir a votar no depende de la cantidad de papelería que pongas en la calle. Tiene que ver con otros factores relevantes que muy pocas veces se analizan.

-¿Cuáles son?
-A ver, en primer lugar, en Chile no hay franja radial, la radio es muy importante, no contamina. Fue una de las propuestas que se hicieron en la Comisión Engel y no pasó al Congreso, porque hay muchos intereses en no dar un acceso más igualitario a los medios de comunicación. Otro ejemplo es el de la televisión: no es parte del debate realizar una franja televisiva. Hay una sensación de que la política molesta, pero, paradójicamente, cuando no hay una inundación de publicidad, sentimos que no hay clima electoral, lo cual es una contradicción del argumento muy fuerte.

-¿Cómo evalúa los mecanismos de generación de interés?
-Todos hablan de eso, de educación cívica en los colegios, pero nadie lo implementa, el problema es mucho más profundo. En otros países, sin esa papelería, la gente va a votar. La pregunta es por qué requerimos papeles para sentir que hay un clima electoral. Hay una contradicción muy fuerte, porque no tiene nada que ver con eso: tiene que ver con la cultura cívica, con la valoración del voto, con el tipo de campaña que hacen los actores políticos, en fin, dimensiones que no se analizan.

-Hablemos de las responsabilidades
-Yo creo que aquí hay responsabilidades de varios actores. Por un lado, los partidos políticos, ya que la oferta no ha cambiado y el 85% de los alcaldes va a la reelección; solo el 15% es nuevo. Con ese nivel de protagonismo de los alcaldes que quiere ser reelectos, la gente dice: “Bueno, es más de lo mismo”. Entonces, por defecto, los partidos tradicionales apuestan por el caballo ganador, el mismo de siempre, no apuestan por renovar la política. Y hay otros datos preocupantes: 19% de candidatas son mujeres y 28% son menores de 39 años, entonces hay una oferta muy masculina y adulta mayor: no son jóvenes, no son mujeres.

-¿Y cómo ve la irrupción de los nuevos actores políticos?
-Ellos también son parte del problema, porque van totalmente fragmentados: hoy tenemos 30 partidos, la cifra histórica más grande que hemos tenido desde el retorno a la democracia, y 12 de ellos son de izquierda extraparlamentaria, y van en 5 listas, es decir, una fragmentación total. Si quieres ser alternativa, debes coordinarte y decir “acá hay una lista de gente que quiere hacer las cosas bien”. Pero, como se están haciendo las cosas, es imposible. Lo que hacen los actores nuevos es dispararse en los pies, porque van a perder, ya que el voto es acumulativo y ganan las listas tradicionales, mientras los pequeños mueren.

-Volvamos a la “falta de clima electoral”. ¿Qué define que la gente vaya o no a las urnas?
-Los medios de comunicación dicen “la gente va a participar poco, no hay clima de campaña, ergo hay que reponer la falta de propaganda, eso explica la desafección”. Pero eso es simplista, porque en la vuelta pasada, en las municipales del 2012, hubo candidatos que no pusieron paloma y ganaron. Las palomas no son el factor que gatilla el ir a votar: es la red que tú tienes, es la capacidad de llegar a la gente, cómo llegas a esa gente, con qué ideas. Requerimos dar una vuelta al sistema político, sobre cómo se vincula con la sociedad, con los actores sociales, con los beneficios, con los territorios. Eso no está pasando.

-Desde el punto de vista de las políticas públicas, ¿qué se debería hacer?
-Generar mayores incentivos a la renovación de la política. Es un problema que en Chile las autoridades públicas, en general, lleguen al ejercicio del poder, a Presidente, por ejemplo, a los 64 años como promedio; en Europa el promedio es 48 años, y ellos tienen una sociedad envejecida. Es decir, tenemos una brecha de 20 años y si tú a los 48 años eres Primer Ministro, en Europa, como promedio, quiere decir que eres alcalde a los 30. Acá estamos lejísimo de eso. Es imperativo renovar la política, porque estamos en una sociedad relativamente joven, pero los actores políticos son muy tradicionales.

-¿Qué le parece que los políticos escondan su partido de procedencia?
-Pésimo. De hecho, en la Comisión Engel se propuso establecer como política la obligación de poner en un lugar visible el logo de los partidos, para que la gente identifique quiénes son, y en Chile estamos escondiendo el partido, salvo algunas honrosas excepciones, como Evópoli y RD, los partidos más nuevos. Pero, salvo esas excepciones, la gente esconde la política y tiene un discurso muy antipolítico: “Que se vayan ellos, nosotros no somos ellos”… Eso es muy negativo.

-¿Cómo explica ese fenómeno?
-Es simple: los políticos ven que al salir a la calle y decir de qué partidos son, los abuchean, entonces vienen con un discurso de transparencia, donde la política se personaliza. Es la política de los Robin Hood, donde cada uno se transforma en un héroe que va a ir a salvar la política. Yo creo que eso no es así, no es efectivo. Uno sabe que, en la realidad, la toma de decisiones depende mucho de los partidos que están en el Gobierno.

-El ministro Valdés hizo un guiño a la generación que no vivió la dictadura con el objetivo de explicar la desafección.
-Si dijo eso, tiene razón: los socializados en el plebiscito del 88 son los que más votan, es decir, esa experiencia los marcó y ellos están continuamente afectados, versus los que llaman “desafectados”. Pero eso, como respuesta política, no se sustenta. Independientemente de lo que tú hayas vivido como experiencia vital, la democracia debiese generar condiciones para el ejercicio democrático: no necesitas una dictadura para valorar la democracia. Hay muchas generaciones en Europa que no vivieron ni las guerras ni el Holocausto y, sin embargo, se sienten parte del sistema democrático. Eso depende de la forma en que los partidos y las autoridades se vinculan con la sociedad, y en eso está fallando el sistema político chileno. Hay que echarle la culpa a la democracia.

-¿Será alta la abstención?
-Sí. La encuesta Adimark muestra que un 24% está muy interesado y otro 24% está algo interesado. El muy interesado es bastante consistente, contamos con ese grupo; el problema es que en el 2012 ese grupo era un 50%, hoy es la mitad. Además, los “algo interesados” generalmente no van a votar. Yo creo que alrededor de un 30% irá a las urnas y después todos echarán la culpa a la falta de publicidad y de seguro promoverán que cambie la legislación, pensando que eso va a resolver el problema, pero no será así.

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