Columnas

3 de octubre de 2016

Colgada del travesaño

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Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

En 2012, Carolina Tohá logró prácticamente una hazaña al ganar la alcaldía de Santiago frente a Pablo Zalaquett. Obtuvo 42.520 votos, equivalentes al 50,6%, mientras que Zalaquett no alcanzó los 37 mil votos (44%).

Siempre es difícil derrotar a un incumbente, más aún con el poder de gasto en campaña que en esos comicios desarrolló Zalaquett con más de 193 millones de pesos declarados. El arma de Tohá no sólo estuvo en aprovechar la baja aprobación del gobierno de la época, sino que también en su capacidad para recolectar recursos. Tanto así, que su gasto declarado superó los 170 millones de pesos. El 84% de ese gasto -147 millones- provino de aportes reservados. La sospecha, desde la oposición,es que estos recursos llegaron directamente desde SQM como parte de un apoyo sistemático de la empresa al PPD.

Adicionalmente, en 2012 la comuna de Santiago tuvo variaciones anormales en el comportamiento de su padrón. Al 31 de enero de 2012 -con la inscripción automática en marcha-, el número de habilitados para votar fue de 245.515 electores, cifra que creció a 266.963 al momento de cerrar el padrón. Es decir, un incremento de más de 21 mil votantes. Esto también se produjo en otras comunas, como Providencia y Recoleta, lo que hace pensar en un posible traslado de electores a fin de potenciar el apoyo para los candidatos de centroizquierda. De hecho, en las tres comunas -Santiago, Providencia y Recoleta- se impuso la Nueva Mayoría. Si bien esta práctica no es necesariamente ilegal, sí genera evidentes distorsiones.

Para 2016 las cosas serán distintas. Las restricciones al financiamiento y la eliminación de los aportes reservados han llevado a campañas más austeras, aunque con menores niveles de información. Por otro lado, el universo de potenciales votantes de la comuna creció a 302 mil. Si el padrón a nivel nacional aumentó en cerca del 6%, en Santiago lo hizo en un 13%. Aunque es factible que nuevamente haya existido movilización de votantes de otras comunas, el bajo interés en participar hace pensar que ese incremento es producto de las variaciones naturales de la población.

Otra diferencia con 2012 está en el número de candidatos en competencia. Para esos comicios, Tohá enfrentó a un candidato del PRI y a otros dos de izquierda. Estos candidatos exógenos a las dos grandes coaliciones acumularon un 5,4%. Para 2016, los votos del PRI se suman a los del pacto Chile Vamos, favoreciendo la candidatura de Alessandri. A todo esto se añade otro factor. El PRO presenta como candidata a la presidenta del partido. La votación del PRO en la elección de concejales de 2012 totalizó un 3,6%, y en 2013 ME-O alcanzó casi el 16%. Aunque la imagen de ME-O ya está lo suficientemente deteriorada, sabe que su única oportunidad para ir reconquistando a sus electores pasa por el trabajo en terreno. Por tanto, en ningún caso puede arriesgarse a que la presidenta de su propio partido sufra una humillación electoral. Si ME-O logra que su candidata llegue a los dos dígitos, lo interpretará como una especie de renacimiento, aunque eso implique llevarse por delante a Tohá y favorecer la posibilidad de que la derecha retorne al sillón municipal de Santiago.

Por todo lo anterior, Tohá juega este partido colgada del travesaño. Las denuncias de financiamiento irregular hacia su partido, la mala aprobación del gobierno y la presencia de un tercer candidato que “presidencializará” la elección son obs-      táculos difíciles de salvar.Aunque reciba el respaldo de Lagos y Allende, y que Piñera esté con Alessandri, lo decisivo en esta elección será el factor ME-O.

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