Columnas

5 de noviembre de 2018

¿Cómo entender la masificación de Halloween en la cultura chilena?

Por Cristián Doña

En realidad la pregunta sobre la masificación de Halloween tiene que ver con la mutabilidad de la cultura. Muchas veces se nos ha hecho entender, principalmente desde grupos conservadores, no sólo que todo tiempo pasado es mejor, si no que todo lo nuevo es un reflejo de la invasión extranjera. Así para ellos, Halloween, San Valentin y otros, son productos de una globalización desatada que tiene como objetivo acabar con las costumbres propias chilenas. Esta visión, sin embargo, solo se enfoca en una memoria cultural reciente y no de largo plazo que permite entender mejor los cambios culturales y que ciertas prácticas vayan quedando en desuso por sobre otras que parecen ser nuevas o interesantes; como es el caso de Halloween.

Así, la mayoría de nosotros no logra recordar como era la navidad antes del “Viejito Pascuero”, o una pascua sin conejos de chocolate. Sin embargo vivimos tranquilamente con estas costumbres “foráneas” y no nos parecen extrañas. Igualmente no recordamos las tradiciones asociadas a la noche de San Juan o de cuando la zamacueca era más popular que la cueca. Es obvio que la masificación de los medios, cambios en los patrones de consumo -tanto cultural como de bienes- influyen en la adopción de ciertas prácticas culturales consideradas foráneas.

En este caso, la penetración de películas de terror asociadas a este tema y los intercambios entre poblaciones de distintos orígenes por medio de viajes, han influido incluso más que internet y la nueva “preocupación” por los zombies en la masificación de Halloween. Además hay que considerar que en áreas del país donde ya existía una presencia cultural estadounidense anterior, esta celebración no es nada nuevo. Me refiero especialmente a Chuquicamata y otras zonas del norte donde Halloween y el béisbol eran actividades no discutidas desde mucho antes de internet y la llamada “globalización.

Por lo tanto, la masificación de Halloween en la cultura chilena sigue patrones similares a las de múltiples otras costumbres “foráneas”, incluyendo comidas, gustos musicales, etc. Hay un grupo de pioneros que empieza a celebrar de cierta manera esta actividad, muy probablemente asociados a una elite que puede consumir y viajar, luego esta actividad se difunde entre nuevos participantes que comienzan a democratizar la participación en esta actividad, lo que se refuerza con una mayor visibilidad en medios de comunicación, lo que hace crecer exponencialmente el número de interesados. En realidad, la masificación de nuevas costumbres sigue patrones similares a la forma en que se expande una enfermedad contagiosa. A todo esto, lo interesante va a ser cuántos se demora en mutar esta celebración para incorporar plenamente influencias de la celebración de día de los muertos mexicana, considerando además que ya hay una base en Chile que visita al cementerio el 1 de noviembre, a partir del éxito de la película Coco.

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