El camino propio de la DC: el “todo o nada” que quedó pendiente para marzo

Publicado por Mauricio Morales en Cambio 21 el Lunes, 30 de enero de 2017 en Columnas.
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

La entidad de Alameda 1460 perdió más de 1 millón 247 mil votos en los últimos 24 años, factor suficiente para poner a un candidato presidencial en la primera vuelta y pujar para que haya dos listas parlamentarias. Podría ser peor (o mejor)…

La lectura no tiene ni matices ni rodeos: la Democracia Cristiana tendrá candidatura presidencial y la Junta Nacional que se pospuso para marzo (a causa de los incendios forestales que afectan a varias zonas del país) decidirá si ese abanderado participará en el proceso de primarias al interior de la Nueva Mayoría, llegará directo a la primera vuelta del 19 de noviembre o -plebiscito mediante- dejará que los militantes elijan la ruta definitiva.

Pase lo que pase, Carolina Goic, senadora y timonel reelecta del partido, Mariana Aylwin, exministra e hija del fallecido exmandatario Patricio Aylwin, y la exsenadora Soledad Alvear son los únicos nombres disponibles para emprender un desafió que es tildado como fundamental para el futuro de la colectividad y, por añadidura, de toda la centroizquierda.

El debate llegó en medio de otra realidad que tampoco merece dudas para sus dirigentes: la falange ha perdido más de 1 millón 247 mil votos desde 1992 a la fecha. Por lo tanto, la política de alianzas que se escoja está estrictamente relacionada con recuperar electorado y espacios de poder que a la fecha se consideran extraviados.

Por consecuencia, se supone que la mejor fórmula para enfrentar el ítem parlamentario es con dos listas y con la DC llevando postulantes al Congreso en los 28 nuevos distritos del país.

Statu quo

Vamos por parte. Nombrar un candidato para competir en primarias supone mantener las cosas tal como están. Es decir, apostar por la continuidad de la Nueva Mayoría y terminar apoyando al ganador de ese proceso, que podría ser el senador independiente Alejandro Guillier (PR) o el expresidente Ricardo Lagos (PPD-PS).

Por esta estructura están a favor los grupos “chascones” (izquierda), “colorines” (derecha) y los opositores de la actual conducción del partido, quienes apuestan por fortalecer una propuesta de gobierno antes de firmar un acuerdo con los socios del oficialismo. O en su defecto, romperlo solo si no hay consensos.

“Si tenemos un marco programático, la DC debiera ir. De lo contrario, es posible evaluar la alternativa de la primera vuelta”, sostiene el jefe de los diputados, Fuad Chahín.

“Bajo ningún punto de vista” se debe llegar con candidato propio a noviembre, añadió el diputado Víctor Torres, candidato derrotado a la testera de la flecha roja. “El resultado es secundario si se logra consolidar una propuesta de cambios con gradualidad y una garantía de buenas políticas públicas”, insistió.

Jorge Pizarro, senador y extimonel DC, advirtió que “un candidato a primera vuelta significa aislarnos, ir solos a una elección y con resultados muy inciertos que pueden ser muy negativos para el partido”.

La lápida

No concursar en la primaria del 2 de julio y poner toda la carne en la parrilla electoral del 19 de noviembre parece ser la consigna para sectores “freístas”, “príncipes”, “guatones históricos” y el grupo “progresistas con progreso”, que ponen por encima mantener el ideario valórico y refundar la Nueva Mayoría desde el centro.

En tal sentido, la propuesta que busca la realización de un plebiscito para definir el mecanismo de elección del abanderado de seguro condicionará el debate de marzo.

Uno de los firmantes de este “manifiesto” es Ignacio Walker, senador y exmandamás DC, quien comentó a Cambio21 que “la DC debiera llevar una candidatura propia, en buena, para recrear un espacio político en la centroizquierda de cara al país. Y como va a haber más de una lista parlamentaria, por la fuerza de los hechos, entonces hay que negociar o con el PS o el PR sin compromiso presidencial”.

“¿La Democracia Cristiana tiene un proyecto político y de futuro que ofrecerle a Chile, sí o no? Si no lo tenemos, digámoslo y sigamos vitrineando. Si lo tenemos, digámoslo también y salgamos unidos en la próxima Junta Nacional. Sin unidad no tenemos nada que hacer, aún con toda la diversidad y las diferencias que hay”, enfatizó.

Otro que se sumó es Ramón Briones, abogado, exconsejero nacional y cercano de Adolfo Zaldívar (fallecido líder colorín). “No me gusta la forma peyorativa con la que se rechaza el camino propio, como si los partidos no fueran capaces de desempeñarse solos”, criticó.

“En nuestro caso, tenemos una colectividad que tiene todas sus comisiones políticas, profesionales y técnicas funcionando, un consejo nacional que vota instancias decisivas y bases que están aptas para decidir si se llega a primera vuelta o a la primaria”, comentó a este medio.

Gutenberg Martínez, exdiputado y expresidente de la falange, puso la lápida al declarar en El Mercurio que “esta Nueva Mayoría tal como está no es viable”

“La centroizquierda necesita un reposicionamiento DC, pues en caso contrario es la derecha la que gana”, agregó.

Para finalizar, Felipe Delpín, alcalde de La Granja, recordó que “en los últimos meses, en diciembre, tuvimos una elección con 21 mil ó 22 mil militantes, que fueron las territoriales, y después la elección de Carolina Goic, que votaron más de 20 mil votantes. Es decir, hay bastante participación”.

Números azules

Hasta el momento, en lo único donde los de Alameda 1460 no se sienten solos es el tema parlamentario, donde la opción de ir con dos listas suma adeptos, sobre todo en el PPD, a causa de la gran cantidad de candidatos que existen en los siete partidos del oficialismo, sumado a la ley de cuotas que obliga a llevar el 40% de postulantes mujeres.

Con este dato duro, los cálculos respecto de la conveniencia de ir solos o unidos con uno o más partidos están a la orden del día.

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, elaboró una simulación usando el 12,8% que registró la entidad en la última elección de concejales, por tratarse de un sistema de “cifra repartidora” que se parece mucho al nuevo modelo “proporcional inclusivo” que reemplazará el binominal.

Por ejemplo, si se concretara un pacto único de la Nueva Mayoría, con el PC, la DC obtendría 29 diputados, un escaño más que el conglomerado sumaría sin los comunistas.

Solos, los democratacristianos apenas llegarían a los 13 escaños, cifra que se duplica si van acompañados del PPD y que se estanca en 24 si comparten alianza con el PS.

Por otro lado, unidos con los radicales, los falangistas lograrían 26 plazas, una menos si compiten junto al PPD y una más si concretan una inédita fórmula con el PS, el PPD y el PC.

“El diseño institucional está pensado para favorecer dentro de un pacto al partido más votado de ese pacto evitando que el resto sume”, explicó el académico, quien destacó que “una de las cuestiones elementales que se discutió y que fue condición sin ecuanón para que la DC apoyara la reforma al sistema electoral era la supresión de los subpactos entre partidos”.

“Por lo tanto, si en gran parte de los distritos la DC podría ser cabeza de serie, es razonable pensar que en gran parte de esos distritos el partido podría ganar al menos un escaño”, complementó.

A su turno, el analista Guillermo Le Fort entregó un informe basado en la elección parlamentaria 2013 y en los comicios de concejales de 2013, donde la estimación dejó al partido azul con 24 cupos emplantillado en una lista única con la Nueva Mayoría, 20 si compite en solitario más los independientes y 26 si decide sumar al PR.

En opinión de profesional, el riesgo de perder representación sin van solos existe, pero no constituye un “desastre electoral”, dado que cualquier costo “puede mitigarse con un aliado como el Partido Radical”, que aporta más cercanía al centro y la opción de llevar un equipo más numeroso de candidatos, lo que llevaría a la DC a transformarse en un factor “clave para la gobernabilidad”.

Eugenio Ortega Frei, director ejecutivo del Centro Democracia y Comunidad, también entregó un estudio en el que advierte un “efecto adverso si la DC compite con una lista en la NM”.

Por ende, “el mejor escenario pareciera ser el de las dos listas”. “¿En qué combinación? Imposible de determinar todavía”, concluyó.

“Poco tiempo”

Si se impone la lógica, Carolina Goic, merced a su apabullante triunfo en la elección de directiva de la DC, debiera ser nominada -por aclamación- como la abanderada presidencial del partido.

“Ella es muy interesante y atractiva por el hecho de ser mujer y su modo de expresarse”, nos indicó el decano de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Alfredo Guzmán.

“El problema es que tiene poco tiempo para proyectarse. Estamos en verano, se vienen las vacaciones de febrero y de cara a la primaria de julio será difícil saber qué pasará con ella a contar de marzo. Por otro lado, las primarias sirven para diferenciarse y Goic no es de pegarle a nadie”, expuso.

“Colectividades reducidas”

Emilio Torres, sociólogo de la Universidad Central, afirmó que dentro de la actual coyuntura de crisis de confianza y de credibilidad del sistema político, “a los partidos les resulta casi imposible pensar en un camino propio”.

“Hoy las colectividades están reducidas a cúpulas, donde si se observan los índices de participación estos son casi nulos incluso para los militantes de esas mismas organizaciones”, cuestionó.

“La gente rechaza la imposición de los candidatos presidenciales. La dinámica antes venía de arriba hacia abajo. Los partidos la imponían y en una elección o dos, terminaban por conocer al candidato y lo elegían Presidente. Hoy, en cambio, es la opinión pública la que está percibiendo la novedad, pero no en cuatro años plazo. Eso es mucho tiempo. La sensibilidad electoral es otra”, aseveró.

Flojera

La Democracia Cristiana se ríe de los peces de colores, porque gracias a la última elección de directiva nacional (8 de enero) logró reunir el mínimo de reinscripciones que exige la nueva Ley de Partidos Políticos para existir, por lo que mira desde arriba las complicaciones que el PR y el PPD han tenido para avanzar con el refichaje.

De todas formas, el diputado Pablo Lorenzini cree que es “inviable” pensar que ambas colectividades no logren la meta de las 17.500 firmas, lo que dejaría las puertas abiertas para que Carolina Goic, posible carta presidencia, tome la delantera al interior de la Nueva Mayoría.

“Eso es solo un cálculo, cuando la verdad es que no veo la posibilidad de que esos partidos se queden sin firmas para avalar sus candidaturas. Lo he hablado con colegas diputados radicales, del PPD y el PS, quienes tienen claro que es inviable creer que se queden afuera del financiamiento y el aporte que entrega el Estado para los partidos refichados”, nos explicó.

A juicio del parlamentario, “los alcaldes, concejales, senadores y diputados van a mover todas sus maquinarias en las regiones. Van a usar a Guillier si es necesario. Son alrededor de 400 militantes por comuna y 10 ó 15 comunas por región… Lo que pasa es que han estado flojos y no le han tomado el peso, pero es obvio que van a lograr la meta”.

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