El día después de Sarko

Publicado por ALVARO PINA STRANGER el Lunes, 7 de mayo de 2012 en Columnas.

ALVARO PINA STRANGER

Ph.D en Sociología en la Universidad Paris-Dauphine e Investigador asociado al ICSO, Universidad Diego Portales.

En Europa la extrema derecha goza de muy buena salud. En Grecia, tras la crisis social engendrada por la crisis económica y los planes de rigor en serie, la crisis política se cristaliza en la emergencia de tres partidos de extrema derecha: dos “normales” y uno abiertamente neonazi. En Francia, la crisis económica y social dio lugar a un voto masivo por la candidata del Frente Nacional. Sarkozy, segundo en la primera vuelta, no escatimó esfuerzos para tratar de seducir al electorado de la extrema derecha: hizo de la inmigración, legal o ilegal, su principal tema, y puso el nacionalismo y la edificación de fronteras como los grandes principios de su futura acción gubernamental.

Por su parte, el candidato socialista, François Hollande, aunque declaró con firmeza la necesidad de una inmigración económica regulada, no cambió de estrategia y se dedicó a condenar la deriva antirrepublicana de Sarkozy. Su coherencia y su estabilidad dieron frutos y anoche Francia celebró la victoria de aquellos que no se dejan amedrentar.

La matriz culturaleuropea en esta materia no parece haberse modificado mucho en los últimos 70 años. Si la situación económica se sigue degradando en Europa, ¿Qué habría votado Francia dentro de algunos meses? ¿Qué votará Francia si la recesión se instala y los planes de rigor deterioran la calidad de vida de la gran mayoría de los ciudadanos?

Contrariamente a lo que ocurrió en Grecia, el pueblo francés no cedió ante el chivo expiatorio del extranjero, aún cuando toda la derecha estaba dispuesta a ganar las elecciones evocando el miedo a la invasión. Y este último elemento no deja de ser preocupante. En efecto, Francia no ha conocido ni una décima parte de las dificultes que ha conocido Grecia. Los salarios no han bajado, la recesión no se ha instalado, la inflación no ha explotado. Y sin embargo, la población de origen extranjero y musulmán ya estaba en la mira de casi la mitad de las fuerzas políticas.

La matriz cultural europea en esta materia no parece haberse modificado mucho en los últimos 70 años. Si la situación económica se sigue degradando en Europa, ¿Qué habría votado Francia dentro de algunos meses? ¿Qué votará Francia si la recesión se instala y los planes de rigor deterioran la calidad de vida de la gran mayoría de los ciudadanos?

Con François Hollande, el dogmatismo liberal que impone desde hace tres años la dupla Merkel-Sarkozy dará lugar quizá a una política razonable de inversión y de empleo que genere crecimiento. A menos que sea demasiado tarde. Como suele suceder, la derecha liberal deja un Estado lleno de deudas y con poco margen de maniobra. Si Francia no logra salir de la crisis durante los cinco próximos años de gobierno, las elecciones de 2017 estarán, como en Grecia hoy en día, aún más marcadas por las derivas xenófobas y populistas. Evitar este escenario es uno de los más importantes desafíos que tendrá que enfrentar François Hollande.

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