Columnas

24 de noviembre de 2016

El divorcio al rojo vivo de Guillier con la Nueva Mayoría a un año de las elecciones

Por Mario Herrera

Todo apuntaría que la “ironía” del senador independiente no fue azarosa, fue calculada y destinada a conquistar a los desencantados. Dice que fue una broma, pero en realidad fue un ataque al eslabón más débil de la cadena, con un costo menor a su persona, pero con una separación de un gobierno con poca popularidad.

“Yo no sé si el ministro del Interior sufre de Alzheimer o es así”. Frase elegida con pinzas por el senador independiente Alejandro Guillier y con la que firmó su divorcio de la Nueva Mayoría. Si bien su carrera parlamentaria la inició junto a la NM, pero no revueltos, a 12 meses de las presidenciales, es hora de quitarse las caretas.

En la Nueva Mayoría no tomaron con humor la ironía del periodista y condenaron su “falta de respeto” con el ministro en el día de su cumpleaños 69, cuando otros parlamentarios llegaron a La Moneda con varios regalos, sobre todo con libros y corbatas.

Lo que para algunos es una “salida de libreto”, para otros es el inicio de la carrera presidencial de Guillier. Con esto se desliga de un gobierno con baja aprobación y comienza su senda propia, pensando en La Moneda. Se convierte así en un indignado más y busca el apoyo de ese votante, el que perdió la fe en la Nueva Mayoría, pero que jamás votaría por la derecha. Precisamente, el 41% que dice “no sabe, no responde” en las volubles encuestas.

Divorcio de La Moneda

“Yo creo que hay sin duda una decisión de Guillier de empezar a tomar distancia del gobierno, de algún modo hacerse cargo de las críticas que hay en un sector importante de la Nueva Mayoría respecto del trabajo del comité político”, señaló el analista político y académico de la U. Adolfo Ibañez, Max Colodro.

Sin embargo, en entrevista con La Tercera, el experto consideró que la forma de referirse al ministro no fue la adecuada.

“Me parece que claramente el objetivo puede ser atendible pero la forma no es la adecuada. Era mejor realizar una crítica política, al trabajo del comité político y particularmente en este caso al ministro del Interior, pero no una descalificación personal. Es absolutamente legítimo tener críticas y cuestionamientos al trabajo del gobierno pero siempre es importante cuidar las formas sobre todo si Guillier lo que espera es ser candidato de la Nueva Mayoría”, sostuvo Colodro.

Obra en desarrollo

Por su parte, el cientista político Patricio Gajardo, dijo a nuestro medio que es difícil pensar que el “exabrupto” de Guillier fuera improvisado. “Se pelean los votantes que fueron de la Nueva Mayoría, pero que no apoyan al gobierno”.

“Frente a candidaturas que aparecen como más sólidas dentro de las cúpulas de los partidos, una como la de Guillier, que pretende ser atractiva para los votantes, frente a un gobierno distante de ellos, creo que es un contrapunto interesante. No creo que haya sido tan espontánea la declaración de alzhéimer de Fernández”.

El ataque a Fernández es una estrategia interesante, de posicionarse en el electorado de la Nueva Mayoría, además estamos en el campo de estudio de la encuesta CEP, es el momento (…) pero con una frase no basta”.

Los dos caminos del senador

Bajo la óptica del experto electoral del Observatorio Político Electoral UDP, Mario Herrera, el movimiento de Guillier fue calculado, apuntando a un ministro que ya “está en retirada”.

“Es un ataque con un mínimo costo y se aleja de un gobierno impopular”, dijo, agregando: “Atacó al eslabón más débil dentro de la cadena”.

Herrera considera que el de Guillier es un punto de inflexión. “Positivo en el sentido en que él habla a la ciudadanía y un respaldo que ya posee. Pero también negativo si uno lo ve desde las primarias. No solo tiene que ver a la ciudadanía, sino que también al electorado de la Nueva Mayoría y con un escenario de baja participación, ellos son los que decidirán la opción presidencial de la coalición (pensando en una primaria). No vaya a ser que por apuntar a la elección, pierda la primaria”.

“Si comparas a Lagos con Guillier, son dos tipos de legitimidad distintos. Uno tiene la tradicional y el otro el que le dan las encuestas, las que representan un punto desde la ciudadanía. Ahora, Guillier se tiene que acercar a los partidos y Lagos a la gente. Están en puntos opuestos”, concluyó.

 

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