Columnas

15 de julio de 2015

El futuro de la Nueva Mayoría

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Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

La Nueva Mayoría (NM) debe sumar y no restar. Para ello es necesario que los partidos definan si seguirán en la misma coalición o si se estructurarán nuevas coaliciones. Sabemos que para 2016 la NM competirá con dos listas de concejales y presumiblemente haga lo mismo para las elecciones de diputados 2017. En caso de que se acuerde este sistema de competencia, lo que queda por definir es la fórmula presidencial. Si para la elección de alcaldes los partidos apoyan a un candidato electo vía primarias o nominación directa, en la presidencial podría reproducirse un esquema similar.

¿Quiénes podrían participar en la primaria presidencial de la NM? Todos los que quieran. ¿Eso incluye a candidatos exógenos a la coalición? Sí. Creo que es mucho más razonable incluir que excluir. Es decir, sumar y no restar. Para eso la NM debiese generar un sistema de puertas abiertas donde compitan en igualdad de condiciones candidatos de todo el espectro de centroizquierda. Da lo mismo si son candidatos estrictamente “institucionales” o señalados como “outsiders”. Esta última condición la demostrarán precisamente en la primaria presidencial. Frente a una derecha que casi inevitablemente tendrá como candidato a Piñera, la NM debe cultivar las condiciones que permitan reactivar sus bases electorales, hoy decaídas y golpeadas por el deplorable desempeño del gobierno. La única forma de reconvertirse es compitiendo. Y esa competencia supone ofrecer candidatos de distinto color político capaces de recorrer el país y construir bases ciudadanas sólidas para el futuro gobierno.

En un reciente documento que elaboramos junto a Gutenberg Martínez, advertimos que la erosión en el apoyo al gobierno se ha producido más rápidamente en los segmentos de centro y en electores desafectos. Si la NM no asume esa realidad, estará lejos de ganar la elección.Por tanto, se requiere de al menos un candidato que represente a ese sector. Naturalmente, acá la DC corre con ventaja debido a su plataforma programática, pero le falta generar una candidatura que concite apoyo ciudadano. Ignacio Walker lo debe intentar y Ximena Rincón -en lugar de anunciar su retiro de la política- tiene la responsabilidad de reconcursar. Lo mismo aplica para Claudio Orrego. En una línea similar, aunque con una agenda valórica más liberal, Andrés Velasco ya inició seriamente un análisis del centro político junto con un incipiente programa de gobierno.Paradójicamente su candidatura se verá fortalecida por la crisis económica. Dado que su gestión como ministro de Hacienda fue exitosa en un ambiente de crisis, es muy probable que los ciudadanos vean en él una figura con credenciales para salir del mal momento.

Por la izquierda la oferta es variada, resaltando Ricardo Lagos, Isabel Allende y el propio ME-O. En lugar de estresar innecesariamente a las bases de sus partidos, la izquierda debiese ponerlos en carrera. Una opción es nominar (o elegir) un candidato institucional y dejar que ME-O llegue hasta la primaria presidencial.

El camino para incorporar a ME-O y Velasco a esa eventual primaria no será fácil. Ambos deben tender puentes creíbles para formalizar su ingreso. El primer paso es apoyar y ayudar al gobierno. El segundo es respaldar a los candidatos a alcalde de la NM. Esta función es vital. Los candidatos a alcalde buscarán la foto con el presidenciable que les sea más afín, y el presidenciable podrá hacer gala de su éxito en caso de que el candidato a alcalde resulte ganador. Me parece que esa es la forma de colocar bien los incentivos.

Si de reedición del arcoíris se trata, la primaria presidencial de la NM debe presentar una oferta amplia, variada, pero equilibrada. Esa oferta supone como mínimo el concurso de tres candidatos. Naturalmente los perdedores -por ley- quedarán inhabilitados de competir en la presidencial. Como esto es sin llorar, sólo queda esperar que los perdedores asuman el resultado y que luego se integren entusiastamente a la campaña del ganador.

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