Columnas

11 de septiembre de 2018

El legado social y cultural de las Fiestas Patrias

Por Sara Acuña

Nuestras Fiestas Patrias son una excelente oportunidad para revivir nuestras costumbres y tradiciones como asimismo para reencontramos con nuestra idiosincrasia como pueblo, con nuestra familia y con los seres queridos, en una época en que la tecnología muchas veces nos distancia.

“La gente cree que se celebra a Chile independiente, pero no es así. porque un 18 de septiembre de 1810 por primera vez se constituye un junta de gobierno presidida por un chileno”. precisa de partida Augusto Merino. abogado. historiador y cronista gastronómico (Ruperto de Nola), admitiendo que. en materia histórica. sobre ese punto existe ignorancia. “pero lo que importa es que la gente celebra a Chile y la chi-lenidad”. afirma.

-En cuanto a la alegría asociada. responde principalmente a los días feriados y asueto para comer y divertirse”. agrega Claudio Betancuí. sociólogo y académico de la Universidad de San Sebastián.

La llegada del 18 es una verdadera fiesta para todos porque se vive una atmósfera especial. en el entorno urbano y rural. “a pesar de todas las transformaciones que hemos experimentado en cuanto a gustos, modas, formas de vivir y cambios. tanto en la ciudad como en el campo”. observa Rodrigo Larraín. académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central. para quien estas fechas siguen reflejando de algún modo al Chile histórico. desde Copiapó a Concepción. en la figura del huaso y la china.

“El Dieciocho-continúa- tiene una estética que. a pesar de toda clase de comentarios graves. se sigue celebrando como siempre**.

El ánimo para disfrutar este feriado se complementa con un período de vacaciones. especialmente los escolares. “La existencia de días festivos consecutivos permite el desplazamiento geográfico y facilita el encuentro. situación que escasamente se da a lo largo del año. o sólo de manera casual. El 18 se planifica y se convierte en costumbre y tradición. Esto no implica necesariamente que la atención dada a las redes sociales desaparezca. pero si que se generen mayores oportunidades para compartir de una manera no digital**. advierte Sara Acuña. licenciada en Historia de la Universidad Diego Portales y magister en historia de la Universidad de Chile.

En ese sentido. Augusto Merino reflexiona que “ha llegado ser típico que no exista la desconexión que uno podría suponer de las redes sociales y el teléfono: las familias se juntan. pero no se separan de las redes y del celular. O sea se juntan menos: se aproximan los cuerpos. pero las mentes no. Ciertamente estas fiestas dan una oportunidad de que haya un verdadero reencuentro: pero éste no es la tónica”.

TRIBUTO A LA NOSTALGIA No obstante esa realidad de la vida moderna. en general. en el pais se vive por estos días un ambiente distendido que. a juicio del profesor Rodrigo Larrain se lo puede considerar como “un tributo a la nostalgia. a la vida familiar como antes y con un toque rural si se va al campo a visitar a los parientes”.

“Una celebración larga da el tiempo para concurrir a las fondas e intentar bailar sino cueca otras danzas típicas más suaves. Es la expresión de la alegría de ser chilenos. de ser como somos. comer lo que nos gusta y. si se tiene una personalidad expresiva. lucir un atuendo folklórico. sombrero. zapatos de huaso e incluso manta y las damas. polleras del campo. mientras que el traje de huasa del estrato alto se presta incluso para usarlo como ropa de vestir. Todo ello es un tributo a una familia que ya no tenemos. que querríamos tener o echamos de menos”, comenta el académico.

Pero estas fiestas también son sinónimo de recibir y agasajar a los invitados con una buena mesa que invita a compartir nuestros sabrosos platos. acompañados de bebidas típicas. vinos. chicha y exquisitos postres según la receta de la abuela. Estos días son espacios ideales para estrechar lazos familiares con un espíritu que invita a renovar los sentimientos de amistad y confianza.

Y ello ocurre porque -en la especie humana la comida y la mesa han sido siempre el punto focal de las reuniones de todo tipo (religiosas. políticas. familiares). No hay celebración sin comida. ya se trate de una reunión festiva o de una fúnebre. Es que el comer en común. sacando cada uno con la mano la comida de una misma mesa es un magnifico símbolo de los seres humanos. de pertenencia a una misma colectividad. de culto a los mismos dioses. de preparación para enfrentar las vicisitudes comunes”. menciona Augusto Merino.

El cronista gastronómico (Ruperto de Nola) agrega que “boca y lengua. con las que se come. son también el medio para comunicarse verbalmente y para expresar el amor. ya sea conyugal o de otro tipo: beso y mordisco son intercambiables en el comer y en el amor”.

Además “Chile es un pueblo que tiene costumbre de hacer cariño con la comida, porque las mamas asi lo han hecho desde siempre. Es una tradición de nuestra sociedad. que ha perdurado con el paso del tiempo”. apunta el profesor Rodrigo Larrain. “Mediante la cuidadosa mezcla de sabores. olores. colores. texturas. sonidos y pensamientos que se encuentran en los diversos universos de la comida. cada grupo humano construye fuertes relaciones sociales y simbólicas.

En cada bocado de comida vivimos a diario nuestra doble condición de seres culturales y biológicos. Cada sociedad ha codificado el mundo de los sentidos desde su propia mirada y racionalidad y en el comer están presentes las particularidades de un grupo humano”. expresa Claudio Betancur.

Leer en El Mercurio de Valparaíso

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