Columnas

28 de marzo de 2016

El PDC a la primera vuelta presidencial 2017

Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Si el PDC aborda decididamente la elección presidencial eligiendo un candidato competitivo, entonces resultará indispensable lograr el compromiso territorial de concejales, alcaldes, diputados y senadores. De lo contrario, el partido se expone a una tercera derrota en primarias a manos de la izquierda.

En el PDC hay tres posturas frente a la elección presidencial de 2017. La primera adscribe a la idea de competir con un candidato presidencial en la primera vuelta, olvidándose de la primaria. La segunda apoya la tesis de que el PDC debe competir en una primaria frente al candidato de la izquierda. La tercera, en tanto, prefiere no competir en la primaria ni en la primera vuelta, apoyando desde ya la candidatura de Ricardo Lagos o de la figura más popular de la Nueva Mayoría.

Los que apoyan esta última opción piensan que será prácticamente imposible que el PDC levante una carta competitiva de aquí a las municipales. Dado que sólo Burgos figura dentro de los diez políticos mejor evaluados por el CEP, la oferta de posibles candidatos está restringida. Sin embargo, reconocen que la figura con más ganas y recursos políticos para enfrentar una eventual carrera presidencial es Ignacio Walker. En el PDC aún persiste el trauma de la última elección primaria de 2013 donde el resultado fue decepcionante. Orrego cosechó 189.582 votos de un total de 2.137.423 votos válidamente emitidos en la primaria de la Nueva Mayoría, lo que representó un 8.9%. Si se lleva este resultado a cifras totales (es decir, incluyendo la participación en las primarias de la Alianza), la votación de Orrego equivalió a un 6.4% de todos los votos válidos de esa primaria, y a un 1.4% tomando como base a toda la población en edad de votar.

El problema del PDC en esas primarias no fue Orrego, sino que su propio partido. El desempeño electoral de Orrego no mejoró en comunas, distritos o circunscripciones con representantes del PDC. En el caso de las circunscripciones senatoriales, sólo en Aysén -con Patricio Walker- Orrego pudo doblegar a Andrés Velasco. La evidencia es clara en demostrar que el partido no se movilizó en favor del candidato. De hecho, algunos congresistas levantaron la idea de no competir en la primaria y de proclamar directamente a Bachelet. A muchos DC se les vino a la cabeza la primaria de 1999 cuando Lagos se impuso a Zaldívar por un categórico 71.4%. Mientras Lagos cosechó 991.050 votos, Zaldívar apenas alcanzó 397.434. La diferencia fue más amplia en las mesas de hombres comparadas con las mesas de mujeres.

Estos antecedentes llevan a imaginar el siguiente escenario. Si el PDC no se decide por competir seriamente en una primaria o en la elección general de noviembre de 2017, es mucho mejor plegarse a Lagos (o algún otro) desde ya, colaborando en la redacción del programa y definiendo el espacio del PDC en el potencial gobierno. En cambio, si el PDC aborda decididamente la elección presidencial eligiendo un candidato competitivo, entonces resultará indispensable lograr el compromiso territorial de concejales, alcaldes, diputados y senadores. De lo contrario, el partido se expone a una tercera derrota en primarias a manos de la izquierda.Ahora bien, en caso de que irrumpa una figura del PDC muy encima de la primaria presidencial, entonces sí sería razonable seguir con ese candidato hasta la primera vuelta, pues habría tiempo para desarrollar la campaña. Adicionalmente, ese candidato acompañaría a la lista parlamentaria del partido.

Los alcaldes del PDC gobiernan aproximadamente al 20% del país. Su votación equivale a un tercio de la Nueva Mayoría. Por tanto, el eventual candidato presidencial del partido cuenta con una plataforma básica para desarrollar una campaña. Respecto al nombre, aparecen Ignacio Walker y Jorge Burgos. Por cierto, no se descarta la reaparición de Ximena Rincón en caso de que un cambio de gabinete la favorezca con la vocería del gobierno, o de Carolina Goic como representante de las regiones. Pero nada de esto tiene sentido si no se cumplen simultáneamente dos condiciones: posicionamiento del candidato en las encuestas y decidido apoyo territorial de los representantes del partido. Si falla alguna de estas condiciones, es mucho mejor externalizar el servicio y esperar otros cuatro años para volver a La Moneda.

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