Columnas

15 de diciembre de 2016

¿Estereotipos en vías de extinción?

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Por Alejandra Ramm

alejandra_rammLa metáfora de la muñeca inflable hoy ya no es aceptada por todos como una broma, como lo pudo haber sido hace 20 años.

“Hace 10 o 15 años nos habríamos quedado callados”, asegura Alejandra Ramm, socióloga de la U. Diego Portales, sobre el regalo que el líder de la Asociación de Exportadores de Manufacturas (Asexma) le hizo al ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, con el mensaje “para estimular la economía”.

El presente no fue recibido por todos con humor. Por el contrario, generó una ola de críticas y reacciones en redes sociales en Chile y el mundo. El tema fue trending topic, y medios foráneos, como la BBC, el Daily Mail o Fox, le dieron amplia cobertura al episodio.

¿Por qué el revuelo? Porque hoy un acto público, donde las mujeres sean denigradas o convertidas en objeto, es impensado, resume Juan Carlos Oyanedel, sociólogo de la U. Andrés Bello. “La integración social actual de la mujer, y la continua lucha por el reconocimiento de sus derechos hacen que un hecho como éste parezca fuera de contexto”.

Ello, explica, se debe a los cambios demográficos de los últimos 20 años en la sociedad chilena, y sus correlatos en acceso a la educación y al mercado del trabajo por parte de las mujeres. “Lo mismo ocurrirá en un par de años con otros grupos sociales que adquirirán importancia creciente, como los migrantes”, dice Oyanedel.

Según Alejandra Ramm, estos cambios se deben a una combinación de factores, desde la presión internacional de considerar el tema de género -que es muy importante- hasta la creación del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), “que ha logrado avances que se han amplificado con una ley que condena la violencia familiar”.

Además, usar la metáfora de la muñeca inflable en tono de sarcasmo “es grave”, resalta Francisco Aguayo, psicólogo y director de Masculinidades y Equidad de Género.

“El problema no es la broma misma, sino las implicancias que tiene en una sociedad que está comenzando a visibilizar la violencia sexual”, sostiene el psicólogo.

La economía “ahora” es mujer

El episodio, sostiene Camila Mella, socióloga de la U. de Chile, refleja también una violencia simbólica que refuerza estereotipos que, a su vez, refuerzan desigualdades de género. “Nuevamente, es lo masculino que doblega a lo femenino, aunque es paradójico que por primera vez una disciplina masculinazada como la economía, ahora que anda ‘mal’ es mujer”, señala Mella.

El regalo manifiesta y reafirma la membresía masculina del mercado del trabajo, señala Claudia Mora, socióloga experta en temas de género de la U. Andrés Bello.

“Una solidaridad grupal de hombres que excluye a las mujeres. Porque alguien que piense en el mercado del trabajo como femenino, no imaginaría un chiste de este tipo”, indica Mora.

Hoy, si bien hay avances respecto de la situación de algunas mujeres en relación a décadas atrás, “continuamos viviendo en el contexto de una cultura patriarcal”, dice Irene Salvo, psicóloga de la U. Central de Chile. “Las transiciones y transformaciones de fondo demorarán muchas décadas y requerirán necesariamente de políticas, legislaciones, educación, etc. para ir permeando el terreno de las prácticas”.

Brecha de género

Hoy, la brecha entre hombres y mujeres en Chile es cuantificable, según un estudio del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica (Ceel UC).

David Bravo, director del Ceel U. Católica, indica que aunque en los primeros años de vida la brecha favorece a las mujeres, esta se pierde con los años, y ya es en favor de los hombres al ingresar al mercado laboral, la que aumenta durante el período de las pensiones.

Es un fenómeno acumulativo, explica el investigador, pues una escasa participación laboral incide en bajas pensiones. “Hay un entorno que fortalece los estereotipos que sólo apunta a consolidar esa desigualdad”, dice Bravo.

También, explica Francisco Aguayo, hoy existe un mayor control social contra acciones machistas y sexistas, entre otras razones, por la existencia de las redes sociales.

Se trata de un fenómeno positivo, agrega, porque revela que hay mayor conciencia en temas de género.

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