Columnas

17 de octubre de 2016

Expertos y bloques políticos pronostican cifra récord en abstención

Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Menor de 40 años, reside en una comuna grande, no es politizado y pertenece a un nivel socioeconómico mediobajo. Ese es el perfil de quien no iría a votar este domingo 23. La desconfianza en las instituciones y la percepción de corrupción serían las principales razones para no sufragar. Desde la academia, centros de estudios y partidos advierten la falta de representatividad que se está incubando en el sistema.

Una base de datos compuesta por adherentes que han dado un “like” en páginas de Facebook que contengan información del partido, o de candidatos que han participado en debates en las redes sociales. Esta es una de las herramientas que Renovación Nacional está elaborando para las municipales y es una muestra de cómo las colectividades están buscando, de forma no tradicional, a posibles votantes con miras a las elecciones del próximo domingo.

Esto, en medio de un complejo escenario para motivar a la población a que acuda a los locales de sufragio. No hay dos diagnósticos al respecto: desde la academia, los centros de estudios y los partidos políticos creen que en estas municipales votará menos del 43% de los electores que sí se manifestaron en los comicios locales de 2012. Y una cifra por debajo de ese número (algunos cálculos hablan derechamente de bajo el 40%), se establecería como un récord de abstención desde el retorno de la democracia.

Si bien las alertas se vienen encendiendo desde la instauración de la inscripción automática y el voto voluntario, las cifras de las últimas encuestas van en la dirección de que existe poco interés y poco conocimiento incluso de quiénes son los candidatos.

En La Moneda los análisis no son más auspiciosos: las cifras que manejan se mueven entre un 35% y 38% de participación.

Principal razón: Desconfianza en las instituciones políticas

¿La causa principal de esta baja participación? Según Ricardo González, coordinador del área de opinión pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), “en general la gente no vota porque existe desconfianza en las instituciones políticas, debido a la percepción de corrupción”. Además, según los estudios que ha realizado el think tank , “las personas dicen que no les interesa la política. Hoy existe una escasa politización de la población”.

De hecho, un estudio del CEP de noviembre de 2014, muestra un dato revelador. Ante la pregunta sobre las características de ser “un buen ciudadano”, un 49% dijo que “votar siempre en las elecciones” era importante ocupando el séptimo lugar de las prioridades. Mientras que el primer lugar fue para “observar que las autoridades públicas actúen correctamente”. Datos que hoy adquieren un mayor sentido.

Similar es la opinión de Gloria de la Fuente, directora ejecutiva de la Fundación Chile 21. Sostiene que el poco interés de la gente tiene que ver, junto a otros factores, “con el descrédito en el que ha caído la política, sus instituciones y los casos de corrupción”. Y que se podría esperar que en las municipales la participación esté “entre el 30 y 40%”.

Para el cientista político del Instituto Libertad Pablo Rodríguez, hay que tener en cuenta otro factor: en diferentes estudios de opinión “se está sobreestimando la real participación de las personas”; es decir, la gente no estaría siendo sincera cuando le preguntan si irá a votar. “El contexto político-social no favorece una participación mayor a la registrada en 2012. Por el contrario, debería bajar”, advierte.

Visión que comparten en Libertad y Desarrollo. Agregan en su último estudio del Observatorio Electoral que la “desafección ciudadana es un fenómeno global”. A eso se suma que históricamente las elecciones locales (municipales) despiertan menos interés que las generales (parlamentarias o presidenciales).

Partidos tradicionales saldrían favorecidos

“Pierde la democracia y la legitimidad de los actores políticos”, dice Jorge Ramírez, coordinador del programa Sociedad y Política de LyD, sobre la principal “víctima” de la abstención.

“Todos se verán perjudicados. Los partidos estables, por ejemplo, pierden en su legitimidad”, apunta Juan Pablo Luna, académico del Instituto Ciencia Política de la Universidad Católica. Agrega que “aquí no gana la izquierda o la derecha, más bien el problema lo tiene toda la clase política. Hay problemas de legitimidad profunda con un nivel bajo de votación”.

Pero si bien estas conclusiones las comparten los analistas y los dirigentes políticos, al momento de hacer un diagnóstico sobre bloques y partidos, otras conclusiones salen a la luz.

Según el director del Observatorio Político-electoral de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, “una alta abstención podría favorecer a los partidos tradicionales que ya tienen procesados sus apoyos electorales”. Además, agrega que esto se acentúa porque “quienes votan tienen patrones de conducta electoral estables”.

Y aunque aún no hay una sola mirada sobre el sesgo socioeconómico de quienes no votan, hay quienes ven que la abstención aumenta a mayor ritmo en los segmentos medios y populares. De ser así, opina Morales, “los partidos que pierden son los de centro-izquierda y la UDI, pues ellos han avanzado electoralmente en esas zonas”.

Robert Funk, académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile y director de estudios de Plural, pone la mirada en los nuevos partidos como Ciudadanos o Revolución Democrática, que han salido bien evaluados en los últimos sondeos. Pero advierte que si bien esa percepción podría indicar hacia dónde van dirigidas las preferencias, a la larga podría no ocurrir, porque para que eso ocurra “las personas tienen que saber cuál es el partido político de cada candidato y, a mi juicio, en las elecciones municipales la gente no vota por el partido; vota porque conoce al postulante”.

Quiénes no irán a votar

Cuando a comienzos de 2012 se logró aprobar la inscripción automática y el voto voluntario, las apuestas del gobierno de entonces, liderado por Sebastián Piñera, y de gran parte de los sectores políticos, eran que aumentaría la participación, pues se eliminaban algunas barreras como el trámite de inscribirse.

Y si bien entraron nuevos votantes al sistema, se produjo una fuga de otros tantos.

Un estudio del CEP -“Cambios en la participación electoral tras la inscripción automática y el voto voluntario”, de Loreto Cox y Ricardo González- que analiza este fenómeno en las elecciones presidenciales y al Congreso de 2013, muestra ciertos matices.

Según sus datos, en esos comicios hubo 1.321.401 nuevos votantes -personas que no estaban inscritas en el régimen anterior y que votaron en 2013-. A la vez, 2.624.724 personas que estaban inscritas antes de la reforma, no acudieron a las urnas.

Aun así, se observó un mayor equilibrio entre los votantes, pues era un consenso que, hasta esa fecha, existía un padrón envejecido. De esta forma el sesgo etario que existía disminuyó, aunque aún persiste.

“En 2013 mejoró la representatividad del sistema y aunque en 2012 el sesgo etario volvió a subir -quizás porque los más jóvenes están más preocupados de proyectos nacionales que comunales- es mejor que antes”, explica González.

Con diversos antecedentes de investigaciones, los expertos han llegado acercarse al perfil del chileno que vota y el que no.

Miguel Ángel Fernández, investigador Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD) comenta que el votante “sería de mediana edad, casado, que se informa acerca de aspectos públicos, posee algún nivel de confianza hacia las instituciones que lo rodean y se identifica con un partido político”.

Y, quienes no votan, explica Eugenio Guzmán, decano de la Facultad de Gobierno de la UDD, tiene las siguientes características: “Se trata de gente más bien joven, de una generación post plebiscito, menos política, con menos afección al proceso democrático. Personas de bajo nivel de educación, que han sido socializados al margen de la política, con menor nivel de interés en ella”

El tamaño de la comuna también incide directamente. Mientras más grande es el municipio, la abstención aumenta. De hecho el promedio de participación de las comunas con más de 200 mil electores fue 35,02% y el promedio de las comunas con menos de 10 mil electores alcanzó el 60,8%, según se lee en un estudio del Instituto Libertad.

En las comunas más pequeñas, comentan en los partidos políticos, los candidatos son más conocidos y las campañas, más personalizadas.

Desde el CEP agregan otro factor sobre la “oferta” de candidatos. Así -sobre la base de estudios de las municipales de 2012-, mientras más concejales elige una comuna, hay mayor participación, “quizás producto de que cada candidato aporta votantes adicionales”. Esto, según se lee en su reciente documento “Elecciones municipales en frío. Criterios para dimensionar la participación y los resultados electorales de las elecciones 2016”, donde establecen directrices para analizar los resultados del próximo domingo 23.

Buscar el voto duro como único camino

En la Nueva Mayoría y en Chile Vamos están concientes de esta realidad. Y si bien hoy buscan formas novedosas para “fidelizar” al electorado (ver recuadro) saben que su objetivo es apuntar a sus respectivos votos duros.

“Si antes un candidato hacía campaña y se enfrentaba con un posible elector que estaba dudoso, se quedaba y lo trataba de convencer. Hoy sigue de largo y busca al vecino que adhiera a sus ideas. El tema es que ahora debe entusiasmarlo para que vaya a votar”, explica el experto electoral del PPD, René Jofré.

Otro ejemplo de la búsqueda del voto duro es lo que está haciendo la UDI desde hace unos meses: organizar a sus militantes en cada comuna según el número de electores que se necesitan para elegir a un candidato. Y cada militante deberá incentivar que un determinado grupo de adherentes vaya también a sufragar.

En la DC admiten que lo que irán a buscar es ese voto duro que les asegure la real representación que tienen en el electorado. De ahí que, señalan, las estrategias para captar al votante son 345… una por cada comuna.

Todo esto, cuestionan desde los partidos, en un escenario adverso para la elección donde la “invisibilidad” de la campaña es comentario común. No solo porque las presidenciales se han tomado el debate, sino porque, según acusan las colectividades, el Gobierno no se encargó de hacer una campaña informativa, con tiempo, para que la gente estuviera al tanto de los comicios del próximo domingo.

Y si bien en los últimos días, La Moneda lanzó videos y tuiteos con un “Yo sí voto” -donde participan incluso ministros-las colectividades lo ven como algo tardío y poco eficiente.

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