Columnas

25 de octubre de 2016

La derecha no quiere el voto obligatorio: las razones que acomodan a la oposición con el ausentismo electoral

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Por Mario Herrera

Más del 64% de la población no participó de las municipales. Esto significó que comunas emblemáticas pasaran del oficialismo al control de la UDI y por pocos votos. De hecho, Maipú cambió de manos por menos votos que en la elección pasada.

Las elecciones municipales dejaron distintos aspectos para el análisis, desde la baja participación hasta la pregunta de quién ganó en las urnas, la derecha o la Nueva Mayoría. Un aspecto en que todos están de acuerdo es que este proceso no fue como los anteriores, en que estuvo presente el fantasma por los problemas del padrón electoral.

Se levantó el debate sobre la posibilidad de volver al voto obligatorio, bajo la idea que una baja participación podría deslegitimizar la elección. La propuesta viene desde el oficialismo. El agente chileno ante La Haya, José Miguel Insulza, ya planteaba antes de los comicios que la voluntariedad del sufragio pudo “no ser una buena idea”.

“Con esto del voto voluntario la gente quizás no siente el deber cívico de estar ahí, tal vez indicarle a la gente que si quería votaba y si no quería no votaba, no fue una buena idea”, manifestó, pese a que él mismo estuvo de acuerdo con la modalidad.

El presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade (PS), se manifestó a favor de volver a la obligatoriedad. Antes de las elecciones -y advirtiendo una alta abstención- dijo que  “el debate del voto obligatorio, que yo opino que debe ser así, adquiere plena vigencia”.

 

Derecha está cómoda

Sin embargo, en el debate hay dos fuerzas que se oponen a modificar el sistema. Por un lado los independientes y por otro la derecha. Este último sector, que tiene fuerza parlamentaria ya rechazó que se legisle para volver a la modalidad anterior.

Evelyn Matthei (UDI), recién electa alcaldesa de Providencia, dijo que “de ninguna manera. Creo que lo que hay que hacer es ganarse las confianzas”.

Mientras, el presidente de la UDI Hernán Larraín agregó que “volver al voto obligatorio no es buena idea, pero si debiera incentivarse la participación con herramientas que aumenten la comodidad a la hora de sufragar”.

 

Los peligros del voto obligatorio

La comodidad de la oposición sobre el voto voluntario se explica con los escenarios de Maipú y Providencia. Si se comparan los resultados de las elecciones de 2012 y 2016, la derecha obtuvo cantidad similar de votos. Es decir, ganó los municipios gracias al ausentismo que restó sufragios a la Nueva Mayoría.

En las elecciones de 2012, la derecha obtuvo 38.946 votos en Maipú. En 2016, Cathy Barriga ganó con 35.343. Mientras que en Providencia, Matthei se queda con el municipio con 32.092 sufragios, poco más de los 29.697 que obtuvo Cristián Labbé la vez anterior y que terminó por sacarlo de la comuna.

El investigador y coordinador del Observatorio Político Electoral de la UDP, Mario Herrera, explicó a nuestro medio que el ausentismo jugó a favor de la derecha. “Le trae beneficios en cuanto a votos, pero si analizamos los resultados, los que perdieron fueron todas las coaliciones, Chile Vamos perdió 500 mil votos en alcaldes. Fue un retroceso para todos”.

“El problema de reponer el voto obligatorio es que con ciudadanos descontentos, los obligarás a votar y al hacerlo pueden pronunciarse a favor de una medida popular, por la que no necesariamente es la vía institucional para manifestar el descontento. Puede ser peligroso para la democracia”.

 

Voto conocido

Para Guillermo Hollzman, analista político de la Universidad de Chile, advierte que “el voto obligatorio, por sí mismo, no disminuye la abstención”, considerando los nulos o en blanco que puedan existir.

Sobre la comodidad de la derecha, el experto explica que “probablemente apuntan a que manteniéndose los niveles de abstención vigentes, el padrón que va a votar es el que ya lo ha hecho y ese se distribuye de forma aparentemente tradicional, junto a los partidos. En esa perspectiva, la opinión mayoritaria se trabaja sobre candidatos predefinidos, donde es posible armar estrategias concretas”.

“En consecuencia, volver al voto obligatorio es una modificación en el tipo de abstención y un aumento en la votación, aunque no sustantiva, pero  significa una incertidumbre sobre quiénes y qué van a votar”, agregó.

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