Columnas

22 de agosto de 2014

La doxa y el irrealismo del mundo

Por Alfredo Joignant

alfredo joignant

 

 

 

 

 

 

 

Alfredo Joignant

Publicado el jueves 21 de agosto en La Segunda 

La doxa es un término de los antiguos griegos del que se apropió la sociología crítica, para nombrar la experiencia práctica de un mundo que es experimentado en el modo de la evidencia. Pues bien, es a ese mundo dóxico que se refiere la polvareda levantada por la publicación de la reciente encuesta CEP.

Esta encuesta ha sido históricamente un instrumento doxométrico relevante, amparado por un exitoso productor de “opinión pública” como el CEP, una respetable sigla asociada a la derecha liberal. Recordemos que, en la elección presidencial de 2013, la encuesta CEP fue denunciada por la candidata Matthei y la derecha como nefasta y malintencionada, lo que provocó una promesa de revisión de su metodología por parte de los directivos de este centro de estudios. ¿Se tradujo en algo esa promesa pública? Al parecer no, ya que nada nos dicen al respecto ni su ficha técnica ni el técnico encargado de difundir sus resultados.

La polémica volvió a cundir la semana pasada. En su última medición, el CEP ensayó una batería de 16 preguntas sobre educación, de las cuales 9 eran nuevas y 7 se repetían. Varias de ellas eran metodológicamente infartantes, dados los sesgos involucrados, los que fueron ignorados por no pocos medios radiales, como por ejemplo por un par de connotados periodistas (y buenos amigos de quien escribe) del programa “Hablemos en off” de radio Duna. Sin embargo, el caso más interesante de experiencia dóxica de la realidad consiste en responder de modo natural una pregunta que no es normal formular ni responder en 2014, al generar un verdadero efecto de imposición de problemática que en la realidad no existe. La pregunta es la siguiente: “¿Piensa usted que el Estado debiera financiar a las escuelas y liceos municipales y a los colegios particulares subvencionados o sólo debiera financiar a las escuelas y liceos municipales, pero no a los colegios particulares subvencionados?”. Cómo no verlo: la situación que es planteada por la pregunta no existe, ya que ni el programa de gobierno ni las propuestas del ministro Eyzaguirre apuntan en esa dirección. Se nos podrá decir que en noviembre-diciembre de 2011 varias preguntas de este tipo fueron formuladas y nadie reparó en sesgos; esto es cierto, siempre y cuando se entienda que el contexto histórico en aquel entonces era distinto al de hoy, con movimientos sociales de gran envergadura que recién abrían el abanico de posibilidades del mundo de ayer. Dos años después, preguntas de este tipo son escandalosas, porque el mundo varió y varias preguntas del CEP permanecieron idénticas, como si el contexto histórico fuese el mismo.

Se trata de un verdadero caso de estudio, en donde varias preguntas producen las condiciones sociales para una experiencia dóxica en un mundo que, en realidad, no existe. Un caso interesante, por cuanto se origina en un instrumento influyente, cuyo poder consiste precisamente en construir realidad mediante la manipulación de la opinión pública, ese gran artefacto de los tiempos modernos.

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