Columnas

3 de octubre de 2016

La “mano” del ministro Valdés en el Presupuesto 2017: ¿Una victoria de Hacienda?

Por Fernando García Naddaf
Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

Pese a presiones desde la Nueva Mayoría, el jefe de la billetera fiscal dejó en claro que en este erario se optó por la responsabilidad, en medio del estrecho margen de la economía.

Muchos economistas y expertos habían mencionado que la elaboración del Presupuesto 2017 sería una verdadera prueba de fuego para el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés y todo parece indicar que el jefe de la billetera fiscal se anotó puntos a su favor. La señal que dio el jefe de Teatinos 120 fue clara: se acotó el gasto a una expansión de 2,7%, con el objetivo de cumplir su promesa de reducir el déficit estructural en 0,25 puntos por año. Con esta “victoria”, diversos analistas estiman que Valdés sumó bonos y consolidó una posición, que muchas veces se vio doblegada en la reforma laboral, mientras que en los cambios que se discuten en el sistema de pensiones, le ha traído públicos desencuentros con otros secretarios de Estado. Pese a los llamados desde sectores de la Nueva Mayoría que pedían mayores recursos para reactivar la economía en medio de un año electoral, el erario será “equilibrado y responsable fiscalmente”, según enfatizó la propia Presidenta Michelle Bachelet.

“Como muchas veces la Presidenta tuvo una decisión ecléctica, es decir, no le hizo caso a ni a unos ni a otros. Ni a Valdés, que seguramente debe haberle pedido un mayor esfuerzo fiscal en términos de reducir el déficit, y tampoco a aquellos que querían seguir con un presupuesto que creciera a tasas muy por sobre el crecimiento del país. Buscó una posición intermedia (…). En gran medida el ministro Valdés ha tenido un gran contraste con el ex ministro Arenas en términos de tener un discurso más responsable fiscalmente, de mejor uso de los recursos, y más comprometidos con el crecimiento que lo que fue el ministro anterior (…). El mal manejo del Gobierno, en parte importante, ha provocado que tenga que tener un presupuesto 2017 mucho más restrictivo de lo que hubiera querido”. Gonzalo Müller Cientista político de la Universidad del Desarrollo.

“Creo que uno podría ver la huella del ministro Valdés acá. Sabemos que había presión por un presupuesto menos austero que además tuviera relación con los objetivos que pueda tener la Nueva Mayoría en un año electoral (…). ¿A quién escucha Bachelet? Da la impresión de que aquí escucha al punto de vista más técnico de austeridad que evidentemente viene de alguien que tiene la gestión de la billetera del Estado que debiera ser acá Valdés. En este sentido creo que el punto de vista de los ministros más políticos pueden haber quedados desplazados y se asienta el poder desde un punto de vista técnico”. Fernando García Naddaf Director del Magíster Política y Gobierno Universidad Diego Portales.
“Efectivamente yo creo que aquí Valdés definitivamente rompió la tendencia con que partió este Gobierno, que era tratar, a través de la política de gasto, dinamizar la economía. Lo que Valdés recuperó es que aquí hay reglas que se tienen que cumplir y la sostenibilidad fiscal es un objetivo prioritario país, porque no cumplirla iba a llevar a que se deteriorara la clasificación de riesgo y eso finalmente es negativo no solo para el fisco sino que para todo el país. ¿Es una victoria? Yo lo veo así y en bien de la economía chilena, en el bien de todos, porque la política fiscal contra-cíclica finalmente, en vez de terminar generando un efecto positivo, iba a generar uno negativo que es la pérdida del prestigio que tiene Chile en materia de responsabilidad fiscal”. Cecilia Cifuentes Académica de la Universidad de Los Andes

“Me parece que es una victoria en cuanto a que en un entorno tremendamente hostil, ante un escenario que es adverso en términos de control fiscal -que no había enfrentado un ministro de Hacienda en Chile desde el regreso a la democracia- con una economía creciendo a su peor tasa desde comienzos de los 80 en promedio durante los primeros tres años, con un programa absurdamente profundo y amplio que, por lo mismo, no ha podido ser asumido en su totalidad y ad portas de elecciones este año y el próximo. En ese escenario, me parecía que el ministro estaba enfrentando una situación muy compleja y que por lo tanto que haya sido capaz de mandar al Congreso un presupuesto que vuelve a enderezar las señales hacia el resto del mundo y, también a los inversionistas locales, pero que al mismo tiempo no afecta significativamente la inversión pública y sigue haciendo esfuerzos en materia social, me parece que es un tremendo logro”. Raphael Bergoeing Economista de la Universidad de Chile.

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