Columnas

18 de agosto de 2015

La mirada de tres jóvenes historiadores

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Por Santiago Aránguiz

santiago aranguizSantiago Aránguiz (37): Será recordada por su carisma

El doctor en Historia, profesor y coordinador académico de la Escuela de Historia de la UDP, Santiago Aránguiz, cree que el liderazgo de la Presidenta está anclado a su propia trayectoria, su historia de vida, con un capital político más cercano a las “habilidades blandas y no a las lógicas aliancistas”. “Por su carisma, sus atributos personales y por el hecho de haber sido la primera mujer en asumir el Ejecutivo, Bachelet podría ser considerada como una Presidenta que marcó un punto de inflexión en la historia del Chile contemporáneo. Quizás sea más recordada por eso, por su carisma que por su manejo político, más aún si las reformas impulsadas durante su segundo mandato no logran materializarse, provocando una crisis de confianza y una desilusión de la ciudadanía que votó por ella”, dice. Al momento de comparar el gobierno con otro periodo de la historia, Aránguiz cree que este mandato “se asemeja en parte y con niveles de profundidad distintos al Frente Popular, especialmente con el gobierno de Pedro Aguirre Cerda”. “Él impulsó un proyecto modernizador por un Estado activo en distintos ámbitos del quehacer económico, político y social”, dice y agrega que durante los siglos XIX y XX Chile ha estado plagado de crisis, en particular al régimen parlamentarista como también durante la década de los 60 y 70. “Por tradición, estaría más cercana a las crisis de la segunda mitad del siglo XX”, puntualiza.

Sofía Chavarri (25): “Nadie quiere a una mujer autoritaria (…) No puede ser una Margaret Thatcher porque eso la hundiría más”.

De acuerdo a la historiadora de la UC Sofía Chavarri, la Presidenta se presentaba como “la mamá de Chile”, pero ahora ha marcado más distancia. “Ha tratado de tomar una figura parecida a la del ex Presidente Lagos, que fue muy autoritario, muy presidencialista, y Bachelet busca esa mirada más de poder, de respeto, de una madre más autoritaria, dice, asegurando que Bachelet lo tiene como referencia y que por eso mismo ahora se le ve cada vez más en La Moneda. “Lagos fue muy hábil para salir de lo del MOP-Gate y ella se quiere parecer a Lagos, pero no le va a resultar. En el país en el que vivimos a las mujeres se les persona menos que a los hombres. Nadie quiere a una mujer autoritaria, por algo Evelyn Matthei molesta tanto públicamente”, dice. Para Chavarri la solución a esta crisis es que Bachelet tome decisiones claras, pero de manera cercana a la gente ya que “no puede ser una Margaret Thatcher porque eso la hundiría más”. Además puntualiza que Bachelet podría compararse con una mezcla entre Allende y Aguirre Cerda. “Es igual de populista que Allende y sus eslóganes se parecen al “gobernar es educar” del periodo de Aguirre Cerda, donde la gente era mucho más ignorante. Hoy se necesitan hechos y no eslóganes, dice y asegura que hoy hay gente instruida mirando sus reformas y que “el populismo, que la ayudó a surgir, es lo que la está fregando”.

Pablo Aravena (38): “El machismo la llevó al poder”

“El liderazgo de Bachelet es un misterio. Es una mezcla de liderazgo legal, por nuestro apego a la ley y el conservadurismo, y carismático, por su imagen maternal y cotidiana”, afirma el historiador, doctor en Estudios Latinoamericanos y profesor del Instituto de Historia de la Universidad de Valparaíso, Pablo Aravena.

“Es el mismo machismo de siempre el responsable de la llegada a la presidencia de Bachelet, le creemos y perdonamos todo porque es nuestra madre. Si no supiéramos que tiene a grandes hombres detrás, no le haríamos caso en absoluto. Por esto fue realmente tan grave el escándalo con su hijo: no era una buena madre, miren el hijo que crió y creó. De esta no sale”, asevera.

Haciendo un símil con la historia, cree que está muy lejos de parecerse a Allende o Balmaceda porque ambos “eran en el fondo aristócratas, ilustrados y modernizadores socialmente hablando, y guiaban su política con una idea de nación fraguada en la estela de la Revolución Francesa”.

“Bachelet es la Presidenta de un país globalizado. Su discurso es el de la orden del día, de una nación arcaica y peligrosa, lo mismo que el socialismo”, dice comparándola con los gobiernos de la República Parlamentaria.

Finalmente, agrega que “es posible que tengamos ad portas una nueva Cuestión Social por la desprotección del Estado ante los abusos; es profundamente asocial y coartada, cunde la caridad y filantropía”.

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