Columnas

28 de agosto de 2015

La nueva alianza de centro

Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Si en su desesperación el PS decide plegarse a un frente de izquierda junto al PPD y al PC, la DC debe tomar decisiones que impactarán en la estructura de coaliciones. No es menor que el PS pretenda romper el pacto histórico que ha sido el motor de la estabilidad política del país. Luego de haber sido férreos opositores durante el gobierno de Allende, socialistas y demócratacristianos fundaron la coalición más exitosa que ha tenido el país en toda su historia republicana. No hay ninguna que se le parezca. No hay ninguna que le haya cambiado el rostro a Chile como lo fue la Concertación. Por ende, sería una medida irresponsable fracturar este eje histórico.

Cuesta pensar en que la relación PS-PPD tenga los mismos niveles de coordinación y acuerdo que la relación PS-DC. Por último la DC es un partido más orgánico y menos sensible a la emergencia de caudillos o liderazgos excesivamente personalistas. En otras palabras, es un partido más confiable. Los alcaldes de la DC y del PS gobiernan a más del 28% de la población, y en concejales la DC obtuvo 391 cupos mientras que el PS 269. En 2012 el PS compitió en conjunto con la DC, constituyendo el pacto “Concertación Democrática”. El PPD, PC, IC, PRSD, en tanto, se agruparon en el pacto “Por un Chile Justo”. Sumando las dos listas que compitieron en 2012, el pacto totalizó 1.168 escaños. Por tanto, la DC y el PS -con 660 concejales- alcanzaron el 57% de la representación tomando como total los escaños de ambas listas.

El otro costo que deberá pagar el PS pasará necesariamente por la reducción de su número de candidatos. Dado que competiría en conjunto con el PPD, el PC y probablemente con candidatos de IC y MAS, entonces habrá más actores con los mismos cupos a repartir. Además, la marca “izquierda” tiene varios oferentes. En la encuesta nacional de la UDP 2013, los votantes del PS marcaban un valor de 3.73 en el eje ideológico (siendo 1 “muy de izquierda” y 10 “muy derecha”), mientras que los del PPD promediaban 3.94 y los del PC 1.98. Más al centro, los votantes de la DC alcanzaban 4.45 y los del PRSD 4.31. La debilidad de estos datos pasa por el escaso número de encuestados identificados con partidos, pero sirven para compararlos con los resultados que marca la misma pregunta, pero aplicada a legisladores. En un estudio de la UDP encuestamos a senadores y diputados también en 2013. En el caso del PS, sus legisladores estuvieron más a la izquierda que sus propios votantes, promediando 2.13, mientras que los del PPD alcanzaron 3.43. Los legisladores de la DC marcaron un valor promedio de 4.29 y los del PRSD 3.71.

Por tanto, todo indica que la elite parlamentaria del PS está más a la izquierda que sus propias bases electorales. En consecuencia, la decisión estratégica de su directiva para avanzar en una coalición que incluya solamente a partidos de izquierda podría ser una mala decisión. Sus votantes parecen ser mucho más moderados que sus representantes. Además las bases electorales del PS no compiten necesariamente con las de la DC. Es decir, son bases complementarias. Pero si el PS ingresa al frente de izquierda entonces tendrá que competir directamente con los otros partidos del bloque.

Supongamos que el PS da el paso y constituye el frente de izquierda. La coalición natural que surgirá desde el centro será entre la DC, PRSD, e incluso Fuerza Pública y Amplitud. Esa nueva coalición tendría como tarea definir una estrategia para enfrentar las elecciones municipales, legislativas y presidenciales. La primaria de esta coalición podría ser entre Velasco, Walker y eventualmente Guillier, en caso de que decida militar en el PRSD, por mencionar algunos. Su meta sería conseguir un tercio de la votación, para lo que debiese existir un trabajo serio en función de cosechar apoyos de votantes de centroizquierda molestos por la constitución del frente de izquierda. Incluso, no suena descabellado que a futuro esta coalición de centro incluya a RN.

En definitiva, todo el cuadro municipal, legislativo y presidencial depende de las decisiones del PS. En sus manos está mantener la Nueva Mayoría o generar nuevos incentivos para la reconstitución del sistema de partidos.

Ver columna aquí

En Portada

cerrar