Columnas

21 de diciembre de 2015

La reinvención de ME-O

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Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

En esta nueva etapa que enfrenta ME-O, la peor estrategia sería mantenerse al margen de los partidos tradicionales.

Luego de su incursión electoral presidencial de 2009, ME-O ha sido uno de los políticos mejor evaluados por los chilenos. A pesar de haber reducido su apoyo electoral en 2013, sistemáticamente fue visto como uno de los políticos con más futuro. Compitiendo con la elite más tradicional, ME-O siempre destacó como una figura novedosa, a veces disruptiva, pero creíble y transparente. Eso lo llevó, incluso, a tener de rodillas a la Concertación en 2009 y a cosechar apoyos dentro de la Nueva Mayoría para incluirlo en la primaria presidencial de 2017.

Su vinculación con el caso SQM y la respectiva emisión de boletas ha producido una caída importante en sus niveles de apoyo, lo que se vio reflejado en la última CEP. Para algunos, dicha caída es irreversible dado que el capital político de Me-O ha sido, precisamente, su desmarque de la clase política más tradicional, incluyendo el arsenal de malas prácticas en materia de financiamiento. Para otros, este descenso era esperado y, por ende, ME-O tendrá que seguir remando para recuperar esos apoyos.

A diferencia de los políticos tradicionales, Andrés Velasco y ME-O son más duramente sancionados por los electores cuando se ven envueltos en situaciones anormales que ellos mismos criticaron y denunciaron como una mala práctica. Esto genera desilusión y frustración en sus bases de apoyo. Ambos candidatos fueron más la excepción que la regla, pero hoy aparecen mezclados con los políticos tradicionales. ¿Por qué Piñera y Lagos no experimentan cambios significativos en sus volúmenes de respaldo? En el caso de Piñera, la situación es clara: la gente lo votó conociendo y aceptando sus antecedentes. En lugar de confirmar a la Concertación en 2009, el electorado optó por un representante poco transparente, pero que tenía credenciales para sacar al país adelante. En el caso de Lagos, no deja de sorprender que a pesar del fiasco del Transantiago, aún permanezca en los primeros lugares. Probablemente, los electores asocien el fracaso del plan a Bachelet y no a Lagos, pero seguro en una campaña presidencial esta información le será sacada en cara.

En este contexto, ¿qué podría hacer ME-O? En primer lugar, colaborar con la Fiscalía y, si es necesario, reconocer su eventual responsabilidad. En segundo lugar, insistir en un acuerdo por omisión con la Nueva Mayoría en algunas comunas para las municipales de 2016 a fin de potenciar a la centro-izquierda. En tercer lugar, seguir abriendo puertas en la Nueva Mayoría para ser incluido en la primaria presidencial. No tiene mucho sentido que compita en la primera vuelta, a no ser que la Nueva Mayoría se quiebre y se presente con dos candidatos. En ese escenario, la fractura del pacto de gobierno podría empujar a ME-O a una eventual segunda vuelta. En cuarto lugar, y asociado al pacto municipal por omisión, ME-O debiese hacer esfuerzos para que el PRO entre a la Nueva Mayoría. De esta manera, el PRO podría potenciar su representación, concentrando los esfuerzos en algunos distritos y circunscripciones. Dado que el nuevo sistema electoral supone que las listas pueden presentar un candidato adicional al número de escaños que reparte cada distrito, la Nueva Mayoría podría abrirle espacio al PRO. Es cosa de sentarse y negociar.

En esta nueva etapa que enfrenta ME-O, la peor estrategia sería mantenerse al margen de los partidos tradicionales. La marca de SQM será difícil de borrar, y como en la Nueva Mayoría hay pocos que pueden renegar del apoyo de empresas a sus campañas, ME-O no destiñe. El foco debe estar puesto en derrotar a la derecha en 2017. Para eso, ME-O debe desechar el camino propio y sumarse a la Nueva Mayoría. El primer acercamiento será en la municipal. Si el PRO se omite en favor de la Nueva Mayoría, y la Nueva Mayoría hace lo propio en las comunas que le interesan al PRO, esta nueva alianza habrá adquirido la solidez suficiente para aspirar a gobernar nuevamente el país.

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