Columnas

6 de noviembre de 2014

La sociedad y la confianza en los medios: no te creo mucho

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Por Claudio Fuentes

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Claudio Fuentes

Como la televisión es el principal medio para informarse, llama la atención su desplome en los últimos cinco años. La confianza social muy probablemente se asocie con la capacidad de la TV de informar más que de entretener y ahí parece estar el problema. ¿Cómo explicar esta baja? Una hipótesis a explorar se asocia con los cambios tecnológicos experimentados en años recientes y que permiten a la ciudadanía informarse a través de canales alternativos (redes sociales, prensa online, etc.). Ello podría estar desencadenando una nueva forma de aproximarse a la televisión. La ciudadanía desconfía más porque hoy recibe diversos insumos y puede contrastar versiones de un mismo hecho. Miras pero no crees.

La confianza social en las instituciones (públicas y privadas) ha venido en franco retroceso desde por lo menos el año 2009. Esta tendencia es anterior a las movilizaciones estudiantiles y es independiente del gobierno de turno. La Encuesta UDP 2014 muestra que las instituciones en que los encuestados más confían son Carabineros (43%), las radios (40,7%) y las Fuerzas Armadas (37,5%). Las instituciones en que menos se confía son los tribunales de justicia (8%), el Congreso Nacional (6,4%) y los partidos políticos (4,4%)

Pero si tomamos como punto de partida el año 2009, observamos que las caídas en confianza social más pronunciadas se dan respecto de la televisión (-27 puntos), los diarios (-22 puntos), la Iglesia católica (-21 puntos) y las radios (-20 puntos). El resultado es esperable para la Iglesia católica, que se ha visto expuesta a una serie de escándalos. Pero parece ser más sorprendente respecto de los medios de comunicación.

¿Qué podría explicar que, por ejemplo, mientras en el año 2009 un 41,7% decía confiar mucho o bastante en la televisión, en esta versión de la encuesta se posicione solo en un 14,1%?

Al considerar variables sociodemográficas, observamos comportamientos que no son homogéneos. Por ejemplo, quienes más confían en la radio son personas menores de 45 años, identificadas con el centro político, y que viven fuera de la Región Metropolitana.

En cambio, quienes más confían en los diarios son el segmento socioeconómico medio/alto, jóvenes menores de 29 años y personas autoidentificadas con el centro político. Quienes confían más en la televisión tienden a ser de estratos sociales bajos y jóvenes.

Como la televisión es el principal medio para informarse, llama la atención su desplome en los últimos cinco años. La confianza social muy probablemente se asocie con la capacidad de la TV de informar más que de entretener y ahí parece estar el problema. ¿Cómo explicar esta baja? Una hipótesis a explorar se asocia con los cambios tecnológicos experimentados en años recientes y que permiten a la ciudadanía informarse a través de canales alternativos (redes sociales, prensa online, etc.).

Ello podría estar desencadenando una nueva forma de aproximarse a la televisión. La ciudadanía desconfía más porque hoy recibe diversos insumos y puede contrastar versiones de un mismo hecho. Miras pero no crees.

Una hipótesis complementaria apunta a las estrategias de la propia televisión. Como se asumió que los televidentes querían “entretención”, entonces los canales abiertos optaron por desarrollar noticiarios “entretenidos” más que informativos. Como a la opinión pública le preocupa la delincuencia, entonces se llenó la parrilla noticiosa de crímenes y violencia. Ello ahuyentó al público que busca más información (sectores medios/altos).

Los datos de confianza, al menos en este aspecto, son consistentes con aquello.

¿Quiénes presentan menores niveles de confianza en la TV? El grupo social medio/alto, de entre 30-45 años, y que no se identifica políticamente. En un modelo de libre mercado televisivo como el chileno, lo anterior es totalmente contradictorio, por cuanto dichos canales están ahuyentando precisamente a quienes tienen más poder adquisitivo. Sigues a la audiencia, y espantas televidentes.

El dato objetivo es el progresivo desplome en la confianza social en los medios de comunicación. Cada vez menos personas creen en lo que les muestra la pantalla, en lo que leen en los diarios y lo que escuchan en la radio. Usualmente se piensa esto como un problema de “audiencias” y las soluciones dicen relación con su “recuperación”.

No obstante, parece que esto tiene que ver con un proceso de cambio más profundo, vinculado a un nuevo tipo de sociedad, más crítica, informada e incisiva. Chile cambió y los medios de comunicación parece que no.

Revisa la columna original en El Mostrador

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