Columnas

11 de junio de 2015

La soledad de Burgos

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Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Tal como se sostuvo en columnas anteriores, el gabinete dirigido por Burgos tiene más defectos que atributos. Resulta incomprensible la decisión de nombrar a Díaz e Insunza en ministerios tan relevantes, toda vez que su trayectoria política ha sido menos que discreta. No hay una explicación razonable para aquello y los hechos hablan por sí solos. La salida de Insunza vino a reflejar no sólo la desprolijidad, sino que también la ausencia de los partidos. El propio Jaime Quintana, presidente del PPD, confesó que en el nombramiento de Insunza su partido no había sido consultado. Por tanto, acá hay responsabilidades personales y no institucionales. Desafortunadamente, la Presidenta optó por un gabinete lleno de incertidumbre, en lugar de haber apostado todas las fichas a políticos más serios y experimentados. Nuevamente, se dejó llevar por camarillas y pequeños grupos que en lugar de institucionalizar al Gobierno mediante el ingreso definitivo de los partidos, los ha mantenido debajo de la mesa.

Burgos enfrenta la soledad del poder. En un escenario como éste, resulta imposible que se eche el equipo al hombro y pueda sacar al Gobierno de la crisis. Burgos no tiene con quién jugar, y tampoco tiene razones para confiar en los compañeros que le impusieron. Lo más grave de todo es que el gobierno ha sido incapaz de salir del fuerte estado de incertidumbre y de estar bajo la lupa de todos los medios periodísticos de investigación. Siempre queda la idea de que las cosas se están haciendo mal o que hay algo oculto. De hecho, el propio Burgos debió corregir públicamente a su subsecretario de Interior que intentó dar un ultimátum a Carabineros. De igual forma, Burgos también enfrentó las críticas por la autorización de la marcha nocturna de los estudiantes y que terminó con severos daños para la propiedad pública y privada. Por tanto, su tarea consistirá en recomponer las relaciones con Carabineros, poner fin a las marchas nocturnas y, para esto último, coordinarse directamente con el intendente.

En términos políticos, Burgos deberá aumentar su figuración como vocero. Marcelo Díaz- definitivamente- no da el ancho. Su situación es insostenible desde el punto de vista de la gestión. Su reacción en el “caso Insunza” fue penosa. ¿Desde cuándo el hecho de investigar a un diputado por sus vínculos laborales implica la intromisión en la vida privada?, ¿por qué esto sería contradictorio con un régimen democrático?, ¿le parece sensato al vocero que un diputado oficie de juez y parte en un tema tan relevante para Chile como es la minería? Simplemente, sus declaraciones no resisten análisis. El problema es que deja en mal pie a todo el Gobierno. En momentos en que la vocería es la encargada de comunicar y proteger al Gobierno, Díaz ha hecho ambas cosas con una ineficiencia inusitada.

Burgos deberá apoyarse en los partidos. No hay otro camino. Al menos son los partidos- y no grupos o camarillas que han sido nocivas para el gobierno- los que pueden sacar adelante la agenda legislativa. Burgos no puede confiarse en que Bachelet nombre un Segpres de peso que le sirva de respaldo. Además, deberá cubrir el déficit comunicacional del gobierno, que en este momento es el área más desastrosa. El hecho de incorporar a los partidos y evitar la incidencia de facciones o pequeños liderazgos permitirá que- al menos- un ministro saliente no se queje públicamente de que su partido no lo ha respaldado, y que tampoco filtre reuniones privadas con líderes de gobierno y oposición. Lo más triste de todo es que Insunza cerró su participación denunciando que- al igual que él- había otros congresistas que reciben más ingresos que su dieta. Como si la crisis de confianza no fuese suficiente, Insunza tiró a todos sus colegas al barro. Contrario a sus declaraciones de renuncia donde señaló que su salida era lo mejor para el gobierno, estos dichos ponen en seria duda su lealtad con la Presidenta.

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