Columnas

4 de junio de 2014

Las elecciones europeas: dos visiones un solo futuro

Por Beatriz Hernández - Pierre Lebret

Beatriz Hernandez

 

 

 

 

 

Beatriz Hernández – Pierre Lebret

Publicada el 21 de mayo de 2014 en El Dínamo

El creciente discurso populista ha enrarecido el clima, y el pensamiento integracionista -que resulta ser la esencia de la Unión- está en juego. Los planes de ayuda a favor de Grecia o Portugal, Irlanda o España, financiado por otros países como Alemania o Francia, han sido usados justificar el discurso de partidos de extrema derecha.

El próximo 25 de mayo, los europeos deberán elegir un nuevo parlamento, tras 7 años de crisis financiera esta elección cobra un sentido especial. ¿Qué Europa querrán para los futuros años los ciudadanos europeos? El debate sigue centralizado en los dos grandes partidos, socialdemócratas y democratacristianos, quienes aseguran tener la solución para los problemas socioeconómicos.

El Partido Popular (socialcristianos) con mayoría en el Parlamento Europeo y favoritos en los comicios con 212 escaños de acuerdo a los sondeos de Pollwatch, se presentan como la seguridad del euro, estabilidad monetaria y solvencia financiera. El candidato a la presidencia de la Comisión y ex presidente del eurogrupo, Jean-Claude Junker, asegura que pese a las protestas “los políticos no tienen que tener miedo de los ciudadanos”.

El segundo partido más votado, el Partido Socialista, que podría obtener 209 votos de acuerdo a la misma encuesta hace que con tan poca diferencia los resultados están muy reñidos. El candidato a la presidencia de la Comisión y ex presidente de la eurocámara, Martin Schulz cree que la participación ciudadana será más alta que en el pasado porque quieren que se asegure el bienestar y el empleo.

Estas tradicionales divisiones en el espectro político se han visto además polarizadas hacia los partidos más extremistas por lo que finalmente la brecha entre los europeístas y los euroescépticos se siente cada vez más en los discursos. Los partidos más pequeños serán los grandes ganadores, sobre todo la extrema derecha que en algunos países como Francia y Holanda será la fuerza más votada el 25-M. Los resultados hablaran por sí solo, pero la UE está ad portas de elegir el parlamento más anti europeo desde que se estableció el sufragio universal en 1979.

El creciente discurso populista ha enrarecido el clima, y el pensamiento integracionista -que resulta ser la esencia de la Unión- está en juego. Los planes de ayuda a favor de Grecia o Portugal, Irlanda o España, financiado por otros países como Alemania o Francia, han sido usados justificar el discurso de partidos de extrema derecha.

A pesar de los sondeos, es de esperar que los ciudadanos europeos den una clara señal de frenar una Europa liberal, por una Europa más social que integre y proteja. Hasta ahora las decisiones políticas sólo ha provocado la irritación ciudadana y ha creado un clima pesimista al combatir la crisis de la deuda con políticas de austeridad sin contrapartidas. Su entramado institucional no transmite bien a la ciudadanía la idea de pertenencia a un gran colectivo, aun siendo la zona del planeta con el mayor gasto social y las mejores condiciones de acceso a la educación y a la sanidad.

Para volver a seducir sus ciudadanos, la UE debe centrar su acción en los beneficios que puede significar ser Europeo. En varios países, las tendencias de centro izquierda y centro derecha concuerdan en la necesidad de establecer un sistema de protección social único con gradualidad dependiendo los niveles de desarrollo de los países miembros. El centro del debate ha sido puesto en cómo re encantar los europeos para promover el voto y frenar el aumento de los partidos más extremos del parlamento, dado el escrutinio proporcional. Es por esto que la mejor opción para los dos grandes partidos es trabajar en coalición por el bien de Europa.

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