Columnas

5 de diciembre de 2018

Las nuevas miradas sobre la familia que arroja la Encuesta Bicentenario

Por Florencia Herrera

El 2011 un 66% de los encuestados pensaba que el matrimonio es un compromiso para toda la vida, pero siete años después, esa percepción bajó a sólo un 42% de las personas. Mientras más fracasos se ven, menos se le cree al matrimonio.

Desde el año 2006 que la Universidad Católica de Santiago, junto a la empresa Adimark, viene realizando anualmente la Encuesta Bicentenario, para medir la evolución de muchos procesos de cambio que vive la sociedad chilena.

Afortunadamente se tomó esa decisión, ya que muchas encuestas se hacen una vez y no hay posibilidad de establecer comparaciones, para determinar la forma en que vamos cambiando, retrocediendo o avanzando en determinadas situaciones.

Le han seguido la pista al matrimonio porque ahí radican muchos de los grandes cambios.Hoy día los jóvenes que se casan lo hacen pasados los 30 años. Muchos no se casan ni por el civil ni por la iglesia. El sábado fui a un matrimonio religioso y el sacerdote se quejaba que hace rato que no casaba a nadie. Parece que la cultura de lo desechable se metió al corazón, nada es para siempre, todo es por un tiempo indeterminado, todo puede ser modificado, cambiado o caducado.

De esa forma, el matrimonio que era indisoluble y para siempre, pasa a transformarse en una forma más de convivencia. Antes la gente aceptaba la convivencia como una preparación parta el matrimonio, una especie de ensayo para saber cómo nos va juntos. Hoy día creemos que la convivencia es un estado permanente, similar al del matrimonio.

La encuesta pregunta si las parejas que conviven deberían casarse cuando deciden tener un hijo y apenas un tercio respondió que sí, o sea, hay dos tercios que cree que ni siquiera tener hijos en común es una razón para casarse. Esto forma parte sustancial del creciente individualismo que avanza en nuestra sociedad.

Otra pregunta compleja es si los padres deben permanecer juntos si tienen hijos de por medio, aunque no se lleven bien. Cerca de un 18% dijo que debían seguir juntos.

La mitad de los encuestados cree que los homosexuales deberían tener derecho a casarse y cerca de un 30% acepta que los homosexuales tengan derecho a adoptar hijos. Todavía hay más de un 60% de rechazo a la idea que ellos adopten.

La encuesta también pregunta por temas que están relacionados con aspectos éticos: el aborto y la eutanasia. En otras palabras, interroga sobre la posición que tenemos respecto del derecho a la vida y del derecho a la muerte.

En el caso del aborto las respuestas demuestran que todavía hay una gran reticencia al derecho que tendrían las mujeres a intervenir su embarazo. Un duro 29% cree que el aborto no es posible bajo ninguna circunstancia; un 51% cree que el aborto es posible solo bajo algunas circunstancias y un 18% acepta en forma liberal, que el aborto es posible bajo cualquier circunstancia.

En el tema de la eutanasia se hicieron dos preguntas. ¿Existen circunstancias que justifiquen la eutanasia? Un 69% aseguró estar de acuerdo con ese derecho y en la misma proporción, de casi un 70%, los encuestados aceptaron terminar con la vida de los enfermos incurables porque se trata de un acto justificable bajo ciertas circunstancias. Cada vez se va perdiendo ese respeto incondicional que teníamos por la vida, tanto al nacer como al morir.

La socióloga Florencia Herrera, de la UDP, explicaba que “probablemente todas las ideologías de libertad individual que tenemos en lo económico se han ido traspasando a los temas familiares”. Una afirmación que compartimos.

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