Columnas

28 de diciembre de 2015

Las publicaciones que marcaron el año

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Por Claudio Fuentes y Alfredo Joignant

El tema de la raza se ha manifestado en todas partes del mundo este año, incluyendo la crisis migratoria europea y las protestas por la violencia policial en EEUU. Europa ha tenido que reexaminar su postura frente a la inmensa ola de gente desplazada por las guerras de Siria, mientras que Estados Unidos se ha visto obligado a reconocer que el patrón histórico de racismo se manifiesta, cómo no, en la acción de sus cuerpos policiales y su sistema de justicia contra los ciudadanos negros. En Chile, la violencia racista también es parte del ADN de la nación, nos guste o no. El Estado chileno se afianzó por medio de depredaciones y matanzas en territorio mapuche y todavía ejerce una gran violencia en la Araucanía, administrada con una lógica de ocupación.

Debido a esta doble relevancia del tema del racismo a nivel global y nacional, destaco, por razones opuestas, los libros Entre el mundo y yo de Ta-Nehisi Coates y La Araucanía: historia y falsedades, de Sergio Villalobos. Coates retoma el legado de escritores negros como Malcolm X, Eldridge Cleaver, Richard Wright y James Baldwin, para señalar, por medio de cartas íntimas a su hijo, la continuidad histórica de la violencia racista en su país y la necesidad de revisar cómo se entiende la pertenencia a una nación desde la perspectiva del marginado. El libro deslumbra con su elocuencia descarnada y se puede leer, en cierto modo, como el lado B de Los sueños de mi padre, de Barack Obama.

El libro de Villalobos está en las antípodas de Coates. No es un estudio serio sino una diatriba algo senil que perpetúa estereotipos sobre los mapuche y distorsiona hasta la ridiculez la relación entre el Estado de Chile y los pueblos indígenas. Su tradición es la de Raza chilena y otras lecturas de cabecera de dictadores. Los dos merecen ser leídos lado a lado, y que juzgue el lector.

Las transformaciones de la sociedad y la democracia

Manuel Antonio Garretón

En 2015, las temáticas centrales han sido la estructura, las transformaciones y la coyuntura de la sociedad chilena. Así, uno de las cuestiones principales es el carácter de las transformaciones estructurales que ha sufrido el país en las últimas décadas, muy bien tratado por Carlos Ruiz y Giorgio Boccardo en Los chilenos bajo el neoliberalismo. De algún modo, la consecuencia de estos cambios a nivel de la ruptura entre política y sociedad, es analizada en el libro Los tiempos de la politización, del PNUD.

Dos temas cruciales de este año han sido las relaciones entre política y dinero, por un lado, y por otro el debate sobre el proceso constituyente. El primero es objeto de la investigación periodística de Maria Olivia Monckeberg en La máquina para defraudar, mientras el segundo es discutido por una gran variedad de autores en los libros editados por Claudio Fuentes y Alfredo Joignant (La solución constitucional) y por Manuel Fernández y Cristián Figueroa (Fumando opio. De la asamblea constituyente al poder ciudadano). A nivel internacional, las transformaciones de la democracia y el tipo de sociedad en que vivimos son tratados en tres libros que destaco. Por un lado, sobre la crisis de la democracia y su superación, hay uno sobre América Latina del argentino Isidoro Cheresky -El nuevo rostro de la democracia- y otro traducido casi simultáneamente del francés al castellano: El buen gobierno, de Pierre Rosanvallon. En torno a los cambios de la sociedad contemporánea, el gran sociólogo Alain Touraine publica Nous, sujets humains (“Nosotros, sujetos humanos”), con una decantación de las ideas sobre la transformaciones contemporáneas presentadas en El fin de las sociedades, donde resumía su visión sobre las nuevas relaciones entre los sujetos personales y las sociedades.

En el banquillo de los acusados

Sebastián Edwards

Durante 2015 la economía mundial vivió pendiente de cuándo la Reserva Federal subiría las tasas de interés. El mundo de las finanzas y de la economía parecía estar viviendo dentro de Esperando a Godot. En la obra de Samuel Beckett dos amigos, Vladimir y Estragón, esperan en vano que aparezca alguien llamado Godot. Pero éste retrasa eternamente su llegada y genera gran aprehensión en ambos. La demora de la FED en subir las tasas generó tal nerviosismo en el mundo, que los banqueros centrales de países emergentes -México e India, entre otros- exigieron que EEUU se decidiera de una vez y subiera las tasas.

Más allá del asunto puntual, este episodio refleja dos cosas: la enorme influencia que tienen hoy los bancos centrales y el hecho de que sus líderes son criticados con una frecuencia cada vez mayor. Están permanentemente en el banquillo de los acusados.

Esto es cierto con respecto a Janet Yellen, la chairwoman de la Reserva Federal de EEUU, y Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo. Es algo que también sucede en América Latina. El presidente saliente del Banco Central de la Argentina ha sido sindicado como uno de los principales culpables de la crisis de esa nación, y en nuestro país Rodrigo Vergara fue criticado después del último IPOM por reducir las proyecciones de crecimiento nuevamente a la baja.

Para cualquier persona interesada en políticas públicas y manejo de crisis, las memorias de Ben Bernanke publicadas hace unos meses (The Courage to Act) son lectura obligatoria. En ellas, el ex presidente de la FED narra lo difícil que fue tomar decisiones inmediatamente después de la caída de Lehamn Brothers, en septiembre del 2008. Fue acusado de hacer mucho y muy poco, de dar demasiadas conferencias de prensa y no dar suficientes, de salvar a algunos bancos y dejar caer a otros. Al margen del juicio que uno pueda tener sobre Bernanke, no cabe duda que en los próximos años los bancos centrales seguirán en el centro de las controversias.

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