Columnas

29 de diciembre de 2014

ME-O y su capital político

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Por Mauricio Morales

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Mauricio Morales

Enríquez-Ominami aprendió algo del ex Presidente Piñera: comprar barato y vender caro. Dice que pondrá a disposición de Bachelet su capital político para impulsar el amplio paquete de reformas de su gobierno. ¿A qué capital político se refiere? Es cierto que ME-O suele visitar varios programas de televisión, alcanzando una particular y desproporcionada cobertura de prensa. A esto se suma el apoyo de distintas fundaciones que- al parecer- ya están trabajando en su plataforma presidencial. La historia cierra con un ME-O golpeando las puertas de la Nueva Mayoría, y pidiendo que se le integre a las primarias presidenciales del pacto. ME-O sabe que sin la Nueva Mayoría jamás será Presidente. Pero la Nueva Mayoría también sabe que puede ganar sin ME-O. Basta con recordar la presidencial 2009, donde Frei- una marca desgastada y poco atractiva para el electorado- se las arregló para dar pelea en la segunda vuelta.

¿Qué nos hace pensar en un gran capital político de ME-O?, ¿por qué se ha ido instalando la sensación de que sin su reingreso a la Nueva Mayoría la centroizquierda perdería la próxima elección presidencial? Vamos a la evidencia objetiva. En la última elección ME-O redujo a la mitad su porcentaje de votos con respecto a 2009. En esos comicios su fuerza estuvo en el norte, pero en 2013 parte de esa fuerza se trasladó a Parisi, demostrando así que sus bases electorales son blandas y volátiles. A esto se suma un escuálido poder local de su partido (6 alcaldes y 45 concejales), y la total ausencia en el Congreso. No ha sido capaz de llegar a electores pobres (que en 2013 fueron leales con Bachelet), y tampoco a las zonas rurales, donde existe una alta participación electoral y un predominio de los partidos tradicionales.

Por otro lado, las encuestas muestran que efectivamente ME-O es un líder valorado por los ciudadanos. Pero tampoco es la gran cosa. Es conocido por más del 90%, lo que indica que su mal desempeño electoral en 2013 no obedeció precisamente a que la gente no lo ubicara. El 50% tiene una opinión positiva, cifra similar a la de Isabel Allende y un poco más alta que la de Andrés Velasco. Lo que sí es cierto es que ME-O ha ido moderando su discurso. Tanto así, que junto a Ximena Rincón son los preferidos por los votantes de centro. De acuerdo a estos datos ME-O no es un líder exclusivo ni excluyente. Además, no parece entusiasmar a electores sin identificación con partidos, donde alcanza un 40% de menciones positivas. Entonces, a pesar de su “campaña permanente”, ME-O aún no cuaja como opción presidencial seria.

Algunos han intentado instalar la figura de ME-O 2017 como la de Bachelet 2013. Es decir, que la Nueva Mayoría ganaría sólo con él. Dada esa sensación, ME-O quiere cerrar rápido el acuerdo con la coalición. El apoyo que le han dado los medios de comunicación le permite explotar ese aparente capital. ME-O quiere hacer creer a la Nueva Mayoría que sus acciones van al alza. No hay evidencia alguna que respalde esa tesis. En realidad, lo que ha alimentado las opciones de ME-O son los desaciertos gubernamentales, los encontrones entre el PDC y la izquierda, y el debilitamiento del liderazgo de Bachelet. Más que por aciertos propios, ME-O es una opción presidencial casi por descarte. Faltan tres años para la elección. Si efectivamente ME-O tiene un capital político, lo debiese hacer sentir en las elecciones locales de 2016.

Bajo estas condiciones, es difícil que la Nueva Mayoría pise el palito. Incluso, si ME-O fuese el político mejor evaluado en 2017 le costará muchísimo ganar el apoyo del bloque, particularmente del PDC. En lugar de insistir en primarias para todos los cargos y en presionar inútilmente a la coalición de gobierno, ME-O debe concentrar sus esfuerzos en generar un verdadero capital político. Si es exitoso, entonces no será necesario que golpee las puertas de la Nueva Mayoría. Todo lo contrario. Serán los desprestigiados dirigentes del bloque los que irán a su casa a ofrecerle el ansiado cargo.

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