Columnas

13 de junio de 2016

Ministros de Interior: Y si no es un DC…

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Por Mauricio Morales
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

Analistas políticos intentan dilucidar la recurrente decisión de la Presidenta Bachelet de nombrar -salvo a Peñailillo en marzo de 2013- a militantes falangistas como jefes de gabinete, pese a la escasa sintonía política que ha tenido con ellos.
El miércoles pasado, la Presidenta Michelle Bachelet llegó por segunda vez, en lo que va de su gobierno, hasta el salón Montt Varas de La Moneda con el objetivo de nombrar un nuevo ministro del Interior.

La primera fue el 11 de mayo de 2015, cuando se concretó la salida de Rodrigo Peñailillo (PPD) -considerado como la persona más cercana a la Mandataria- y la llegada de Jorge Burgos (DC) al ministerio más importante del gabinete.

El nombramiento de su tercer ministro de Interior de este mandato, se suma a los cambios que realizó en esta cartera durante su primer gobierno. En ese entonces Bachelet tuvo tres titulares de Interior en cuatro años: Andrés Zaldivar, quien estuvo cinco meses; Belisario Velasco, que se mantuvo por 18 meses en el cargo y Edmundo Pérez Yoma, quien permaneció hasta el fin del Mandato.

Según señalan distintos analistas políticos, la alta rotación de ministros del Interior radicaría en su recurrente decisión de nombrar militantes DC. Salvo Peñailillo, los cinco jefes de gabinete que ha tenido a lo largo de sus dos gobierno pertenecen a la colectividad de calle Alameda.

Así lo cree el cientista político de la Universidad Diego Portales Mauricio Morales: “El gran problema de Bachelet es que le está dando espacio a la DC en el puesto de ministro del Interior en circunstancias que ese partido debiese participar más activamente de los ministerios sectoriales o simplemente quedarse con la Segegob o Segpres”.

En esta línea, Morales plantea que lo sucedido en su primer gobierno fue decidor, ya que nunca logró establecer un vínculo de real confianza con cada uno de sus ministros del Interior.

En este sentido, agrega que la DC jamás debió aceptar Interior. “Ya hubo una mala experiencia (…) no entiendo porque insistir en un diseño que solo trate malos resultados para ambas partes”..

¿Por qué recurrir a un DC? El periodista Javier Ortega, coautor del libro “Bachelet, la historia no oficial”, plantea que en su primer gobierno la Mandataria se vio obligada a nombrar ministros del Interior con militancia DC, a raíz de una imposición realizada por la entonces Concertación. “Cuando Bachelet asumió su primer mandato no era el gobierno de Bachelet, sino que era el gobierno de la Concertación. En ese momento no tenía el poder que tiene ahora”.

El periodista agrega que “sus confianzas políticas van muy de la mano con sus afectos, y Peñailillo era una persona que quería mucho, que contaba con absoluta confianza. Eso queda abajo cuando él se ve vinculado con la arista de SQM”.

Similar diagnóstico tiene el cientista político Kenneth Bunker: “Bachelet se dio cuenta de esto en el segundo gobierno y por eso nombra a Rodrigo Peñailillo, alguien mucho mas cercano, para así poder controlar un poco más el comité político”. Además agrega: “Cuando estaba Peñailillo, Bachelet prácticamente hacia lo que quería. Era distinto porque se llevaban muy bien”.

Otro de los factores que aparecen a la hora de analizar la dificultosa relación de Bachelet con sus ministros del Interior recae en el poder que tienen los integrantes de su segundo piso.

En su primera administración, Peñailillo era un jefe de gabinete absoluta confianza y complicidad con la Mandataria, razón por la que los ministros del Interior se vieron desplazados en términos de incidencia en las decisiones de Bachelet. En este gobierno, la actual jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte, se ha convertido en la persona más cerca a la Mandataria en Palacio, especialmente tras la caída del propio Peñailillo.

La cientista política de Chile 21, Gloria de la Fuente, asegura que el problema que radica en la poca claridad que existe respecto del rol que tiene el segundo piso en los gobiernos de Bachelet. “El modelo es una especie de híbrido, y eso lo que genera es complicaciones y tensiones al interior del gobierno. No es ni un segundo piso super fuerte, oderoso al estilo Lagos, ni tampoco es un segundo piso que no exista”.

Así, la académica plantea que con la falta de definición respecto de los roles, se generan los roces ya conocidos.

Pese a esto, el futuro del nuevo ministro del Interior, Mario Fernández, podría ser distinto al de sus antecesores. Esto, explica el biografo de la Mandataria, a raíz de la buena relación que tiene con el secretario de Estado.

“De todos los ministros del Interior que ha tenido la Presidenta Bachelet que han sido demócrata cristianos, el que más ha conocido a la Presidenta es Mario Fernández, el fue su llave para trabajar como asesora de defensa en 1998”, afirma Ortega.

Ver artículo en La Tercera

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