Columnas

2 de enero de 2018

“No creo que todos los sectores políticos le vayan a negar la sal y el agua al gobierno de Piñera”

Por Entrevista a Claudio Fuentes

“Sebastián Piñera no necesita desvestir el Congreso para tener ministros que sepan negociar políticamente”, sentencia el cientista político y académico de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, al analizar la configuración del gabinete del futuro gobierno de Chile Vamos. Nombres, asegura, tiene demás, recalcando que tampoco cree que la futura oposición se niegue a llegar acuerdos tomando en cuenta que el Mandatario electo deberá moverse hacia el centro.

– ¿Cuál es el mayor desafío que tiene Piñera respecto a la conformación de su futuro gabinete?

– Tendrá que hacer cuadrar tres dimensiones. La primera tiene que ver con el equilibrio político respecto de cómo distintas tendencias dentro de Chile Vamos se van a representar en el gabinete, tendencias más liberales como Evópoli, más conservadoras como la UDI; buscar un equilibrio entre liberales y conservadores y cómo eso se expresa en La Moneda. La segunda dimensión tiene que ver con la experiencia técnica de gobierno y de administración, o sea, con el manejo de la gestión pública, del aparato público y uno de los traumas que tiene que ver con que en su primer gobierno y donde el primer año fue muy tecnocrático. Por eso ahora creo que él va a priorizar más experiencia en la gestión pública. Por lo tanto, tendrá que poner en puestos claves y en ministerios relevantes gente que haya tenido bagaje y que no llegue a improvisar, sino que a administrar bien el aparato público. La tercera dimensión tiene que ver con la proyección del gobierno en la elección presidencial. Siempre en los gabinetes tienen que buscar dónde colocas actores o dónde se va representar cierta proyección electoral para la presidencial del 2021, es decir, hasta qué punto el grupo de Ossandón va a quedar representado o el grupo de Felipe Kast va a quedar representado y cómo eso va a tratar de proyectarlo el Presidente en el futuro gabinete.

– ¿De dónde el Presidente electo echará mano para tener a estos futuros ministros? ¿Desde el Congreso, desde las alcaldías?

– Creo que Piñera tiene bastantes cuadros y no requiere sacar gente del Congreso. Están Andrés Chadwick, Rodrigo Vergara, Felipe Larraín, Alberto Espina, Cecilia Pérez o el mismo Cristián Monckeberg… Hay un grupo de actores bien relevante que tienen experiencia y que podrían perfectamente entrar al gabinete. Es muy posible que entren… han estado en el equipo cercano al Presidente y, por otra parte, hay gente nueva, como Gonzalo Blumel y otros, que también tienen experiencia o están cerca del Presidente. Entonces, no estoy seguro de que vaya a desvestir el Congreso para armar un gabinete. A mi juicio, eso sería una equivocación porque implica desvestir a un Congreso que requiere también mucha experiencia en negociación.

– Comparte la premisa de que en su fuero interno Piñera querría que la Nueva Mayoría (NM) no se terminara para poder tener un interlocutor válido en la oposición?

– Efectivamente, lo que va a echar de menos, más que la ausencia de la NM, es la ausencia de la antigua Concertación, con partidos mucho más disciplinados. El escenario hoy es mucho más fragmentado y, por lo tanto, hay un mayor costo de transacción al momento de negociar un proyecto de ley. Sin embargo, dicho eso, enfrenta un cuadro con potenciales aliados negociadores en el Congreso. Parte de la DC va a querer sentarse a negociar y, de hecho, ya lo han dicho; en el PS hay actores que tienen una voluntad de negociación, como José Miguel Insulza, Álvaro Elizalde, la senadora Isabel Allende, Guido Girardi. Todos ellos tienen experiencia en eso y, por lo tanto, lo que yo creo que va a pasar es que se van a mandar proyectos de ley y van a requerir procesos de negociación donde va a ir a buscar consenso con distintos actores. Va a ser más largo, más extenso, pero al final del día van a lograr ciertos acuerdos.

– La complicación estará dada, entonces, en la postura del Frente Amplio y del PC.

– Lo que pasa es que va a depender mucho de qué tipo de proyectos se trate. Si se trata de proyectos que no requieran tanto quórum especial, le basta con la DC y parte del PPD y del PS y, por tanto, no requeriría de los votos del Frente Amplio (FA) que representa el 12% de la Cámara y tiene un senador. Por lo tanto, su gobierno no depende hoy tanto del voto del Frente Amplio. Otra dimensión que tiene que ver con que la gobernabilidad es que ésta no sólo depende de lo que pase en el Congreso. Estamos en un país donde la calle también define mucho la política. Por ejemplo, el movimiento No+AFP o el movimiento de estudiantes definieron la agenda de dos gobiernos. O sea, la calle definió la agenda de dos gobiernos. El FA tiene una vinculación y definición territorial, social y, por lo tanto, ahí también se va a jugar la gobernabilidad de la nueva administración.

– En la DC hay sectores que avalan la tesis de un partido bisagra que vaya apoyando posturas según sea el escenario de manera pendular. Para algunos decés esto podría generar la muerte del partido.

– Los parlamentarios de la DC sí o sí van a ser un partido bisagra y van a estar negociando porque es parte de su ADN. No creo que ellos se resten a buscar acuerdos, incluso sectores de la izquierda y también sectores del Frente Amplio. No creo que todos los sectores políticos le nieguen la sal y el agua al gobierno porque ellos también van a estar calculando si les beneficia o no aprobar una reforma al sistema de pensiones, los temas laborales, los temas de crecimiento, de inversiones, de reforma tributaria. Hay muchos temas donde eventualmente van a lograr acuerdos. Creo que no es un extremo entre sentarse a negociar o desaparecer. La desaparición o fortalecimiento de un partido pasa por otro tipo de aspectos.

– ¿Cuáles?

– Depende mucho del estilo que se haga oposición. Una cosa es sentarse en una mesa y llegar a un acuerdo y otra cosa es negociar fuerzas. Por ejemplo: un tema que viene ahora en la agenda tiene que ver con la conformación de la mesa de la Cámara y del Senado. Si se logra un acuerdo ahí entre Chile Vamos y la DC, creo que sería una señal política muy fuerte para la base democratacristiana de un movimiento hacia Chile Vamos y eso tendría un impacto político en una base decé que es mucho más progresista y una elite que está negociando cupos para llegar a la presidencia de la Cámara o el Senado. Eso yo creo que sería una mala estrategia. Si mañana negocian un acuerdo sobre reforma al sistema de pensiones que beneficie a los sectores sociales, a lo mejor eso es bien visto. O sea, depende la forma en que se negocie y qué es lo que están negociando.

– Con esta tesis quiere decir que esta oposición a Piñera tan extrema que se proyecta no lo va a ser tanto, ¿no?

– Claro, al final habrán negociaciones, pero en un sistema presidencial depende mucho del Ejecutivo la forma en que Piñera quiera hacer reformas. Si plantea una reforma al sistema de pensiones y coloca una AFP estatal, encontrará actores interesados en la oposición en esa reforma, pero si sólo hace una reforma parcial, no creo que encuentre apoyo.

– ¿Al final va a depender de la audacia del Ejecutivo en la presentación de su agenda?

– Exactamente. Ahora, yo creo que Piñera se va a mover al centro. En la segunda vuelta vimos a un Piñera mucho más interesado en abrirse a temas que la NM había puesto como gratuidad, reforma al sistema de pensiones, moderación en la reforma tributaria. Por eso, creo que vamos a tener a un Piñera mucho más moderado y cercano a posiciones centristas.

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