No habrá luna de miel

Publicado por Claudio Fuentes el Martes, 4 de marzo de 2014 en Columnas.

 

 

 

 

 

 

Claudio Fuentes

Publicada el 27 de febrero de 2014 en La Tercera

El futuro gobierno no tendrá una luna de miel. Desde que los estudiantes marcaron la pauta cuestionando la designación de Claudia Peirano en la subsecretaría de Educación, la administración Bachelet deberá cuidar cada detalle.

LA instalación del gobierno de Michelle Bachelet ya comenzó. El traspaso de poder del próximo 11 de marzo es un acto relevante, pero las grandes definiciones sobre la agenda y el gabinete que guiará esta instalación ya quedaron definidas.

La razón es simple: Bachelet y sus cercanos saben que un gobierno de cuatro años es un período muy breve. Estratégicamente saben que su agenda principal se limitará a una o dos reformas significativas. Probablemente su legado será sentar las bases de una reforma profunda a la educación y establecer un nuevo pacto constitucional. Ya conocemos las medidas legislativas para sus primeros cien días y sabemos la correlación de poder que existe en el Congreso. Entonces, existe claridad de lo que será objeto de aprobación y lo que será objeto de negociación.

Pero el poder considera una dimensión más sutil que la mera cantidad de votos necesarios para aprobar una reforma. El poder considera símbolos, gestos, alianzas, confianzas. Es precisamente esta dimensión subjetiva la que será objeto de un mayor escrutinio público en las primeras semanas de gobierno. ¿Con qué actores sociales se reunirá por primera vez la presidenta? ¿Qué país visitará en primera instancia? ¿Será Brasil o Argentina? ¿Cómo reaccionará su ministro del Interior frente a los primeros actos de violencia en protestas? ¿Recibirá en su despacho el ministro de Educación a los dirigentes de la Confech? Y si lo hace, ¿qué compromisos asumirá?

La nueva administración no tendrá una luna de miel. Desde que los estudiantes marcaron la pauta cuestionando la designación de Claudia Peirano en la subsecretaría de Educación, la administración Bachelet deberá cuidar cada detalle. No podrá cometer errores en las cientos de designaciones pendientes, no podrá defraudar su propio programa y no podrá entregar señales equívocas respecto de las convicciones más sentidas de la primera mandataria.

Si el desafío es, entonces, gestionar el poder obtenido en las últimas elecciones, la responsabilidad mayor recaerá en su ministro del Interior. A diferencia de otras experiencias de gobierno que contaban con un segundo piso coordinador e influyente, Bachelet optó por un modelo donde ciertos ministros claves cumplen una función central en la materialización de su agenda programática. Así, Hacienda, Interior, Secretaría General de Gobierno, Secretaría General de la Presidencia y Educación marcarán la pauta en los primeros meses de gobierno.

Como el poder recaerá en ministros que algunos de ellos tienen agenda propia, un nudo central será coordinar la acción de múltiples actores enfrentados a una agenda que toca variados intereses económicos y sociales. Pero quizás lo más significativo será materializar creativamente la idea de su campaña del “Chile de todos”. ¿Cómo se harán cargo de llevar a la práctica el ideal de un país diverso y donde todos tenemos el derecho de participar de las decisiones públicas? ¿Implica un Chile de todos un gobierno abierto a todos? Un gobierno con poco tiempo, altas expectativas y el desafío no menor de imaginar una nueva forma de administrar poder.

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