Columnas

18 de diciembre de 2017

Participación y voto obligatorio

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Por Fernando García
Fernando García Naddaf, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

Fernando García Naddaf, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

Señor director:
La participación será uno de los factores determinantes de la elección de hoy. Incidirá como variable en resultados y la escucharemos en relación a la legitimidad del proceso. En la tarde vendrá asociada a un mantram de rutina: “Volver al voto obligatorio”. Pero, ¿se puede mejorar la participación con voto obligatorio? La obligatoriedad es el intento desesperado del Estado para forzar a gente que por algún motivo no quiere votar. Algunos podrán abstenerse en forma legítima, consciente y política. Otros, no vendrán por desinterés. Entre ellos, muchos no se informan de hechos políticos, no saben de candidatos, ni se dan tiempo para propuestas o debates. Con voto obligatorio, se forzará a todos ellos a emitir una preferencia de la que no están convencidos y con consideraciones ajenas a la práctica democrática.
Serán así, votos cualitativamente diferentes que no fortalecen la legitimidad democrática. Solo lo hacen desde la cifra falsa, la pantomima. Una mentira útil para legitimar puestos de poder o para quienes se satisfacen rápido con indicadores.
La obligatoriedad no resuelve la crisis de representatividad, como tampoco lo harán creativos “virales” para incentivar “voto joven”.
En un mundo en continuo proceso de fragmentación y desestructuración, la actual experiencia internacional sugiere como salida el fortalecer a la sociedad civil que facilita la incorporación de ciudadanos en sueños colectivos. También, volver a la educación cívica en colegios, que deben ser el primer espacio para iniciarse en cultura democrática. Asimismo, promover más política en medios de comunicación tradicionales (con mayores audiencias y profundidad de contenidos) y sobretodo, considerar instancias de democracia directa que acercan al ciudadano al poder soberano que es, desde el origen, el fundamento de toda fortaleza democrática.
Fernando García Naddaf
Académico Ciencia Política Universidad Diego Portales

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