Columnas

5 de octubre de 2015

Politólogo estadounidense: Los dineros de campaña son sólo una forma de influenciar al poder

Por Entrevista a Larry Bartels

Larry Bartels planteó que los sectores más acomodados mantienen influencia debido a la cercanía que tienen con quienes detentan el poder político, más que por el dinero que aportan: “el rol del dinero en los procesos de campaña parece ser sólo una pequeña parte de todo el cuadro de influencias”.

“Una de las lecciones políticas es que estas reformas es más probable que triunfen si se implementan relativamente rápido, y si están diseñadas de una manera que los beneficios se vean claramente lo más rápido posible”, fue una de las sentencias del politólogo estadounidense, Larry Bartels, académico de la Universidad de Vanderbilt, en respuesta al por qué los programas de reformas suelen ir perdiendo apoyo conforme son implementadas.

El profesor estaodunidense, realizó una charla en la Universidad Diego Portales, titulada “Desigualdad Económica y Representación Política en un Marco Democrático”, en la cual presentó algunos de sus estudios que demuestran que la desigualdad económica no sólo tiene sus raíces en esta área, sino también en las decisiones de política pública que los gobiernos toman.

En este sentido, el autor del libro “Unequal Democracy” en el cual demuestra que la brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos se ha acentuado más durante las administraciones republicanas, mientras que durante los gobiernos demócratas estas se han acortado, hizo énfasis en la necesidad de perfeccionar los sistemas políticos, ya que en la actualidad, se debería hablar más de oligarquías que de democracia, propiamente tal.

Usted se refirió al final de su conferencia que en el mundo, al parecer, más que democracias, lo que existen son oligarquías, ¿por qué?

En la mayoría de las sociedades democráticas, hay mucho apego a los ideales de la democracia, y la gente quiere creer que su sistema es democrático, en la práctica tanto como en los ideales, y creo que es importante forzarlos y dirigirlos el sistema hacia esos grandes ideales. Es cómodo simplemente imaginar el sistema funcionar más o menos en ese sentido, pero en la mayoría no es ese el caso.

Chile lleva alrededor de cinco años con un sistema de voto voluntario, y se ha manifestado que la participación de la población en los procesos eleccionarios ha decrecido hasta alcanzar menos del 50 por ciento del padrón, ¿cree que con este tipo de medidas se favorece la influencia de las élites, que tienden a participar más en política, en desmedro de las clases sociales más bajas?

En mi opinión, es una política que probablemente tenga buenos efectos, si es que tiene alguno, porque el rango de preferencias e intereses de la sociedad será más directamente reflejada en el proceso electoral, pero la gran limitación, me parece que es que los ciudadanos no son muy exitosos en usar las elecciones para traducir sus preferencias en políticas por un montón de razones. La gente no vota considerando cuestiones políticas o ideológicas, entonces la idea que tienen todos en la urna será automáticamente traducida por un gobierno que es receptivo a los deseos de la gente o a la palabra de la gente, creo que es muy reduccionista porque no corresponde a cómo los electores realmente se comportan.

En nuestro país se plantea que una de las consecuencias del voto voluntario es que las personas con mayor educación, y que de manera casi unánime corresponde a los segmentos sociales más acomodados, terminan siendo los que participan más activamente en política, pudiendo generar una distorsión en la generación de políticas públicas.

En la mayoría de los lugares en donde se presentan diferencias que favorecen a las personas con más riqueza y educación, mi punto es que el voto no se transmite automáticamente en influencia política, en ningún caso. Si la gente más adinerada obtiene más receptividad del sistema político, creo que no es porque tengan más dinero, sino que sus ventajas en otras áreas los acercan más a los procesos de generación de políticas.

Se está discutiendo actualmente en nuestro país la forma de financiamiento de los partidos políticos y las campañas, siendo la propuesta del Gobierno el financiamiento público de las colectividades, ¿es esta la solución para evitar la influencia del poder económico en la política?

Yo diría que es improbable que se evite la desproporcionada influencia de esos grupos, pero es probablemente una forma de mitigarla. Una de las cosas que no entendemos aún muy bien es cómo la riqueza se traduce e influye en el proceso de generación de políticas, y las contribuciones a las campañas es una de las formas, y es una de las especialmente visibles, por ello que el efecto más importante para cambiar el sistema sea, probablemente, estimular la confianza pública en el proceso político, incluso si hay otros caminos a través de las cuales la gente adinerada desproporcionadamente afecta los resultados de las políticas. No sé cuáles son las circunstancias que existen aquí, pero en los Estados Unidos la gente estudia el rol de las corporaciones en el gobierno y la cantidad de dinero que gastan en lobby y en el contacto directo con autoridades políticas, que puede ser ocho o diez veces más de lo que contribuyen en campañas electorales. Entonces, el rol del dinero en los procesos de campaña parece ser sólo una pequeña parte de todo el cuadro de influencias.

También en nuestro país se están discutiendo una serie de reformas, como la Tributaria, Laboral y Educacional, las cuales contaban con un amplio apoyo al comienzo del gobierno de Michelle Bachelet, pero que ahora se ha ido reduciendo ese soporte. ¿Cómo pueden evitar las administraciones perder ese apoyo y que, al contrario, se plieguen las clases media y baja al discurso de los grupos políticos más adinerados?

Creo que es un patrón común que la gente sea más entusiasta sobre las reformas en un principio en el resumen que en el proceso real de la reforma, que usualmente suele ser más dificultoso y enredado, por lo que creo que una de las lecciones políticas es que estas reformas es más probable que triunfen si se implementan relativamente rápido, y si están diseñadas de una manera que los beneficios se vean claramente lo más rápido posible, por ejemplo una de las mayores trampas de la Reforma de Salud en Estados Unidos, es que el sistema estaba diseñado para que la gente comenzara a obtener beneficios un par de años después que la política estuviera en funcionamiento, entonces hay un largo período en el que la gente no podría ver ninguna ventaja de manera directa que pueda representar un cambio para los beneficiarios, lo que genera impopularidad en los primeros años, pero lo tuvieron que diseñar así por razones más complejas.

Es la pugna entre el corto y el largo plazo en cuanto a las reformas

En el corto plazo, la gente se enfocará en la visión, y en largo plazo se enfocará, probablemente, en lo que pueden observar de cuán bien está funcionando la política está funcionando y qué efectos tiene en ellos y en otras personas, entonces si el corto plazo resulta costoso y enredado el apoyo, probablemente, se evaporará rápidamente, incluso si los efectos de largo plazo de la medida pudiera ser favorable.

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