Columnas

24 de enero de 2018

Primer gabinete de Piñera: Las siete claves del equipo de la “experiencia”

Por Fernando García Naddaf

Hubo ministros que causaron sorpresa, otros que generaron resistencia y nombramientos simbólicos para diferenciarse del gobierno de Bachelet. En términos numéricos, el gabinete tiene más militantes e igual proporción de mujeres que el de 2010.

Hubo gran expectación con respecto al nombramiento del primer gabinete de ministros del segundo gobierno de Sebastián Piñera, e incluso sonaron fuertemente nombres que, supuestamente, ocuparían las carteras.

Finalmente, la mañana de este martes se despejó el misterio y el Presidente electo presentó a sus 23 ministros, con algunas sorpresas, como Roberto Ampuero en la Cancillería, y otros movimientos que se esperaban, como Cecilia Pérez nuevamente en la Secretaría General de Gobierno.

El abanico de nombres ha recibido críticas mixtas, y a juicio del académico de la Escuela de Gobierno de la U. Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, “parece un gabinete diseñado para polarizar el escenario”.

A continuación, siete claves para entender las controversias que ha generado el recién nombrado gabinete.

El aterrizaje de Moreno en Desarrollo Social

Tras su exitoso paso por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que se extendió desde el nombramiento del primer gabinete en 2010 hasta el cambio de mando en 2014, Alfredo Moreno retorna en el nuevo gobierno de Piñera, esta vez como titular de Desarrollo Social.

La cartera, a la que Piñera busca darle relevancia de la mano de su rol en la crisis del Sename y transformarla en el Ministerio de la Familia, la asumirá después de su renuncia a la presidencia de la Confederación de la Producción y el Comercio.

Para Bellolio, se trata del “nombramiento más interesante” pues “no solo demuestra una predilección personal de Piñera por él, sino que pone al más capacitado, al único que ve como igual, en un ministerio muy poco lucido, pero que requiere mucha intervención. Piñera se está tomando en serio el asunto”, afirma.

Para Kenneth Bunker, director del Programa Electoral de la U. Central, el cargo además “lo posiciona en un lugar donde va a tener bastante visibilidad”. “El mismo hecho de que lo quiera incorporar al comité político está implicando que va a ocupar una posición de poder”, argumenta.

“La política sectorial del Ministerio de Desarrollo Social va a ser un sello del gobierno, y si Piñera quiere repetirse el plato y perpetuar el poder va a tener que trabajar con y para la clase media. Eso es lo que está apostando”, añade.

Varela, una afrenta para el movimiento estudiantil

El abogado Gerardo Varela, actual presidente del directorio de Soprole y miembro del de la Fundación Para el Progreso, fue nombrado ministro de Educación, en un acto que fue sorpresivo para muchos.

Para Fernando García Nadaff, académico de la U. Diego Portales, su designación da cuenta de una “visión más gerencial de la política”. Bunker, por su parte, considera que se trata de un nombramiento “rarísimo”.

“No tiene mucho sentido por ninguna parte, es lo más difícil de interpretar de este diseño de gabinete. Su posición es bastante extrema en el tono que usa para acercarse a educación”, explica, sobre todo con respecto a gratuidad, política en la que ha manifestado no creer.

“Varela propone teóricamente algo distinto y la concepcion 100% de la educación como un bien es problemática, considerando que Piñera ya se enfrentó a eso”, agrega.

Bellolio, por su parte, dice que Varela es “casi un anarco capitalista” y que su nombramiento será tomado por el movimiento estudiantil como “una declaración de guerra”.

“La educación es una de las banderas de lucha que van a quedar desde Bachelet. Tener un ministro poco conocido y relativamente extremo en sus posiciones solamente puede incentivar a que la oposición se movilice”, complementa Bunker.

Para Mireya Dávila, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, es importante considerar que Educación “es un ministro muy complicado”, y que el abogado, al ser independiente y éste su primer cargo político, “no tiene trayectoria ni partidos”. “Lo veo como una apuesta bien interesante y compleja, pero le auguro poco tiempo”, dice.

El sorpresivo canciller Ampuero

Su nombre, uno de los que empezó a sonar durante la mañana como posible ministro de Relaciones Exteriores, resultaba difícil de creer. Y es que después de estar a la cabeza de la cartera de Cultura, Roberto Ampuero no era fácilmente relacionable a la cancillería. Pero el anuncio oficial del Presidente electo lo ratificó.

“Es una apuesta de mucho riesgo, porque la Cancillería va a enfrentar una agenda bien intensa este periodo y tendrá que lidiar con una región bastante tensionada, donde se requiere mucha política. Ampuero ha demostrado una visión más ideológica, con menos pragmatismo”, analiza Claudio Fuentes, académico de la U. Diego Portales.

Para Bellolio, su nombramiento es ícono de la “guerra contra el populismo latinoamericano”. “Es una bofetada a los que consideran que Chile debiera estrechar sus lazos con la región. Él ha hecho de su discurso anti castrista su marca registrada. Piñera pone a un francotirador en la Cancillería”, afirma, aunque aclara que es una estrategia que “le podría funcionar”.

Bunker, por su parte, duda que Ampuero “tenga las credenciales para ser canciller” y el anuncio, para él, fue tan sorpresivo, que piensa que puede haberse tratado de “un cambio de último minuto”.

“Parece un poco improvisado, no sé si tiene tanto sentido que el ex ministro de Cultura sea canciller, porque no tiene training diplomático. Él no es un integrista, es un separatista. Piñera podría haber elegido a alguien un poquito más transversal”, comenta.

Un gabinete con pocos jóvenes y pocas mujeres

De los 23 ministros nombrados por Piñera, siete son mujeres. El grupo tiene un promedio de 55 años y solamente un ministro menor de 40 -aunque los cumplirá en mayo-, por lo que el primer gabinete de Piñera es el de mayor edad desde 1990.

Bunker creyó que iba a conformarse de más mujeres, más rostros nuevos o presentar un recambio generacional, pero se llevó una sorpresa.

“El 2010 presentó a seis mujeres y hoy tiene siete. Aumenta sólo en uno, pero el número de ministerios también aumenta en uno, así que el porcentaje se mantiene similar. No avanza mucho, pero esperábamos que pudiera pasar, porque nunca lo vimos hablar de paridad de género ni de nada que nos pudiera dar luces”, comenta.

Sobre la edad, Bellolio dice que se trata de un hecho predecible. “No se le pueden pedir peras al olmo y él gobierna con su generación, lo que significa tener que pagar una serie de deudas políticas que era el momento de pagar, como con Hernán Larraín o Alberto Espina”, explica.

“Era esperable porque cumple: antes de que se acabe la vigencia política de esa generación, todos van a haber sido ministros. Se van a ir a los cuarteles de invierno con ese logro”, dice.

El regreso de los partidos

Del gabinete, once ministros militan en partidos -cuatro en la UDI, cinco en RN y dos en Evópoli- y diez son independientes. “La lógica de gobierno de coalición con independientes sigue siendo un sello de Piñera”, comenta Dávila.

Para Bunker, el hecho de que más de la mitad del gabinete sean personas “no sólo altamente conocidos, sino que con mucha experiencia, asegura un blindaje a Piñera, porque cargan con su propia responsabilidad”.

“Los grandes ganadores en este gabinete son los partidos políticos. Pasaron de tener ocho ministros en el 2010 a tener 13, y es justamente lo que necesita Piñera: el peso político va a ser importante”, dice.

Sin embargo, Bellolio reconoce una pequeña derrota para Evópoli: no haber obtenido Desarrollo Social, la cartera que antes ocupó Felipe Kast y que solicitaron expresamente.

De una PC a una UDI

Otro recambio que los expertos destacan es el que tendrá lugar en la cartera de la Mujer y Equidad de Género, desde la cual saldrá Claudia Pascual, militante del PC, para dar paso a Isabel Pla, miembro de Avanza Chile y de la UDI, y contraria, entre otras cosas, al aborto en tres causales.

“Es la señal ideológicamente más dura y llega a ser casi una provocación si se considera lo que fue el gobierno de Bachelet. Hay un fuerte contraste entre lo que venía haciendo este Gobierno y lo que está proponiendo el nuevo. Pla tiene una postura muy dura en temas de mujer, y no creo que sea fácil lo que va a pasar”, dice García Nadaff.

Se trata de una medida que, a Bunker, no le extraña. “La agenda de Piñera es estar en contra del aborto, por lo que no debiese sorprender que haya una persona UDI en ese cargo. Es una mala noticia para los más progresista, pero claramente por eso se decidió dejar afuera al ala más liberal”, dice.

Para Bellolio, la elección de la nueva ministra “pudo haber sido peor”. “Si bien es cierto que se interpreta como muy de derecha, tengo la opinión de que es un poquito más liberal que otras alternativas que sonaron”, relata.

¿Y qué pasó con Ossandón y Kast?

Por último, Bunker destaca un elemento que, a su juicio, hizo falta: un lugar para darle más relevancia a José Antonio Kast y Manuel José Ossandón. “Faltaron guiños hacia ellos”, dice.

“Para el triunfo de Piñera, ambos se pusieron el overol y trabajaron para que ganara. Ahora echo de menos que los haya premiado con algún tipo de cupo en particular, con nombre y apellido”, agrega.

Aunque señala que es dable pensar que Kast “quedó contento” con un gabinete un poco más conservador, “falta poner un nombre y tenerlo más presente”. “Ossandón, particularmente, no tiene a ninguna de las personas que podrían haber asumido”, concluye.

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