Columnas

10 de abril de 2018

Teoría del aislamiento: por qué todavía hay chilenos que se casan por presión social

Por Cristián Doña

El matrimonio sigue pesando en la estructura familiar chilena. Al menos, así lo confirmó el estudio “De 1 a 10 cuánto me quieres”, realizado por la ONG Activa que revela que 12% de los chilenos decide dar este paso por presión social, pese a que los matrimonios han ido perdiendo terreno como mecanismo de consolidación de la familia tradicional de 104.740 en 1990 a 63.921 el año pasado, según cifras del Registro Civil publicadas por “El Mercurio”, el 15 de noviembre de 2017.

Presión social

“Todavía el patrón de estructura familiar es muy fuerte, pese a que hoy las familias son más liberales y postergan la decisión del matrimonio. Hay un porcentaje que necesita cumplir socialmente con ciertas estructuras que da la sociedad y, dentro de ellas, está el matrimonio. La familia, especialmente cuando hay hijos en común, es la que termina impulsándolo. Hay 12% de chilenos que no toma la decisión libremente, lo hace por la presión social”, dice Gloria Requena, directora de la ONG Activa. “Dos décadas atrás era impensable que una mujer no quisiera casarse y tener hijos. Hoy la decisión se atrasa y ambos géneros contraen el vínculo más tarde. Es más, no necesariamente ese proyecto incluye tener hijos. Estamos cambiando, pero todavía falta”, precisa.

El mismo estudio señala que 14% contrae el vínculo para hacer feliz al otro; 15% porque lo considera su proyecto de vida; 20% por los hijos; 36% para consolidar la relación y 3% por otras razones. El análisis utilizó la metodología de focus groups en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y Biobío. En total participaron 180 personas entre convivientes, casados y personas que firmaron el Acuerdo de Unión Civil (UAC).

Teoría del aislamiento

“En la década del 60, por ejemplo, era común escuchar: te va a dejar el tren o vestirás santos”, recuerda la socióloga Alicia Pincheira de la Universidad de Chile. Agrega que las uniones se producían a los 20 años y hoy se toma la decisión de una forma más reflexionada, a partir de los 30 o más. Para la profesional, la presión social se puede explicar con la teoría del aislamiento, del sicólogo social polaco-estadounidense Solomon Asch. Por ejemplo, una mujer de 30 años, soltera y sin hijos, cuando se junta con sus amigas, tiene que escuchar conversaciones de pañales y de temas de crianzas. Por este motivo, es posible que sienta la presión por no quedarse fuera de ese círculo y tener puntos en común con sus pares. “Que el 12% firme el contrato del matrimonio por esta causal, en una sociedad globalizada como la chilena, es un porcentaje alto”, opina.

Unidad económica

Para Cristián Doña, sociólogo e investigador del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales UDP (ICSO-UDP), “la presión social proviene principalmente de la familias, más que del grupo de amigos”. Especifica que todavía existe la concepción de que todo resulta más fácil estando casado ya que, por ejemplo, muchos colegios privados en Chile son católicos y piden que los padres de sus alumnos tengan el vínculo contractual, incluso el religioso.

Sergio González, doctor en sicología social y antropólogo de la Universidad de Santiago, agrega que este 12% de presión social se da en los estratos socioeconómicos alto y bajo. “No así en el segmento que dice pertenecer a la clase media y que tiene un pensamiento más tradicional”, cuenta. Esta presión, aporta, tiene que ver “con que la vida tiene que ser en pareja que se transforma en una unidad económica. Es más fácil salir delante de a dos que solo… Se olvidan de que nada es para toda la vida ni el refrigerador, ni el auto ni la pareja”.

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