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26 de marzo de 2018

Ana María Stuven recibió premio de la organización “Mujeres Influyentes”, por su trayectoria solidaria y académica

Ana María Stuven, Directora del Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile UDP, recibió el reconocimiento por sus actividades solidarias y profesionales por parte de la organización “Mujeres Influyentes”. En la actividad se premiaron a once mujeres destacadas en diversas áreas en Chile. En esta entrevista, la académica relata acerca de este premio, además de los proyectos que la llevaron a ser parte del reconocimiento.

¿De qué se trata este premio?

Este es un premio que me dio la organización “Mujeres Influyentes”. Es una organización sin fines de lucro, que trabaja con mujeres que se destacan en distintos campos de las actividades en Chile. Tiene redes internacionales y en mi caso, el premio que recibí fue por actividades de solidaridad y reconocimiento a mi carrera académica.

¿Cómo enfocaste tu carrera en lo solidario?

Yo soy historiadora, y uno de los temas que trabajo es el de la historia de las mujeres. Trabajé durante muchos años en el Instituto de Historia de la Universidad Católica, en el Campus San Joaquín. En el contexto de ese trabajo y de mi trabajo en la historia de las mujeres, tomé conciencia de que al frente de San Joaquín existía una cárcel de mujeres, entonces comencé hace 18 años a dar distintos talleres de capacitación dentro de esa cárcel. Organicé y presido actualmente una institución que se llama “Corporación Abriendo Puertas”, que se dedica a la capacitación, al acompañamiento y a elaborar programas de reinserción para las mujeres que salen en libertad. Por reinserción entiendo su incorporación dentro de las familias con las cuales ellas tienen que volver a contactarse y ojalá también su inserción laboral. En este momento y desde el año pasado, nosotros estamos desarrollando un proyecto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que está trabajando con 160 mujeres y con un programa especial que reúne al BID, el Banco Estado, Gendarmería y a la Corporación Abriendo Puertas que es la que ejecuta el proyecto.

¿Cómo es el proceso de reinserción?

¿Cuál es la relevancia que tiene este premio como profesional y para la Corporación?

Para mí es un reconocimiento. Lo recibo con mucha modestia, porque en realidad es un premio que se merece toda la institución donde trabajan setenta voluntarias. El hecho de que yo la presida es una coincidencia, yo fui la fundadora, entonces me llena de orgullo. Es especialmente grato que la sociedad esté tomando conciencia de que las mujeres presas y que la delincuencia no es un problema que se resuelva invisibilizando a las personas que han cometido delito. Tampoco es un problema que se resuelve metiendo más personas a la cárcel, porque la cárcel en el fondo contamina también en delito, empobrece, aísla y hace que las mujeres corten sus redes. Por lo tanto, el hecho de que la sociedad tome conciencia de que la prisión femenina, que es la que a mí me ocupa, es un problema que hay que tratarlo desde sus bases sociales, me llena de gratitud, poder visibilizar este problema. Cuando me entregaron el premio, la persona que me lo entregó dijo “nadie florece desde la carencia”, y yo creo que esa es una frase que representa muy bien lo que sucede con las mujeres presas. Visibilizar este problema a través de este premio es una oportunidad.

¿Qué rol pueden tener los investigadores para visibilizar esta problemática?

 

¿Qué proyectos se vienen?

Este año doy inicio a un Fondecyt sobre Religión y República, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Esa es mi labor como académica e historiadora y sigo trabajando en el campo de la historia de las mujeres. Y en términos de la Corporación, fundamentalmente llevar a cabo el proyecto BID. Ojalá que se interesen por la buena ejecución que hagamos del proyecto, en conceder otra oportunidad para hacer un proyecto en este tema, de manera que más mujeres se puedan beneficiar con eso.

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