Noticias

20 de agosto de 2018

Antonia Zambra describe la Escuela de Dirigentas en Temáticas Socioambientales y Territoriales

El Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), junto a la Fundación para la Superación de la Pobreza (FSP) de la Macro Zona Centro y el Observatorio de Desigualdades UDP, organizaron la “Escuela de Dirigentas en Temáticas Socioambientales y Territoriales”. Antonia Zambra, asistente de investigación del Observatorio de Desigualdades, relata los objetivos, temáticas e importancia de esta Escuela.

¿En qué consiste la Escuela de dirigentas? 

La Escuela surge a finales del año pasado, en un trabajo colaborativo que comenzó en conjunto entre la Fundación para la Superación de la Pobreza de la Región Metropolitana, que incluye la ciudad de Santiago y las zonas rurales de los alrededores, y el Observatorio de Desigualdades, específicamente la línea de investigación Desigualdades Socioambientales y Territoriales. Nace por una necesidad común entre esta intención de profundizar en torno a las desigualdades que se viven en los territorios, vinculado a lo socioambiental y territorial, pero además la Fundación venía en ese momento a complementar una necesidad que tenía el OBDE, porque ellos trabajan a nivel de municipio. A raíz de una conversación que tuvimos con Antonia Garcés, directora de la Fundación en la sede de la Región Metropolitana, ella manifestó interés por desarrollar la parte más teórica y conceptual vinculada a los conflictos, ya que ellos habían identificado que era un problema. De ahí aflora la idea de trabajar esto en el formato de una Escuela, que sería una instancia formativa pero a la vez de intercambio de saberes, para trabajar con las y los líderes sociales y poder brindarles herramientas más concretas. Trabajamos con aproximadamente 30 mujeres de las comunas de Til Til, María Pinto, Alhue y San Pedro de Melipilla.
La idea de mujeres dirigentas, surge a partir de identificar que era un ámbito que no se había abordado cuando uno intentaba trabajar las problemáticas de conflicto. Es decir, cómo las mujeres perciben y enfrentan estas problemáticas socioambientales, en un contexto donde constantemente, en las distintas fases del conflicto, ellas están enfrentándose de manera doble con el rol de ser dirigentas, pero también con un mundo en que operan muchos mecanismos de dominación patriarcal, masculina.
¿Cuáles han sido las temáticas abordadas?
Trabajamos algunos conceptos clave, como por ejemplo identificar qué es un conflicto territorial, cómo se expresa en el territorio, qué es la politización, qué actores participan. Pero también, la idea es trabajar con otros conceptos como la importancia de las emociones en la acción colectiva, cómo dialogan los conceptos de género y medioambiente.
La sesión de junio se llamó “Actores Sociales y Conflictos Territoriales” y en julio, se tituló “Género y Medioambiente”. Durante la primera sesión, principalmente lo que hicimos fue identificar colectivamente, por comuna, un problema que fuese prioritario para ellas, sin decirles que fuese socioambiental o territorial, pero coincidió que sin buscarlo, eran los problemas que ellas estaban viviendo. Esto lo trabajamos a partir de una metodología participativa que era de línea de tiempo. Además, participó el investigador COES Gonzalo Delamaza, que tiene una trayectoria de trabajo con organizaciones y también en la academia, vinculado al estudio de los conflictos y cómo se expresan en los diversos territorios. Él presentó parte de los resultados del último proyecto Fondecyt en el cual se encuentra trabajando. También tuvimos de invitado a Camilo Mancilla, del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (MODATIMA), con el fin de contar su experiencia de organización social. La segunda sesión, que fue sobre género y medioambiente, buscó reconocer y poner en valor qué significa ser dirigenta y mujer al mismo tiempo.

En la segunda parte, se buscó reconocer con qué características se identificaban ya sea para obstaculizar o facilitar la resolución de un conflicto. El objetivo era que ellas pudiesen vincular esos atributos a algún evento, intentando relacionarlo al ejercicio de la primera sesión.

¿Cuáles han sido las principales reflexiones?

Metodológicamente nos hemos dado cuenta que el formato tradicional de investigador que viene a presentar un resultado no es lo ideal para trabajar con organizaciones de base. Se han explorado metodologías alternativas, participativas, en respuesta a cómo han ido dialogando estas distintas aproximaciones de trabajo con ellas. Una estrategia que estamos tomando, es que ellas mismas evalúen al final de cada sesión, lo que les pareció bien, lo que les gustaría cambiar y nosotros vamos adaptando la estructura de los talleres en función de esta retroalimentación y tratamos de sensibilizar a los investigadores que han estado invitados con esta aproximación más horizontal. Además, hay un desafío de nosotras de pensar cómo hacemos investigación.

¿Cuál esperan que sea el aporte de la Escuela?

Estábamos pensando en la posibilidad de elaborar un manual. Está la idea de que una experiencia como esta pudiese orientar trabajos que interesaría incorporar o trabajar de esta misma manera, con un enfoque de género, que pudiese ser una guía, un antecedente para iniciativas futuras.

¿Cuáles son las expectativas para la última sesión?

La última sesión formativa se llama “Emociones y Acción Colectiva”. A partir de la identificación de ciertas emociones que se hacen presentes en la vida cotidiana, en su rol de dirigentas y mujeres, podemos trabajar estas emociones de alguna forma, poniéndolas en valor con una intención politizadora. La idea es moverlas del lugar tradicional de donde han estado, cuando les dicen eres muy sensible, o eres muy llorona, irritable, sacarlas de ese lugar y volver a ponerlas en otro, para luego tratar de trabajar esas emociones en una situación puntual donde se hayan visto enfrentadas, ya sea una mesa de negociación, problemas incluso dentro del mismo círculo familiar. Cuando ellas plantean esta sensación de que ser dirigenta es dejar a la familia de lado y a veces las hacen sentir culpables por eso.

En Portada

cerrar