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23 de agosto de 2016

Carlos Aguirre, académico de la Universidad de Oregon, aborda el estudio de historia Latinoamericana

carlos_aguirreCarlos Aguirre, académico del Departamento de Historia de la Universidad de Oregon, Estados Unidos, presentó la Segunda Cátedra Norbert Lechner 2016 “Archivos, Memoria y Poder en la Historia Latinoamericana”. El académico ha escrito extensamente sobre esclavitud y abolición, la historia del crimen y castigo, prisioneros políticos, intelectuales y poder, e historia de los archivos. Actualmente está trabajando en un libro sobre Intelectuales y Nacionalismo Militar en Perú (1968-1975).

¿Qué diferencias hay entre hacer historia Latinoamericana, desde Latinoamérica y desde la academia Norteamericana?

Creo que uno de los problemas que había en Estados Unidos, es que los estudiantes latinoamericanos tenían una formación teórica mucho más sólida, conocían bien las tradiciones historiográficas y en Estados Unidos estaba algo limitado, eso me chocó mucho. Nosotros desde el Bachillerato ya conocíamos de ello. A veces, nos leíamos los manuales de Cardoso, queríamos siempre poner el marco teórico, en cambio, en Estados Unidos siguen siendo mucho más pragmáticos, al grano. El otro elemento yo diría que son los recursos y en eso también todavía hay una gran diferencia. Como estudiante peruano, no necesariamente se tiene acceso a los recursos historiográficos. Por otro lado, en Estados Unidos si el estudiante tiene interés, consigue todo. Por último, creo que otra de las diferencias es que nosotros en América Latina estamos obligados a leer a los Brading, a los Van Young, a los Stern, a las Mallon, y más allá, a los europeos; y ellos no siempre nos leen, no hay esa reciprocidad, y me refiero a autores latinoamericanos que merecerían ser discutidos. Uno puede pasar por el Doctorado en América Latina en una Universidad en EE.UU. y jamás haber leído a Flores Galindo, o a Mariátegui.

Podrías nombrar cuatro o cinco libros que te marcaron, alguna de esas grandes influencias en tu carrera.

Yo empezaría por E.P. Thompson, con un libro enorme, inspirador, “La formación de la clase obrera”, hoy sabemos con limitaciones, pero en su momento representó una historia popular, creativa y además teóricamente informada pero no dogmática, eso es lo que más me gustó a mí. Otro fue el libro de James Scott, “Las armas de los débiles”. Justo estaba tratando de armar mi modelo historiográfico para mi primer libro. Luego pondría el libro de Flores Galindo, “Aristocracia y Plebe”. Había comenzado a interesarme más en estos temas y en ese libro aparecen esclavos, bandidos y cárceles y no es casual que yo haya terminado escribiendo sobre esos tres temas. Es un libro que está escrito muy bien, con mucha pasión, me sirvió como modelo e inspiración. El trabajo de Flores Galindo es muy importante en varios sentidos. En el ámbito de la temática, en la relación entre la historia y la política y también en el aspecto teórico. El libro de Stuart Schwartz, que fue mi asesor, sobre plantaciones azucareras, Sugar Plantations in the Formation of Brazilian Society que yo lo leí junto al de Rebecca Scott, Slave Emancipation in Cuba, esos dos libros me sirvieron mucho. Los temas de la esclavitud antes de ellos me sonaban muy pegados a los modelos estructurales. Para América Latina, esos libros marcaron un momento importante, para girar la mirada hacia la gente, los esclavos. Hay unos trabajos de David Garland, no es historiador, pero cuando yo empecé a trabajar sobre las cárceles, el modelo era Foucault, lo que no ayudaba mucho porque él no trabajaba con archivos. El año 90′ sale el libro de Garland, incluye el modelo de Foucault, el de Norbert Elias, la Escuela de Frankfort. Adopta una postura nada dogmática. Él dice que en cada Escuela, en cada postura, hay que recoger lo más valioso, eso me ayudó mucho para no encasillarme en un modelo.

Y finalmente, sobre la relación entre intelectuales y el poder ¿Cómo podemos hacer una historia intelectual desde América Latina sin reproducir ciertas lógicas tradicionales de entender la sub-disciplina?

A mí lo que me interesa es la historia de los intelectuales como grupo social, cuál es el perfil sociológico de ellos en determinadas condiciones.  Desde América Latina hay un planteamiento que tiene que ver con el rol de los intelectuales, que lo han desempeñado de manera muy diferente al rol que tenían en Estados Unidos. A mí me interesa no enfocarme en las grandes personalidades, si no en redes, grupos, académicos y no académicos. Creo que una cosa que nos hace falta estudiar, es a los intelectuales provincianos, un poco al margen de la política centralista. En el caso peruano, hay muchísimos, pero tenemos problemas de fuentes, no hay archivos.

Entrevista realizada por Cristián Castro, director del Magíster en Historia de América Latina UDP.

Ver Cátedra Norbert Lechner “Archivos, Memoria y Poder en la Historia Latinoamericana”, presentada por Carlos Aguirre.

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