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6 de agosto de 2018

Cristián Castro asume como director de la Escuela de Historia

El académico de la Escuela de Historia, Cristián Castro, asumió desde comienzos de agosto la dirección de la Escuela de Historia UDP. Es Licenciado en Historia  por la Universidad de Chile, y M.A., y Ph.D, por la Universidad de California Davis, Estados Unidos. Entre sus áreas de interés se incluyen historia de Brasil, historia transnacional y comparativa de América durante los siglos XIX y XX, historia de los afro-descendientes en el continente, e historia de la prensa.

 ¿Cuáles son las fortalezas de la Escuela de Historia?

Yo diría que una fortaleza es que esta Escuela tiene un proyecto historiográfico que se hace cargo de los cambios sociales y culturales de Chile, América Latina y el mundo durante las últimas décadas. Tenemos profesores que investigan temáticas de género y feminismo, historia indígena, historia transnacional y global, entre otras. En este sentido, es un proyecto que trata de buscar tensionar ciertas premisas tácitas de la historiografía tradicional, incorporando nuevas voces y planteando nuevas preguntas y perspectivas.

¿Qué desafíos tienen como Escuela?

Una Escuela como la nuestra, con una licenciatura consolidada, que está en proceso de abrir nuestra tercera versión del Magíster en Historia de América Latina, tiene como siguiente desafío el fortalecer la extensión, lo que involucra entrar en el aula escolar y en cursos de interés general. Por lo tanto, si tuviera que mencionar un desafío, sería el de lograr influir en el currículum escolar, a nivel de historia. Es decir, tratar de acortar la distancia que hay entre la investigación historiográfica de punta que se produce en la Escuela, con la historia que se enseña en el aula de colegios y escuelas a lo largo del país.

¿Qué actividades se vienen este segundo semestre?

Estamos en proceso de diseño de la tercera versión de nuestros cursos de verano 2019. En paralelo, en Octubre, se abre el proceso de postulación para el Magíster de Historia de América Latina versión 2019. Además de esto, estamos organizando un par de Ciclos de Cine e Historia junto al Centro para las Humanidades, UDP. Finalmente, mencionar que durante este segundo semestre vamos a publicar cuatro tomos de la historia del periódico La Nación, Relecturas de La Nación: cien años de historias, 1917-2017, que fue un proyecto FONDART que ganamos el año pasado, y que concluye con estos tomos, a partir del trabajo de varios profesores de la Escuela como Hillary Hiner, Santiago Aránguiz, Claudio Barrientos, Marcelo Mardones, y yo.

¿Cuál es el aporte del proyecto de La Nación?

La gracia que tiene este proyecto es que nos hacemos cargo historiográficamente del Archivo La Nación, que adquirió la universidad hace años. Armamos cuatro tomos que utilizan la misma fuente primaria pero desde distintas perspectivas historiográficas. El corte no es el típico, es decir cronológico, sino que temático.

¿Cuál es el sello de la Escuela?

Yo creo que esta Escuela genera estudiantes con espíritu crítico distinto a otras escuelas historiográficas en Chile. Esta es una Escuela que tiene profesores que vienen investigando temas que ahora asoman como en boga, como por ejemplo, el feminismo o las relaciones de género, historia indígena, nociones de ideas raciales en América, etc. Son fenómenos que como Escuela se hizo cargo hace años, por tanto, creo que de cierta forma va a la vanguardia historiográfica. Pero claro, siempre podemos incorporar nuevas voces, o crecer en nuevas temáticas. Hay mucho por hacer.

¿En qué proyectos de investigación estás trabajando actualmente?

Desde que terminé mi pregrado, decidí que quería aportar desde la producción de conocimiento histórico de otros lugares de América. Por lo tanto, trato de no hacer historia de Chile.  Si bien me interesa por razones lógicas, busco ampliar las temáticas que investigamos desde Chile. Mi diagnóstico es que historiográficamente somos todavía muy parroquiales, incluso con cierta tendencia a construir una suerte de excepcionalismo chileno. Eso es preocupante. Uno lo ve en la forma en que Chile construye su relación con los países vecinos. Por eso creo que hay que partir por lo menos con tratar de aportar desde la historia comparada, tensionar ese excepcionalismo. Mis proyectos futuros siguen en esa línea.

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