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23 de abril de 2015

Discuten agenda de investigación en América Latina

La última edición de LASA-Forum (de la Asociación de Estudios Latinoamericanos de Estados Unidos), contiene una viva discusión sobre las principales problemáticas y agenda de investigación de las ciencias sociales en América Latina. En uno de los trabajos, el director de la Escuela de Ciencia Política de nuestra Universidad, Claudio Fuentes, sostiene que “desde el punto de vista teórico, no cabe duda que asistimos a un intenso debate de re-conceptualización de clásicos conceptos de democracia, ciudadanía y democratización”.  Agregando que los ya clásicos estudios sobre transición y consolidación democrática dieron paso a una revisión de la forma en que conceptualizábamos tales procesos, lo que nos llevó a la famosa “democracia con apellidos”: democracia iliberal, democracia delegativa, y hasta el más reciente “autoritarismo electoral”.

El profesor sostiene que la rica batería de conceptos no ha logrado capturar una serie de procesos políticos y sociales simultáneos que caracterizan a nuestros sistemas políticos. Tampoco el fin normativo esperado (tener “democracias consolidadas”) es alcanzado. Y señala que “los estudiosos que imaginaron condiciones necesarias y suficientes para la consolidación democrática se enfrentan hoy a paradojas que develan la debilidad de los marcos analíticos por construidos. Quizás el ejemplo más evidente de ello es el caso de Chile. Hasta hace cinco años, Chile era observado como una democracia consolidada que se graficaba en una transición pacífica unido a un proceso de modernización económica y social exitosa. ¿Qué explicaba este proceso? La fuerte institucionalidad de los partidos, una cultura política de negociación y acuerdo, y la tecnificación de las élites que condujeron el proceso, entre otros factores”.

Indica que la irrupción de protestas sociales en el año 2011 y sucesivos escándalos de corrupción en el sector público y privado derribaron rápidamente los supuestos sobre los que se construyó el paradigma chileno. Recientes estudios han mostrado la debilidad institucional de los partidos, la fuerte captura de ciertos grupos políticos por parte del gran empresariado, el personalismo o clientelismo político a nivel local, y la emergencia de nuevos movimientos sociales completamente desconectados de la “vieja política”.  Ni la democracia chilena era tan “democrática”, ni su proceso político estaba tan “consolidado”. Solo unos pocos lograron anticipar la crisis de legitimidad del sistema político actual. Así, “hoy revisamos nuestra conceptualización de democracia y de consolidación democrática a la luz de procesos sociales emergentes que golpean al sistema político como un todo”–concluye el autor.

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