Investigadoras del Observatorio Violencia y Cárcel presentaron seminario sobre historias de mujeres del Centro Penitenciario femenino de San Joaquín

18881834_1338326626221453_760393458155412845_nEl Instituto de Investigación en Ciencias Sociales UDP y el Observatorio Violencia y Cárcel organizaron el Seminario ICSO “Dos patios y un penal. Violencia y Cárcel 2016: Historias de Mujeres del CPF de San Joaquín”, presentado por Andrea Cerda y Amelia del Villar, investigadoras del Observatorio Violencia y Cárcel.

La presentación estuvo enfocada en la presentación del capítulo de “Dos patios y un penal”, el cual forma parte de la monografía escrita para el informe final del estudio “Violencia y Cárcel 2016: Historias de Mujeres del CPF (Centro Penitenciario Femenino) de San Joaquín”.

Las investigadoras profundizaron en la caracterización de estos espacios. El Patio Católico, que cuenta con mayor acceso a beneficios, en el cual las privadas de libertad lo etiquetan como el barrio alto, y el C.O.D, el barrio bajo donde se destaca una mayor independencia en la organización frente a Gendarmería generando normas propias y una gran precariedad económica:

“Dos patios que son muy diferentes entre si en términos de condiciones de infraestructura, de posibilidades de acceder a capacitación, educación, talleres de reinserción que tienen. También en las formas de establecer los horarios, las rutinas, en como se establecen los liderazgos adentro, quienes son los que mandan adentro, cuales son las normas que se respetan”, contextualizó Del Villar.

“Estas desigualdades no sólo son porque hay culturas carcelarias o porque las internas así lo manejan, sino que también hay una serie de mecanismos institucionales que están permitiendo que se reproduzcan estas desigualdades“, agregó la académica.

El capítulo está dividido en tres partes, en los que se tratan tres formas de violencia que las autoras identificaron donde se desenvuelve la violencia:  Expresión física, dimensión relacional y dimensión institucional. 

Andrea Cerda comparó la construcción de identidad que se genera en la población carcelaria:

“Cuando hicimos la etnografía de los hombres fue sumamente llamativo para nosotras que el relato de identidad era super centrado en decir ‘yo soy el más choro’ y todos tenían una línea y un discurso que eran bastante similar, y bastante pauteado. El niño que pasó por el Sename, que salió muy temprano de su casa a vivir en la calle y que se construye desde ahí (…) En el caso de las mujeres no nos encontramos con esas similitudes en los relatos de identidad, nos encontramos con cosas mucho más distintas. El relato del yo mujer es muy diverso dentro de lo que pudimos recoger.

La investigadora recalcó sobre la importancia de las relaciones de mujeres en prisión como algo central en sus relatos, y como les afecta la soledad a la que están expuestas bajo el régimen carcelario:

Algo que nos llamó mucho la atención es que las mujeres están muy solas en comparación de  los hombres. Si uno va a la penitenciaria y pasa por fuera, uno ve que la visita es gigantesca. Hay casi un mercado afuera de la penitenciaria. Hay un kiosko donde se compran colaciones, encomiendas,hay  guardacoches y una fila gigantesca de mujeres que están esperando entrar. En cambio si uno pasa por el C.P.F (Centro Penitenciario Femenino) a cualquier hora del día no hay nadie. En el kiosco con suerte hay una persona comprando”, comentó Andrea Cerda.

 

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