Profesor visitante analiza los derechos sexuales en la política chilena

Ha estado en varias escuelas de ciencia política, en distintas universidades del mundo: desde la Universidad de Toronto, Canadá, donde terminó su licenciatura, hasta la de la Universidad de Essex, en Inglaterra, donde sacó su maestría en estudios latinoamericanos. Y desde hace dos meses, Jordi Diez, investigador de University of Guelph, llegó como profesor visitante a la Escuela de Ciencia Política de la UDP a trabajar en una de sus áreas de investigación: explicar por qué hay ciertos países en América Latina que han avanzado más en la protección a los derechos de las minorías sexuales.

Ha estado en varias escuelas de ciencia política, en distintas universidades del mundo: desde la Universidad de Toronto, Canadá, donde terminó su licenciatura, hasta la de la Universidad de Essex, en Inglaterra, donde sacó su maestría en estudios latinoamericanos. Y desde hace dos meses, Jordi Diez, investigador de University of Guelph, llegó como profesor visitante a la Escuela de Ciencia Política de la UDP a trabajar en una de sus áreas de investigación: explicar por qué hay ciertos países en América Latina que han avanzado más en la protección a los derechos de las minorías sexuales.

En Chile, además de encontrarse con una clase política “estancada” en estos temas valóricos, se encontró con la Escuela de Ciencia Política que le brindó el apoyo para avanzar en un trabajo que culminará con un libro que pretende publicar en 2011, donde presentará sus conclusiones y realizará una comparación entre Chile, México y argentina y cómo estos países han resuelto el tema. A modo preliminar, comenta que Chile es el país más retrasado.

– ¿Tienes alguna respuesta tentativa de porqué Chile está tan retrasado en reconocer los derechos a las minorías sexuales?

– Sí. Hay varias hipótesis que he empezado a comprobar. Creo que lo principal es que hay un desfase muy grande entre la clase gobernante chilena y los valores del resto de los ciudadanos. La sociedad chilena ha cambiado mucho en temas valóricos: una gran parte apoya el aborto, el divorcio, los derechos de las mujeres y derechos sexuales y estos cambios sociales no han sido reflejados por la clase gobernante, que ha quedado un poco congelada con el discurso de los años 80 y 90.

– ¿Por qué los ciudadanos sí han avanzado y no la clase política? ¿Por qué la evolución es distinta?

– Creo que tiene que ver con la estructura política que se estableció después de la dictadura y que le dio muchísimo poder a la derecha y más representación en el parlamento. Entonces, cualquier reforma constitucional o significativa tiene que pasar por ellos. Tiene que ver también con la influencia que tiene la democracia cristiana en el parlamento y en el ejecutivo. Tienen un poder de veto, muchas cosas no avanzan si ellos no quieren. Estas son algunas razones de porqué Chile no ha avanzado en términos de las minorías sexuales. De hecho, Chile es uno de los pocos países en América Latina que no tiene una ley contra la discriminación.

-¿Cómo ves, respecto al panorama político actual, el futuro en este tema? ¿El próximo año Chile dará un paso de avance o quedará estancado?

-Como la ciencia política no es ciencia y no puede predecir, no sabemos lo que pasará el próximo año. Pero basándome en el último debate televisivo entre los candidatos presidenciales, se podría decir que si gana Eduardo Frei no va a cambiar nada, pues señaló que -en términos de género, por ejemplo- seguirían el modelo actual.

Ahora, creo que ha habido un cambio en cuanto al debate. Que un candidato como Sebastián Piñera haya dicho que apoyaría a un homosexual en algún ministerio o en las Fuerzas Armadas, indica que ha cambiado el abanico, pero sólo en términos discursivos y electorales, pues  no es la primera vez que Piñera dice algo así. Hace cinco años apoyaba el pacto de unión civil, sin embargo sus diputados y senadores no lo han apoyado en el congreso.

Frei, por otro lado, dice que apoya el pacto de unión civil. Pero cuando introdujeron una iniciativa legislativa el 15 de octubre para abordarlo, ni siquiera su propio partido quiso debatir la iniciativa en el parlamento.

Para mí hay un cambio importante que se refleja en querer satisfacer demandas sociales a nivel de temas valóricos pero es algo discursivo y electoral. No creo que estos dos candidatos vayan a tener este tema en su agenda.

-¿Y si fuera Marco Enríquez-Ominami la opción ganadora, habría un cambio?

-Yo creo que sí, porque es algo de convicción de él. Pero lamentablemente él tiene una de las tasas más bajas en cuanto a hacer efectivas sus propias iniciativas. Me refiero a que el 25% de las iniciativas que introduce en la cámara, no las puede ejecutar.

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