Profesores y estudiantes de Ciencia Política analizan las variables asociadas a la aprobación presidencial

Durante la actividad compararon datos de aprobación del gobierno de Sebastián Piñera con sus antecesores.


Con el propósito de generar una discusión sobre un tema de actualidad nacional, y en el marco delas actividades del Observatorio Político Electoral de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, un grupo de académicos de esta escuela dictó la charla“Aprobación Presidencial 2011”. En esta ocasión profesores y estudiantes discutieron en torno al análisis de la gestión del Presidente Sebastián Piñera.

Las exposiciones estuvieron a cargo de los académicos Patricio Navia y Mauricio Morales, junto al investigador del Observatorio Político Electoral, Rodrigo Osorio, y comentarios del cientista político e investigador del Instituto de  Ciencias Sociales (ICSO-UDP), Alfredo Joignant.

Mauricio Morales describió el panorama de la aprobación presidencial en países latinoamericanos, analizando variables a corto, mediano y largo plazo, como también de carácter institucional, que en general explicarían que un mejor rendimiento económico condicionaría una buena aprobación hacia los mandatarios. Posteriormente, comparó la relación entre apoyo ciudadano e IPC en los distintos niveles socioeconómicos en los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.

“Hay que considerar características endógenas de la aprobación presidencial de países, mandatos y grupos, por ejemplo, las características del sistema jurídico y de los presidentes, y no verlo bajo una sola perspectiva. Efectivamente la aprobación presidencial es una forma de rendición de cuentas, lo podemos ver en que el aumento del IPC sí influye en algunos grupos”, dijo.

 

Por su parte, Rodrigo Osorio precisó que la relación con la ciudadanía es un aspecto central para la gestión y el ego personal de un presidente señalando que, en el caso de Sebastián Piñera, los más de 60 puntos de apoyo inicial se debieron al rescate de los 33 mineros en Atacama y a los avances en la reconstrucción post terremoto de febrero de 2010, lo cual implicó una sobre reacción que al disminuir evidenció algunos problemas en su gestión. “El período de jolgorio inicial con los mineros y con el inicio de una reconstrucción aparentemente exitosa, dio paso a los conflictos de interés y también a la intromisión de la política en el fútbol”, puntualizó el académico.

Agregó que el buen desempeño económico no predice significativamente la aprobación presidencial, proponiendo incluir en los estudios sobre este tema las variables de desempeño de los mandatarios y los atributos de éstos, con el fin de no pensar en la aprobación presidencial como un porcentaje, sino tratar de auscultarla a los factores que la componen. Morales también explicó  que el hecho de que un mandatario tenga sistemáticamente un 50% de apoyo no significa que la configuración de esa aprobación haya sido igual todo el tiempo.

“El hecho de que Bachelet haya sido muy cercana a los chilenos y Piñera sea percibido como  poco confiable, no necesariamente se va a mantener por todo el período. Ahora, si este Gobierno sigue con la melomanía de prometer cosas y no cumplirlas, los atributos van a seguir bajando y la aprobación también va a ser muy sensible a ese tipo de evento. La lección que queda es analizar la aprobación presidencial desde el punto de vista de su composición y no tanto desde su magnitud. Y en segundo lugar tratar de distinguir dentro de las esferas de desempeño, el desempeño económico propiamente tal que muchas veces puede ser atribuible al Gobierno, y el desempeño sectorial, que tiene que ver tanto con el presidente como con los ministros en las áreas que suelen ser más visibles”, indicó Osorio.

En tanto, Patricio Navia se refirió al descontento actual en Chile graficando que la aprobación del presidente Piñera por segmentos, entre marzo de 2010 y junio del presente, muestra que sus mejores atributos son ser activo y energético. Mientras que el peor, es la credibilidad, coincidiendo con Rodrigo Osorio en que el mejor momento de Sebastián Piñera fue con el rescate de los mineros.

“El error no está en el mensaje presidencial. Funciona bien con las encuestas y si uno es eficiente va a cosechar. El problema está  cuando uno promete cosas que es incapaz de cumplir, y en el caso del Presidente Piñera eso es especialmente dañino precisamente porque tiene varios problemas de credibilidad”, sostuvo Navia.

Finalmente, Alfredo Joignant ahondó en la legitimidad electoral de los presidentes, manifestando que Sebastián Piñera representa un cuarto de la población en edad de votar, elemento relacionado también con la población inscrita y la votación válidamente emitida. Al respecto, argumentó que detrás de los datos de aprobación presidencial habría un proceso constituido por los factores de desencanto, pérdida de identificación partidaria y desinterés por la política, abstencionismo y desconfianza interpersonal, y elementos de malestar hacia las elites medidos por la población como casos de abuso, cuyos efectos son acumulativos en el fenómeno de percepción de la realidad.

“Hay un desacoplamiento entre lo que las personas perciben de la institucionalidad presidencial, ni siquiera de los presidentes. No es fácil el análisis porque son mecanismos de percepción instalados en la mente de las personas, que pueden generar rebelión”, afirmó.

Licencia Creative Commons

Instituto de Investigación en Ciencias Sociales - Universidad Diego Portales. El contenido de nuestro sitio está bajo una licencia Creative Commons Chile.