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17 de octubre de 2016

Reeditan libro de académica de la Escuela de Historia, Verónica Valdivia

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VeronicaVLa editorial América en movimiento, acaba de reeditar el primer libro de la académica de la Escuela de Historia, Verónica Valdivia. Este fue publicado por primera vez 1992 por el Centro Barros Arana, de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, DIBAM. El texto se titula: “La Milicia Republicana. Los civiles en armas, 1932-1936”. 

¿De qué se trata el libro?

Es un libro que nació a fines de los años 80′, más o menos el año 1987. Estaba preparando mi tesis de Magíster y decidí estudiar a la Milicia Republicana, grupo paramilitar que había nacido para luchar contra las dictaduras militares. Estábamos viviendo un momento histórico en Chile, donde el drama del país era cómo salir de la dictadura. Ese problema fue en parte el que me incentivó a estudiar por qué en Chile había sucedido algo similar, las dictaduras de los años 20′, 30′ y cómo los civiles habían logrado armar una especie de Ejército pequeño para detener las dictaduras y los golpes militares. Esta era una guardia anticomunista.

Esta milicia tuvo una vida corta, del año 1932 hasta el año 34′, porque ya este año se estabilizó un poco la vida política, el gobierno dejó de prestar el apoyo. Desde el 34′ hasta el año 36′, que es cuando se disolvió definitivamente, fue decayendo y asumiendo más que un discurso antimilitarista, un discurso un poco protofascista. Mucho de los líderes de esta milicia republicana eran de tendencia corporativista. Ellos eran partidarios del autoritarismo y eran muy anticomunistas. Cuando se disolvió la milicia republicana, la dirigencia organizó una serie de agrupaciones de orientación filofascista, como el movimiento nacionalista de Chile, el partido nacional fascista. La milicia republicana ayudó a conformar lo que fue el núcleo de la ultra derecha chilena del siglo XX.

¿Cuál fue el aporte de esta investigación?

Esta tesis primero fue importante porque era una renovación de la historia política. En esos años, lo que estaba de moda era la nueva historia social que había traído Gabriel Salazar, Angélica Illanes, pero a mí no me gustaba eso. Yo quería hacer historia política, precisamente porque el país vivía una situación de entrampamiento institucional, donde no había salido la dictadura. Yo decidí estudiar esto y eso abrió todo un camino para la nueva historia política, que era estudiar temas que tenían que ver mucho con la contingencia, aunque no se focalizaran en los años 80′. En términos historiográficos, abrió un camino para una nueva historia política, ayudó a la conformación de una serie de grupos que se armaron después. En los años 90′ y particularmente en los 2000, un taller de historia política que se armó en Valparaíso, estaba inspirado en esta nueva forma de ver la historia política y se abrieron a estudiar nuevos temas. También, fue un aporte para el estudio del autoritarismo en el cono sur, porque era un caso bien especial. Habían existido organizaciones paramilitares en distintas partes, pero apoyadas por el gobierno, eso no había ocurrido. En términos políticos, sirvió para el debate del periodo.

¿Qué importancia tuvo para tu carrera este libro?

Mucha. No es habitual y en esos años mucho menos, que una carrera comience con un libro. Eso se usaba en los años 60′, Villalobos por ejemplo. En los años 80′, la posibilidad de publicar era mínima, en los 90′ también. Yo hice esta tesis y justo en la transición del año 90′, se creó en la Biblioteca Nacional el Centro de Investigaciones Barros Arana, lo dirigía Sergio Villalobos y él creó una editorial ahí, precisamente para dar salida a una serie de estudios que se habían hecho durante la dictadura, pero que quedaban muy desconocidos. En ese contexto, le mandamos el libro y lo publicaron. Para mí carrera fue muy importante, no solo porque ya tenía una plataforma en términos de currículum, sino porque el libro me ayudó a hacer una línea historiográfica propia.

¿Cómo llegaron a reeditar el libro?

Como Sergio Villalobos lo que quería era formar el Centro Barros Arana como un núcleo propiamente académico, el número de libros era pequeño, no se sacaban más de 500 ejemplares, entonces, el libro salió y en poco tiempo se agotó. Al año ya casi no quedaban y no se volvió a reeditar. Eso se empezó a transformar en un problema, porque todo el que quería el libro, no tenía como conseguirlo. El grupo que hizo el taller de historia política en Valparaíso, armó una editorial que llama “América en movimiento”, que es parte de toda una renovación del mundo editorial que hay en Chile ahora. Ellos me dijeron si yo quería re publicar la milicia y otros trabajos.

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