Robert Putnam visita la UDP

Invitado por ICSO-UDP, el reconocido profesor de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard Robert Putnam, ofreció la conferencia “Capital social, tendencias y desafíos para el mundo contemporáneo” en la Biblioteca Nicanor Parra de la UDP. En esta presentación, el sociólogo y politólogo analizó el vínculo que existe entre el capital social y la desigualdad al interior de la sociedad estadounidense, relacionando el desarrollo de las redes sociales con los últimos eventos que han marcado la historia reciente de EE.UU.

Al inicio de la conferencia, el director del ICSO-UDP, Claudio Fuentes, destacó la trayectoria de Robert Putnam como uno de los intelectuales más influyentes de EE.UU. gracias a sus estudios vinculados a la ideología y las élites, la estabilidad democrática, el capital social y el rol de la religión en la sociedad norteamericana. Por su parte, Robert Putnam agradeció la invitación de esta casa de estudios para presentar sus últimas investigaciones sobre capital social y desigualdad en Estados Unidos.

Tal como explicó el experto, la idea de capital social está asociada “a las redes sociales que generan valor para las personas que participan al interior de esas redes”. A diferencia del capital físico (dinero, tierra, herramientas) y el capital humano (definido según la preparación académica), el capital social se define por los vínculos que pueden generar impactos en la calidad de vida de los involucrados. 

En este sentido, el académico de la Universidad de Harvard sostuvo que ante mayor evidencia de capital social, se tienden a presentar mejores condiciones de salud física y social en la población; mayor percepción de felicidad y bienestar; más efectividad y menos corrupción por parte del Gobierno; disminución en las tasas de delitos y evasión de impuestos; mejor educación y aumento en la economía.

Según señaló Putnam, estos efectos se explican por las diferentes formas que el capital social adquiere en la interacción social, entre las que destacó la pertenencia a organizaciones gubernamentales o privadas, las actividades cívicas -como proyectos comunitarios o debates-, además de las relaciones interpersonales que nacen de la interacción entre vecinos o amigos.

Además de los efectos positivos que puede generar en la población el capital social, el sociólogo insistió en que en las democracias diversas -donde conviven distintos intereses-, los puentes necesarios para unir a los distintos grupos sociales son cada vez más difíciles de construir. “El desafío que el capital social tiene que contemplar para el siglo XXI es que actualmente tenemos menos relaciones que nos conecten, sobre todo en EE.UU., donde existe una gran distancia entre las clases sociales”, comentó.

Sobre este diagnóstico, agregó que durante las últimas cinco décadas en EE.UU. se evidenció un aumento de la participación ciudadana, lo que generó altos registros de capital social. No obstante, durante la última década estos índices descendieron, a pesar del leve incremento de la población más joven luego de los atentados de septiembre de 2001. El politólogo agregó que estas variaciones en el capital social  también dependen de la segregación económica ya que en los sectores con mayores ingresos se distinguen más redes sociales.

“Compartir, tener amigos, contar con apoyo social, proyecta el éxito de las personas. Por ejemplo, los niños con padres con buenos trabajos y con mejor preparación académica proyectan una mejor calidad de vida, sin importar si sus capacidades o inteligencias pueden respaldarlos. Eso es injusto, pues las personas no pueden estar condenadas a vivir de una u otra forma según la vida que llevaban los padres. Esta es una discusión que va más allá de EE.UU. pues tengo la idea de que también ocurre en Chile”, dijo Robert Putnam.

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