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24 de septiembre de 2018

Santiago Aránguiz, académico de la Escuela de Historia, da a conocer su libro sobre comunismos en América Latina

El coordinador académico de la Escuela de Historia, Santiago Aránguiz, entrega detalles del libro “Los comunismos en América Latina. Recepciones y militancias (1917-1955)”, del cual es co autor junto a Patricio Herrera González. En la entrevista, habla sobre la temática, interés e importancia de la investigación.

¿En qué consiste el libro?

Es producto de un Seminario que organicé en el Archivo Nacional con apoyo de la UDP, junto a Patricio Herrera, historiador que es coautor. Trajimos a alrededor de diecisiete historiadores de Israel, Argentina, Brasil, Uruguay y otros países y los convocamos para revisar el comunismo en América Latina, en la primera mitad del siglo XX, fundamentalmente entre los años 1917-1955. Este libro, que tiene dos tomos, es fruto de eso y busca debatir, discutir sobre algunos temas y problemáticas de los comunismos, para dar cuenta de la heterogeneidad, del eclecticismo y variedad de los fenómenos comunistas en América Latina. Es una puesta al día, una revisión, una actualización sobre los estudios del comunismo que se hacen cada cierto tiempo. Esto es muy importante porque el tema del comunismo sigue generando mucho interés académico. Hay mucha gente que está trabajando el tema, hay redes, revistas que se dedican a eso, se están publicando libros, se están descubriendo nuevos archivos, planteando otros temas de investigación.

¿Desde qué perspectiva se aborda el comunismo en el libro?

Lo hago desde una perspectiva centrada en la construcción de los imaginarios sobre la Rusia Soviética. Me interesan los soviéticos, cómo fue el proceso de construcción, en el ámbito chileno, a partir de esto. Es decir, la influencia o el impacto de la Revolución Bolchevique de 1917 en la sociedad chilena, particularmente en los sectores obreros, anarquistas, socialistas, sindicalistas y comunistas.

¿Dónde nace tu interés por investigar este tema?

Esto viene desde hace un buen tiempo atrás, quince años o más. Me interesa mucho la década del 20. En la tesis de pre grado trabajé la generación de los años 20, la federación de estudiantes y en el doctorado, me interesaba profundizar estos años pero desde la perspectiva de la Revolución Rusa o Bolchevique, que también es un tema que me importa mucho, el fenómeno comunista en toda su variedad, complejidad. Conjugué estos dos temas de interés, conversé con Patricio, armamos este proyecto y empezó a tomar forma. En todo ese proceso han pasado tres años. Lo relevante es que también hay colaboración de académicos de otros países.

¿Cómo se construyó el libro?

Con tantos autores no es para nada fácil. Desde la invitación, hasta que llegan los primeros artículos, el empezar a corregir, editar, pasa un buen tiempo. Es harto el trabajo de coordinación, de estar atentos. Yo empecé con el proceso editorial, después siguió Patricio, con una revisión no basta. Ese proceso concluyó en este libro. En octubre iré a Costa Rica a presentarlo. El próximo año iré a Buenos Aires y eventualmente a México.

¿Cuáles son las principales reflexiones?

El tercer elemento tiene que ver con un mapa general. Hay artículos sobre Argentina, Uruguay, México, Guatemala, Brasil, sumado a una intervención muy interesante de un historiador australiano que ha trabajado el comunismo en el ámbito más del Caribe, hay muy poco sobre eso. Yo creo que esto dará una mirada más de matices, de sutilezas del comunismo. Otro elemento importante yo diría que es la utilización de fuentes más diversas. Hay gente que trabaja epistolarios, cartas, informes, documentos, prensa, revistas y entrevistas orales. El abanico de fuentes para trabajar es muy interesante y eso le da más riqueza.

¿Cuál es el aporte que entrega este libro?

Ya estamos pensando en el volumen tres y cuatro. Nuestra idea es continuar esto durante la segunda mitad del siglo XX, en el período 1951-1991. Ya estamos muy preliminarmente con algunas ideas, fechas de algún próximo seminario. Estos procesos son lentos, hay que conseguir recursos, hay que contactar a las personas, coordinar, es harto el trabajo que hay que hacer.

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