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19 de julio de 2018

Tomás Ariztía, director de NUMIES, detalla la adjudicación de la renovación del Núcleo Milenio en Energía y Sociedad

El director de la segunda etapa del Núcleo Milenio de Investigación en Energía y Sociedad (Numies) y académico de la Escuela de sociología UDP, Tomás Ariztía, detalla el proceso de renovación que ha tenido el proyecto. A nivel nacional, postularon ochenta y cuatro propuestas, siendo escogidas nueve. En esta nueva versión, el núcleo contará con la participación de 9 investigadores asociados de distintas universidades nacionales. Al igual que en su primer periodo, la Universidad Diego Portales y la Universidad Alberto Hurtado oficiarán como las instituciones respaldantes, las cuales tendrán como instituciones asociadas a la Pontificia Universidad Católica, la Universidad de Santiago, la Universidad Austral y la Universidad de la Frontera.

¿Qué ha venido haciendo el Numies?

En su primera etapa, NUMIES estuvo compuesto por un equipo de investigadores de varias universidades chilenas, entre ellas la Diego Portales, Alberto Hurtado, Católica y la UFRO. Durante estos primeros tres años nuestro principal foco consistió en estudiar desde una óptica de las ciencias sociales las transformaciones y desafíos asociados a la producción, regulación y uso de energía. En el marco de los crecientes desafíos que impone el cambio climático y la transición energética en curso, el foco consistió en aportar estudiando los distintos aspectos socio-técnicos asociados a la energía. Concretamente, nuestro trabajo se centró en 3 áreas. Una primera se enfocó en estudiar los distintos usos e infraestructuras energéticas a nivel doméstico, investigando distintas tecnologías y políticas públicas desde la perspectiva de los usuarios. Una segunda área, liderada por el académico de la PUC Manuel Tironi, se orientó a estudiar las distintas formas de participación y conflictos socio-ambientales relativos a las grandes infraestructuras energéticas. Finalmente, una tercera área, liderada por el académico de la UAH Sebastian Ureta, se centró en estudiar desde una óptica de las ciencias sociales, los distintos procesos de regulación y definición de las políticas públicas asociadas a la energía. En línea con el mandato de los núcleos Milenio, nuestro foco en estas 3 áreas estuvo en desarrollar investigación de excelencia. En esta primera etapa, también logramos consolidar a NUMIES como un referente a nivel nacional e internacional en estas temáticas y como un espacio académico con una muy alta densidad de colaboración internacional con colegas y centros del Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Dinamarca, entre otros países.

¿Cómo fue el proceso de renovación del Numies?

Como consecuencia de nuestro trabajo de investigación, nos empezamos a dar cuenta que muchos de los fenómenos que estábamos estudiando se situaban en el marco de un proceso de transformación más profundo en curso, el cual va más allá del ámbito de la energía. Estos son, los distintos procesos de transición hacia formas más sustentables de generación, producción y consumo. Esto ha sido descrito por la literatura en términos de una “transición hacia formas de vida baja en carbono” (en inglés “low carbón transitions”). Para la renovación del Milenio, nos propusimos centrarnos en investigar los distintos aspectos sociales y culturales asociados a estas dinámicas de transición energética en curso.

Nuestro objetivo es pensar en que las ciencias sociales pueden contribuir a imaginar, a pensar críticamente una transición o las distintas formas de transitar hacia formas de producción y consumo más sustentables. Con esto, el foco dejó de estar únicamente en la energía y pasó también a incluir la reflexión sobre las distintas maneras alternativas de hacer política, por cuanto entendemos estas transiciones como algo que va más allá de lo puramente tecnológico. En primer lugar, entendemos la transición de la matriz energética, desde una dependiente del carbón a una basada en energías renovables no-convencionales como sujeta a una serie de procesos de transformación socio-técnica cuyo carácter involucra aspectos sociales, culturales y políticos. Desde la implementación de nuevos regímenes regulatorios, hasta la emergencia de formas alternativas de hacer política, las transiciones involucran siempre una visión de cómo entender y ordenar nuestra vida en común. Asimismo, entendemos que pensar la transición desde las ciencias sociales implica abrir la reflexión hacia nuevas formas de relacionarnos con el mundo material, desde el establecimiento de nuevos modos de implicación con el mundo natural, hasta la reparación del daño ambiental causado por el modelo de producción y uso energético en curso.

¿Cuál es el aporte del Numies a la investigación, en cuanto a energía y sociedad?

Junto con la investigación, un aporte que buscamos introducir con fuerza en esta nueva etapa de NUMIES, consiste en tratar de contribuir no solo a pensar críticamente el presente, si no también poder aportar a imaginar y diseñar posibles cursos de acción futura. Típicamente las ciencias sociales siempre se han restringido, un poco por un imperativo también de la ciencia, a estudiar críticamente el presente, renunciando a la posibilidad de pensar formas de futuro distinta. Uno de los desafíos de la transición energética es justamente esta: la pregunta de cómo podemos pensar e imaginar alternativas. Hay un déficit de imaginación y yo diría también un déficit de contribución desde las ciencias sociales. La pregunta de cómo imaginar transiciones distintas, cómo articular formas de vivir diferente en un marco de post carbón, por decirlo de alguna forma, ha estado entregado principalmente al arte y la literatura, por una parte, y a las intervenciones más tecnocráticas vinculados por ejemplo a la economía. Nuestro objetivo es poder desarrollar un espacio de reflexión sobre esto desde las ciencias sociales. Por eso, nuestra agenda de trabajo si bien tiene obviamente muchas actividades de investigación empírica, también se centrará en innovar metodológica y teóricamente en términos de cómo podemos contribuir a pensar e imaginar una sociedad con menos impactos y nuevas formas de investigación o de innovación en investigación.

¿Cuáles serán los objetivos y metas en esta renovación del Numies?

Nuestro principal objetivo será consolidar una agenda de investigación sobre las dimensiones sociales y culturales de la transición energética en Chile. En este contexto, para esta segunda etapa buscaremos consolidar la posición de NUMIES como un referente a nivel nacional, regional e internacional en el estudio de los aspectos sociales y culturales de la transición energética, contribuyendo, desde las ciencias sociales, a enriquecer el debate sobre estas transiciones por medio de la producción de investigación de estándar internacional, la formación de investigadores y la consolidación y extensión de vínculos académicos con otros centros de investigación de nivel mundial.

¿Quiénes constituyen el equipo de investigación?

Para esta segunda etapa, NUMIES contará con un nutrido equipo interdisciplinario de académicos y académicas, los cuales están vinculados a distintas universidades chilenas. Junto a los investigadores asociados de la primera etapa, Sebastián Ureta, UAH (Director Alterno del centro) y Manuel Tironi, PUC, se sumará Gloria Baigorrotegui, académica de la USACH, Gustavo Blanco, académico de la Universidad Austral y Francisca Fonseca, académica de la UFRO. Al equipo se suma también Martín Arboleda, académico de sociología UDP, quien estará trabajando en temáticas asociadas a la transición agroecológica, José Opazo, académico de la UAI y Jorgelina Sannazzaro, académica de la UAH, quien fuera investigadora postdoctoral del núcleo anterior, pero ahora se involucra en calidad de investigadora joven.

Como se puede notar, NUMIES 2.0 está armado en torno a un grupo diverso de académicos y académicas de excelencia. Todos van a contribuir desarrollando casos de estudio específico, a partir de los cuales buscaremos articular una dinámica de trabajo en red en torno a la problemática de las transiciones energéticas y los desafíos asociados a la implementación de acciones y políticas para alcanzar mayores niveles de sustentabilidad.

¿Cuál será su vínculo con políticas públicas?

En la versión uno, ya teníamos una alianza con el Ministerio de Energía, en su momento también hubo colaboraciones con el Ministerio del Medio Ambiente. Lo que buscamos para esta segunda etapa es potenciar esas alianzas, además de ver distintas formas de contribuir a volver más reflexivo el ámbito de las políticas públicas asociadas a la transición energética y en general las políticas e intervenciones cuyo foco está en potenciar la sustentabilidad en distintos ámbitos. La idea es poder potenciar esa colaboración y también ojalá con otros actores.

¿A qué instituciones están asociados?

Las instituciones respaldantes son la Universidad Diego Portales y Universidad Alberto Hurtado y las asociadas son la Universidad Católica, la Usach, Universidad de la Frontera y la Austral, que son donde están los investigadores asociados del proyecto. Además, tenemos una serie de vinculación institucional con investigadores adjuntos, con la Universidad Adolfo Ibáñez. En la primera versión, tuvimos alianza con el Gobierno, Centros Fondap, entre otros y ahora un poco el trabajo es ver cómo actualizamos y potenciamos esas alianzas.

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