
Una de las actividades preferidas del sociólogo Bruno Latour en el último tiempo ha sido criticar a su clásico compatriota E.Durkheim. Esto lo ha realizado en múltiples textos, discusiones e incluso representaciones teatrales. Hasta donde entiendo, el argumento general de Latour se centra en dos elementos de los que Durkheim sería culpable: (1) considerar lo social como causa más que como algo que debe ser explicado, y (2) entender lo colectivo como una “nube metafísica” a la cual sería posible aproximarse mediante estadísticas que agregan datos individuales. Latour ha candidateado a dos nuevos héroes para la solución de cada uno de estos problemas, respectivamente, H. Garfinkel y G. Tarde. Todo esto es más fácil de entender si nos enfocamos en la investigación empírica más famosa de Durkheim: El Suicidio. En esta obra, Durkheim intenta entender una de las decisiones más individuales posible: quitarse la vida. Obviamente, no niega la relevancia de la decisión personal, sin embargo, sugiere que si consideramos información estadística proveniente de censos nacionales, es posible dar con ciertas regularidades: las tasas de suicidio varían según estado civil, religión, u ocupación. La conexión entre ambos elementos se debería a que el suicidio, no es sólo un elemento individual pero tiene que ver con la forma como nos relacionamos con lo social. En particular: Durkheim sugiere la existencia de tres tipos de suicidios conectados con diferentes tipos de relación con lo colectivo: egoísta, altruista y anómico.
Entonces, además de asumir lo social cómo la principal variable independiente, para Latour es muy cuestionable que Durkheim asocie algunas tablas estadísticas con “lo colectivo”. A su juicio, esto quizás tiene que ver con el desarrollo de datos estadísticos censales. El desarrollo de un nuevo datascape donde se hace posible abstraer categorías agregadas hace posible concebir imaginar un nivel colectivo externo y coercitivo. En otras palabras, para Latour, las teorías sociales se relacionan con los tipos de datos disponibles. Esto es muy importante, pues hoy nos enfrentamos a un nuevo contexto, donde datos sociales no sólo agregan cuantitativamente, sino que crecientemente adjuntan información discontinua de múltiples niveles: cómo entrevistas, redes, imagenes, textos, etc. Esto es lo que M.Savage ha denominado como un descriptive assemblage, y que el mismo Latour explica con más detalle en esta presentación. Entonces, para este nuevo tipo de datos es necesaria una nueva noción de lo social, que no sólo agregue unidades en un nivel más abstracto, sino que considere conjuntamente las pasiones, experiencias y la infinidad de lo individual y lo agregado. Para Latour, paradojalmente la teoría para este tipo de método ha estado disponible desde incluso antes que Durkheim, escondida en el trabajo de su antecesor en el Colegio de Francia Gabriel Tarde.
No es este el lugar para intentar explicar esto en detalle ni menos para siquiera intentar evaluar si Latour ha leído con suficiente detalle a Durkheim. Sin embargo, creo que hay una pregunta que es muy importante hacerse y que surgió más los comentarios de N.Rose y otros en este evento): ¿qué hacemos con Durkheim? En un primer nivel, la respuesta de Latour es clara: Durkheim para lo social como censo, Tarde, para conectar la pluralidad de datos con que contamos hoy. Sin embargo, Rose y Latour parecen acordar que pensar lo social como una unidad abstracta, a la cual nos “sentimos apegados”, y nos podemos aproximar mediantes encuestas y censos no es sólo buena o mala ciencia: es simplemente real. Es parte de cómo lo social se sigue produciendo por instituciones, encuestas, políticas públicas, etc. Durkheim y la sociología a la Durkheim han sido centrales en producir lo social y las categorías sociales tal como las conocemos. Entonces, en un segundo nivel: Durkheim performa lo social. De esta forma, la pregunta es más que si enterramos a Durkheim, es si estamos dispuestos a pasar a Durkheim del set de herramientas con que “conocemos los social” al set de actores relevantes de una historia de la producción de lo social.
Entonces, volviendo al ejemplo, para entender para hacer un estudio como el de Durkheim hoy, nos preocuparíamos de seguir la cadena compuesta por el múltiple conjunto de elementos que terminan en suicido: personas, documentos, hospitales, estadísticas. Pero al mismo tiempo, para estudiar el Suicidio tendríamos que intentar entender cómo esta obra produce lo social. Quizás entonces deberíamos considerar que tanto sobre explicar las condiciones sociales de la muerte, este es un libro orientado a probar la existencia de lo social. De esta forma el desafío sería explicar como pasamos desde un mundo donde lo social debía justificarse a uno donde se dar por supuesto, y el papel que cumplió Durkheim en todo esto.
José Ossandón
José, excelente reseña de la discusión. Sin embargo me llama la atención de tu conclusión (o de Latour, no lo sé), de que en definitiva Durkheim performa a la sociedad en su explicación. Por ende, debería pasar a ser “acervo semántico” y no al espacio desde el cual los sociólogos extraemos nuestras herramientas de análisis.
En tal sentido me parece que el aporte de Durkheim a estas alturas, más que la reafirmación de sus tesis (altamente discutibles por el desfase histórico y por la natural acumulación de perspectivas en la ciencia, sumado a importantes cambios paradigmáticos en las ciencias sociales) es la lógica que se esconde tras de estas. Y me parece que en esa lógica, tampoco difiere de Latour. En tanto siempre evita las generalizaciones previas, y regresa sobre los datos para reconstruir desde ahí (cuando piensa en la moral, va al derecho, y desde ahí la reconstruye). El problema para Latour parece estar en que para Durkheim ese ejercicio no era más que un movimiento innecesario, porque tenía de antemano su respuesta y de paso, el hecho de que su marcado positivismo aún no le permitía tanta libertad en el manejo de datos. Lo creo un poco injusto.
slds.
f.
Quiero retornar a mis apuntes sobre D. antes de una opinión definitiva, pero creo que no hay “un” D. (al igual como no hay “un” Marx ni “un” nadie…), sino varios. Y que si se sigue su trayectoria, D. deja atrás muchas de sus afirmaciones iniciales de la D del T o de la Reglas. En este sentido, Latour es un tanto antojadizo en su contraposición con Tarde.
Espero volver sobre el punto…
OK. Creo que hay tres cosas diferentes, y aprovecho con esto también de responder con mucho atraso a Felipe.
1. Totalmente de acuerdo Latour simplifica mucho a Durkheim, quizás demasiado influido por la discusión de éste con Tarde quien ni siquiera estaba vivo para la publicación de las Formas Elementales. Sin duda, este último Durkheim ya no sólo intenta utilizar lo social como un hecho que explica otras cosas, sino que entender cómo lo social es producido (en su caso, ritualmente).
2. Sin embargo, creo que hay un punto muy importante sobre el carácter performativo del primer Durkheim. Lo que él intenta hacer, por ejemplo en el suicidio, no sólo es estudiar el suicido, sino que probar la existencia de lo social, lo que hasta ese momento no era obvio (y es una de las cosas que Tarde no le cree). Pero el punto de Rose (y muy bien desarrollado por Ian Hacking en La Domesticación del Azar) es que con esto D está también enactando lo social. Así, de la misma forma como sugieren autores como Polanyi Callon o Foucault, que los economistas fueron importantes en producir la economía, los sociólogos tendrían un rol en la creación de lo social en el siglo XIX.Y esto no sería sólo semántica, sino que un elemento importante en la delimitación de la sociedad cómo entidad.
3. La hipótesis de Latour de que hoy estamos frente a un nuevo tipo de dato que necesita un nuevo tipo de sociología, donde no es necesario separar radicalmente afectos-individuos-y colectivos, sino que es posible seguirlos como ensamblajes. Es decir, el sociólogo ya no cómo un productor de datos, sino que un reconstructor de redes de asociaciones muy heterogeneas.