Columnas

10 de junio de 2020

“Coronamadres”, el chat de mujeres que debaten sobre ser madres y trabajadoras durante la cuarentena

Por Hillary Hiner

Es un grupo de mujeres que busca convertir sus autobiografías cotidianas sobre el confinamiento en análisis crítico desde una perspectiva de género. De ellas, todas dictan clases semanalmente, cuidan a sus hijos e hijas, algunas sin redes de apoyo, y han visto cómo este contexto de crisis les ha dejado poco espacio para el autocuidado. Desde aquí plantean el debate por la corresponsabilidad de la crianza y el pie de desigualdad en que se encuentran en sus carreras, donde la mayoría de sus pares son hombres.

Es un grupo de mujeres que busca convertir sus autobiografías cotidianas sobre el confinamiento en análisis crítico desde una perspectiva de género. De ellas, todas dictan clases semanalmente, cuidan a sus hijos e hijas, algunas sin redes de apoyo, y han visto cómo este contexto de crisis les ha dejado poco espacio para el autocuidado. Desde aquí plantean el debate por la corresponsabilidad de la crianza y el pie de desigualdad en que se encuentran en sus carreras, donde la mayoría de sus pares son hombres.

Hillary Carroll Hiner es historiadora feminista y profesora asistente de la Escuela de Historia de la Universidad Diego Portales. Desde mediados de marzo, cuando el plantel en el que lleva 13 años trabajando decidió suspender el trabajo presencial, ha estado sin salir de su departamento en Ñuñoa al cuidado de su hija de casi cuatro años. Ella ha asumido completamente esta carga porque, según explica, su ex pareja corre el riesgo de contraer el virus por su trabajo en el que tiene contacto permanente con personas.

Antes de la crisis, el jardín era fundamental para ella por la gran carga académica que lleva. Pero ahora, el trabajo acumulado y las largas noches de desvelo cada vez más frecuentes en la semana, la tienen al límite. Tanto que, desde la próxima semana, para lograr cumplir con una de las fechas de un proyecto, coordinó ir buscar y a dejar a una trabajadora que va a cuidar a su hija durante cuatro horas al día. Algo que será de gran alivio para Hillary.

En estas semanas mantener relaciones virtuales, como integrante de la Red de Historiadoras Feministas y de la Red de Investigadoras, la ha ayudado a sentirse acompañada porque sus redes familiares están en Estados Unidos. Para saber también que, como ella, son muchas las mujeres que están pasando por la misma situación.

“No puedo pasar más de una hora dictando clases por mi niña. Y es difícil porque ella tiene que estar en algo, como viendo series o películas o algún tipo de pantalla. Sé que no es lo mejor, pero a mí no me queda otra opción. Se podría pensar que lo mejor sería estar enseñándole otras actividades, pero no puedo trabajar y simultáneamente enseñarle a ella. Sí, tiene programas educativos en su tablet, pero no todo el rato es eso porque también se aburre. El jardín me manda cosas para unos 20 minutos, no da para un par de horas como lo necesito”, relata.

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